"Escribo como boxeo. No Boxeo"
miércoles, 15 de octubre de 2014
domingo, 20 de julio de 2014
Como un sol
La amistad es
como el sol, aun cuando un amigo está lejos podemos sentir su influencia. No
estoy hablando de 149.600.000 kilómetros, pero tal vez la distancia entre
Buenos Aires y Colombia. O de Buenos Aires y el pueblo de Las Heras en Santa Cruz.
O tal vez solo los 150 kilómetros que separan la capital de Baradero. Es como
el sol porque es lo que a veces nos hace levantarnos. O lo que hace que un mal día
se un mejor día. O un buen día sea un día aun mejor.
Tengo un amigo
que es como el Sol, está siempre aunque no lo veamos.
Tengo un amigo
que es como el Sol, siempre da vueltas y nunca llega a ningún lado.
Tengo un amigo
que es como el Sol, le gusta estar siempre cerca de las nubes.
Tengo un amigo
que es como el Sol, sale todos los días.
Tengo un amigo
que es como el Sol, no se sabe que hace a la noche.
Tengo un amigo
que es como el Sol, pero se cree que es una estrella.
Tengo amigas que son como el Sol, esperan que pase
el invierno para irse de vacaciones a la playa.
Tengo una amiga
que es como el Sol, brilla con luz propia entre tanta oscuridad.
Tengo un amigo
que es como el Sol, hace crecer lo que es importante.
Tengo un amigo
que es como el Sol, todo gira en torno a él.
Tengo un amigo
que es como el Sol, hace de este planeta un lugar mejor.
Mis amigos son
como el Sol, con todo lo bueno que implica. Pero mis amigos también son el hijo
de puta que entra por la ventana un domingo a la mañana para despertarte y vos
tenés resaca y no querés levantarte. Pero igual no les importa nada, te
despiertan. Como un Sol.
miércoles, 25 de junio de 2014
El Corsario Anfibio
El primer libro que leí, me lo leyeron. Nos lo leyó mi padre, a mis
hermanos y a mí, durante varias noches,
capítulo por capítulo. Casi como un folletín. El libro en cuestión era “el
Corsario Negro” de Emilio Salgari, un salto cualitativo y cuantitativo
importante si consideramos las lecturas iniciales de cualquier niño, en nuestro
caso los cuentos de El pajarito remendado o alguno de María Elena Walsh. El
Corsario Negro tenía párrafos interminables de descripciones de vegetaciones ecuatoriales
increíbles por las que los personajes atravesaban lentamente. La edición era de la vieja colección Robin
Hood de mi madre, o de mis tíos. No tenía tapa y las hojas eran amarillentas. De todos los de la misma colección y de la
colección Kapelusz, era el que peor se
encontraba. Y no sé de quién fue la idea de leer justamente el Corsario Negro,
pero de alguna manera estaba escrito.
En esa época, la década del ´90, vivíamos en el campo a casi 200 kilómetros
de la capital y a 1000 metros del poste más cercano de electricidad. Para mí El
Corsario Negro va a tener siempre un poco de olor al kerosén quemándose en el
farol. Con esa luz y con su barba
negra, mi padre leía todas las noches un
fragmento de las aventuras del señor de Ventimiglia y sus fieles marinos. Mientras me dormía escuchando esas historias soñaba con que quería ser pirata. Lo
más cerca que estuve de tener un barco fue cuando me regalaron uno de juguete.
Mi Padre nos seguía leyendo por las noches las historias de barcos que
dejaban una estela blanca en los mares y de día estaba arriba del tractor,
haciendo surcos, seguido por bandadas de pájaros que buscaban alimento en la
tierra revuelta. Las borrascosas aguas
del neoliberalismo menemista no eran el
mejor lugar para dedicarse a la producción agrícola mientras la paridad
ficticia con el dólar permitía el “deme dos”
de algunos en Miami, tan cerca del Mar Caribe de Salgari. Pero eso era
lo que había y era suficiente.
No vivíamos mal, pero tampoco
sobraba mucho. Por eso la idea de encontrar un tesoro, anhelo de todo pirata,
estaba siempre presente. A mis oídos llegaron rumores sobre un alambrador que
haciendo los pozos para colocar los postes había encontrado un tesoro, varias
monedas de oro que me ilusionaron con que algo así, algo como lo que pasaba en
los libros, podía pasarme a mí.
No me acuerdo si alguna vez mi padre terminó de leernos El Corsario Negro,
para mi siguen todavía atravesando la selva de los primeros capítulos, pero ese
fue el primer libro, libro en serio, del que tengo recuerdo. Después de ese
vinieron muchos libros más, mudanzas, mi padre abandonó el tractor, cambio su
barba negra por una gris, el país tuvo siete presidentes en una semana, me fui a estudiar a capital, dejé de querer
ser un pirata y miles de cosas más que pasaron en el medio. Ahora mi padre y yo
seguimos leyendo, pero por separado. Pero creo que siempre nos va a unir esa
lectura de El Corsario Negro.
domingo, 23 de marzo de 2014
Apuntes para el Manifiesto de Ranchapart Inc.
- En Ranchapart estamos
convencidos que un hombre sólo no puede hacer nada.
- Es más probable
que triunfe una buena idea mal ejecutada que una mala idea bien ejecutada.
-Karl Krause
decía que ser periodista era no tener una idea y saber expresarla. Lo que
intentamos hacer es tener una idea, en lo posible buena, y expresarla de la
manera más fiel posible. Fiel no significa ni correcta, ni perfecta, ni
prolija, ni profesional.
-No pretendemos
cambiar el mundo. Pretendemos cambiar el mundo particular de todos los
habitantes del planeta.
- Hay dos tipos
de ideas. Las más comunes remiten a otra cosa casi directamente. Sus fuentes,
intertextos o inspiraciones son evidentes, palpables, explicitas. Son las ideas
que son difíciles de encontrar en Google. Las segundas ideas son originales, no
remiten a nada ni a nadie. Son
creaciones en el sentido que le da Castoriadis, creación de significaciones
nuevas. Son las que cuando buscas en Google aparece primero lo que vos hiciste
porque nadie lo hizo antes.
- Lo que nos hace
avanzar no son las distintas zanahorias que nos ponen delante si no los
cuchillos que tenemos clavados en la espalda.
- Se aprende
mucho más de la gente que no quiere enseñarnos nada.
- La curiosidad
mata al gato, embaraza a la mujer y es muy productiva para crear nuevas ideas.
No se puede avanzar sin la curiosidad de saber qué es lo que viene. Es como lo
que dice Galeano sobre la utopía “La utopía está en el horizonte. Camino dos
pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. No es una
mala forma de encarar la vida.
- Dicen que el
cerebro reacciona diferente ante la ingesta de cerveza y café. La cerveza
estimula la creatividad y es buena para la generación de nuevas ideas. El café
es lo que permite llevar a cabo esas ideas de forma eficiente. Lamentablemente
solemos tomar más cerveza que café, por lo que las ideas por lo general quedan
inconclusas o a medio hacer. No siempre. Tal vez conozcamos más gente que tome
café y el equilibrio se restablezca.
- Un grupo de
científicos israelíes de la Universidad de Tel Aviv reveló que la cerveza es
menos dañina que el café para salud. Según comentaron, la primera bebida puede
reducir la expectativa de vida mientras que la segunda alargarla.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Salvar la democracia
El viernes a las 8 de la noche nos enteramos, el Pity y yo, de que un
atentado contra la democracia iba a ser llevado a cabo. Recién llagábamos al
pueblo donde votábamos el domingo siguiente. Nos enteramos casi por casualidad
del plan, y algo nos dijo que solo nosotros podíamos detener a los terroristas,
solo nosotros.
El plan era el siguiente:
pensaban impregnar algún tipo de papel con
un ácido que tarde cierto tiempo en reaccionar y la reacción podía ser una combustión
espontanea o que el mismo ácido desintegre todas las boletas electorales dentro
de la urna. El plan perfecto. Uno se ocupaba de la logística y el otro de
sintetizar el componente a utilizar. El encargado de la logística era un
anarquista conocido por haber participado en diversos atentados contra la
propiedad privada. En el cargado de los químicos era lo que ellos llaman “el
músculo”. Eso incluía fuerza, intimidación, armas y un poco de locura. Era
conocido también por su capacidad de resolver problemas y por descubrir como
funcionan todas las cosas. Aun cuando haya que desarmar esa cosa y nunca más
vuelva a funcionar. Por eso era la persona indicada para esta tarea.
Ellos ya tenían su plan. Y era
muy probable que funcionara. Nosotros conocíamos su plan, pero no teníamos pensado
como detenerlos. Y en la mañana del sábado faltaban solo veinticuatro horas
para las elecciones. Veinticuatro horas para que el plan se lleve a cabo. Y
solo sabíamos una cosa: que no había forma de detenerlos si ellos se enteraban
que nosotros queríamos detenerlos. Los anarquistas son el tipo de persona a los
que no se les puede decir “no tiene que hacer eso”, “hay reglas” o “esto no se
puede hacer”. Porque lo van a querer hacer aun más que antes. Son obstinados.
Nuestro plan no podía involucrar ningún intento de impedir sus acciones
directamente. Ni tampoco involucrar a la policía, ni secuestrarlos un par de días
ni esas cosas. Lo que necesitábamos era una distracción. Era llevarlos a un
estado en el que ellos decidieran no llevar a cabo el plano que no estén en
condiciones de llevar a cabo el plan.
Lo que necesitábamos ahora era
una pala, plata, una heladerita de esas de las de camping y un par de cañas de
pescar. La idea era la siguiente. Encontrar a los terroristas antes que puedan
hacer nada, antes que pongan en marcha su plan. Encontrarlos y entonces
invitarlos a pescar al río. Mostrarles las cañas para que vean que no mentimos.
Después darles la pala y decirle que vayan al fondo, al patio a cavar en busca
de lombrices. Eso los iba a descolocar un poco. Y además nadie puede pensar en
otra cosa cuando está buscando lombrices. Nosotros entonces íbamos a
intercambiar la plata en un supermercado por cerveza y algo que parezca comida
pero solo sea algo como para engañar a la cabeza pero no al estómago. Papas
fritas, bizcochos o esas cosas que parece que estas comiendo pero en realidad
no lo estás, seguís teniendo el estomago vacío y a la merced de la cerveza. Y
además compramos cerveza. ¿Ya lo dije, no? Bueno, compramos más.
El plan continuaba así.
Conseguimos una camioneta. Subimos la heladerita llena de cervezas, las cañas
de pescar y vamos a buscar a los terroristas con sus lombrices vivas, frescas y
dispuestas a sacrificarse por una causa mayor. Cuando tenemos todo en nuestro
poder ya deben ser las once de la
mañana. Faltan menos de 24 horas para las elecciones. Con todo cargado,
cervezas, terroristas, lombrices y cañas nos vamos para el rio. Lo importante
es elegir un lugar sin demasiada gente, sin árboles que puedan dar sombra y que
sea casi imposible sacar un pez del agua. Es decir en cualquier punto de la
costa del rio. Es necesario que no tenga árboles porque el sol potencia la
potencia de la cerveza. Y como se habrán dado cuenta nuestro plan para impedir
el plan de los terroristas es emborracharlos hasta que se den cuenta que ellos
no están en condiciones de llevar a cabo su plan. Por supuesto que no es tan
fácil. Nosotros no podemos no tomar, porque los terroristas se darían cuenta y volverían
a su plan original. De alguna manera nosotros, como las lombrices, debíamos inmolarnos
por la causa. Pero bueno, es la democracia.
Entonces estábamos en la costa,
las lombrices encarnadas, las cervezas frías y todo marcha bien. Hay mucho sol,
poco pique y bastante sed. La comida cumple a la perfección su papel, engaña a
la cabeza pero no al estómago. La conversación es trivial, nada acerca del
país, las elecciones, libros o cosas que
los hagan pensar en su plan original. Los terroristas no saben que de a poco están
dejando de lado su plan, que sus ideas de revolución están siendo poco a poco
ahogadas en cerveza, ya no tan fría y promesas falsas de pescados de rio.
Ningún pez decide probar la carnada. Solo los terroristas por ahora. El
problema es que la cerveza se está acabando y no sabemos si es suficiente,
suficiente como para abandonar un plan en contra del a democracia. Necesitamos
hacer algo. Improvisar. Llamamos por teléfono
a un grupo de apoyo. Necesitamos preparar algo, una reunión en algún lado para
la noche. Necesitamos organizarnos porque existen leyes que prohíben la venta
de alcohol antes de una elección. ¿Qué ironía, no? Que la democracia prohíba lo
único que puede salvarla. Pero somos organizados y ya tenemos todo planeado.
Llamamos para que compren vino. Y que preparen algo de comer, unos fideos o
algo así. Sabemos que la mezcla de la cerveza que los terroristas tomaron
durante el día y el vino de la noche los va a inutilizar para el día siguiente.
A nosotros también, por supuesto… pero ¿vos no lo harías por salvar la
democracia?
Los terroristas y nosotros
estamos desilusionados. Demasiados peces, ni un pescado. Le proponemos un plan,
para levantar el ánimo, ya que no hay cerveza. Vamos a comer algo. Los
terroristas piensan. Creo que alguno está pensando en el atentado. En como
sintetizar el compuesto. Como hacer que ingrese a las urnas para convertir a
las boletas en papel picado. Pero no les dejamos pensar mucho. Hay algo para
tomar, hay algo para comer. Vamos. Vamos
dicen los terroristas. Ya los tenemos.
En la casa hay más gente, hay
comida, bebida y música. Se supone que
las reuniones están prohibidas en vísperas de las elecciones. Ya son las once
de la noche y faltan solo horas para que se abran las mesas de votación. Esta reunión
no es una reunión. Es la culminación de un plan perfecto para salvar la
democracia. Los terroristas ya casi no entienden nada. Estamos cerca de ganar,
pero por las dudas…un vaso más. O dos. O tres. Y después nada está muy claro.
En algún momento de la noche vino la policía, pero no era por nosotros ni por
los terroristas. Después hubo una pelea en la calle. Después nadie sabe bien que, todo es confuso
para nosotros y para los terroristas. Un vaso más. Y después nada.
Al otro día las elecciones se
llevan a cabo con normalidad. Se reportan algunos intentos de fraude, pero esas
cosas son normales en la democracia. En dos mesas se escrutan junto a cientos
de votos dos papeles escritos con una caligrafía temblorosa. “Ya es hora de
actuar por nuestra cuenta, ya está bien de decir que esto es mierda y
no hacer nada por cambiarlo, resistencia anti estatal, bajo la mesa,
la revolución” . Salgo a caminar un rato y lo veo al Pity tomando una
gaseosa, me acuerdo todavía rige la veda, y me siento.
-¿Te acordás lo
que te dije en el auto? Lo de hacer algún tipo de compuesto que una vez dentro
de la urna desintegre las boletas.
- Si, me acuerdo.
Decí que no tuvimos tiempo, que si no… Tal vez la próxima elección.
domingo, 20 de octubre de 2013
Leia
Había gastado todos sus ahorros en este viaje y solo iba a moverse en unos
cuantos metros a la redonda. Claro que lo que era caro no era la distancia, si
no el tiempo. Por eso Leia había gastado todos sus ahorros. Necesitaba cambiar
algo que no era posible cambiar, por lo menos directamente. Ella sabia las
reglas. Nada de hablar, dejar mensajes o avisar sobre cualquier dato futuro.
Por eso pensaba “influir delicadamente”. Eso se repetía mientras apretaba
contra el pecho la pequeña chapa con su nombre escrito.
La fecha exacta la sabía. Era el 19 de Octubre, un día antes de la celebración
del día de la madre. La había sacado de un registro de un amigo de su padre.
Ese día habían ido a filmar un trabajo práctico para la facultad de cine. Este
amigo tenía un registro detallado de todos los días de filmación. En realidad
él no, pero sus fanáticos eran un poco obsesivos y otro poco meticulosos con
respecto a su vida y su obra. Por eso sabia la fecha. De alguna manera las películas siempre
estuvieron presentes en su vida. Su nombre, o el que todavía era su nombre era
una prueba de ello. Se fijó en su TUIP*y el nombre era el mismo y la foto era
la misma: ella con un par de años menos y dos rodetes a los costados que a esta
altura ya no le parecían ridículos. No sabía que en el futuro los iba a
extrañar.
El plan era simple, pasar por una esquina por donde su padre o futuro padre
iba a pasar unos segundos después, dejar la chapa con su nombre en el piso y
seguir caminando. Su padre entonces, pasaría por ahí y levantaría la chapa. ¿Porqué
estaba segura que su padre levantaría la chapa con forma de hueso con su
nombre? Porque su padre, desde que ella tiene memoria, camina mirando para
todos lados, pero con especial atención al piso. Quizás es un acto reflejo por
haber nacido en Bariloche, donde las veredas empinadas te obligan a estar
atento, quizás sea otra cosa. Pero era seguro que la iba a encontrar. Y la iba
a guardar porque estaba su nombre en ella. “mi nombre”, pensó Leia “por ahora”.
Entonces llevaría esa chapita a su casa, se la mostraría a su mujer, mi madre o
mi futura madre para ser más precisos. Y entonces decidiría ponerle ese nombre,
mi nombre o mi futuro nombre a un perro.
O una perra para ser más precisos. Y entonces deberán ponerse a pensar un
nombre, otro nombre, para mí. El plan perfecto.
El viaje fue sin
complicaciones, llegue temprano a la esquina. Raspé un poco la chapa contra el
asfalto de la calle, no quería que se note que era nueva, pero quería que el
nombre quede legible. Faltaba poco para la hora señalada, y hacía mucho calor.
A lo lejos los vi. Eran tres. “El de la derecha es mi padre” pensé. Y era. Dejé
la chapa en la esquina. Y me fui. . Los vi pasar, lo vi a mi padre levantar la
chapa, mostrársela a su amigo y guardarla en el bolsillo izquierdo de su
pantalón. Me hubiese encantado quedarme pero no podía. Había reglas. Y Ya tenía
bastantes problemas como para agregar uno más. Además no tenía mucho tiempo. Pasé por un quiosco a comprar dos alfajores,
los pague con un billete que encontré adentro de un libro de mi padre. Me
dieron vuelto y todo. “Ya no los hacen así” dije pero el quiosquero creo que no
entendió. Pero es la verdad. Entré en la agencia de viajes y me acomodé. Me senté, apreté fuerte mi TUIP en una mano y
la bolsa con los alfajores en la otra.
Escuché un zumbido que me hizo
ver las estrellas y volví. Salí de la agencia y caminé hasta la plaza subterránea
más cerca, me senté en uno de los bancos, abrí un alfajor, le di un mordisco y
miré la foto en mi TUIP. El pelo largo, sedoso, logrado por algún shampoo
mágico o el Photoshop estándar. Y al lado mi nuevo nombre, que no era nuevo,
porque yo siempre me llamé así.
*Tarjeta Única de
Identificación Personal
lunes, 19 de agosto de 2013
Nada se pierde
Los impulsos eléctricos
en mi cabeza
se transforman en palabras
en mi boca
pasan a ser un texto
en mis manos
ceros y unos
en mi teléfono celular
viajando
en el espacio
kilómetros y kilómetros
hasta tu casa
transformandose
en lágrimas en tus mejillas
y en impulsos eléctricos
en tu cabeza
en mi cabeza
se transforman en palabras
en mi boca
pasan a ser un texto
en mis manos
ceros y unos
en mi teléfono celular
viajando
en el espacio
kilómetros y kilómetros
hasta tu casa
transformandose
en lágrimas en tus mejillas
y en impulsos eléctricos
en tu cabeza
domingo, 16 de junio de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
Noches Bravas
Noches Bravas
tomamos Vodka Wonka
escuchando
mirando videos de
Nino Bravo
y después cervezas
Y Noelia Noelia
Noelia
era Noelia
o los filtros del alcohol
funcionan
una vez más
a la perfección
y tengo que recordar
antes de desmayarme
decirle mañana a...
lunes, 22 de abril de 2013
Parabellum del buen automovilista
A la ruta nacional número 9 se la conoce como “la nueve”. Todos saben de qué estás hablando cuando decís “la nueve”. “Se hizo mierda un colectivo en la nueve”. Se entiende. Por lo menos lo entienden todos los que viven en algún pueblo al costado de la ruta 9.
La Ruta Nacional 9, la Panamericana, Ruta 9 o simplemente “la nueve” es una ruta argentina que une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la frontera boliviana. En su recorrido pasa por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe,Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, pasando por las ciudades capitales de las últimas cinco provincias. Esta ruta une las tres ciudades con mayor cantidad de habitantes del país: Buenos Aires, Córdoba y Rosario.En teoría es un ramal de la Carretera Panamericana, al punto que en el tramo que corresponde al Gran Buenos Aires es más conocida por el apodo de la Panamericana que por su denominación oficial. La panamericana empieza en la Avenida General Paz y finaliza en el puente internacional Horacio Guzmán sobre el río La Quiaca, en la provincia de Jujuy. Su recorrido total es de 1967 km y se encuentra totalmente pavimentada. Su continuación en territorio boliviano es conoce como ruta 14. No se si allá le dicen “la catorce”, pero es probable.
La pistola calibre 9 mm es conocida normalmente como “la nueve” lo dice una conocida canción punk de 2 Minutos (“Carlos se dejó crecer el bigote / y tiene una nueve para el”. Ya no sos igual) y lo dice cualquiera en la calle. En realidad 9 mm es el calibre también llamado 9 mm Luger, es un cartucho para pistolas, subfusiles y carabinas diseñado por Georg Lugery que es utilizado desde 1902. Fue utilizado por las fuerzas armadas alemanas en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda Guerra Mundial con las pistolas Luger P08 y Walther P38 y el subfusil MP40. La publicidad de estas dos guerras lo convirtieron en uno de los cartuchos más utilizados en Occidente, ya sea por fuerzas de seguridad, ladrones, policías, James Bond, Narcotraficantes y demás fanáticos de la autodefensa. La versión 9 × 19 mm Parabellum recibe su nombre de la famosa máxima latina "Si vis pacem, para bellum" ("Si quieres la paz, prepárate para la guerra").
Una de las más famosas pistolas 9mm es la Beretta M9, conocida comúnmente como “M9”, utilizada por las fuerzas armadas norteamericanas desde 1985 y utilizada con éxito (la mayoría de las veces) en los conflictos armados de la invasión a Panamá, la guerra del Golfo Pérsico, la guerra en Yugoslavia, la guerra en Irak y la guerra en Afghanistan. Un curriculum Vitae impresionante.
La M30 es una autopista de la ciudad de Madrid, su recorrido circunda los distritos más céntricos de la ciudad. Tiene una longitud de 32,5 km con un radio medio de 5,17 km con respecto a la Puerta del Sol y una intensidad de circulación media superior a los 100.000 vehículos diarios.
Se la conoce también como el tercer cinturón, siendo el primero "Los bulevares", de Moncloa a Colón y el segundo "las Rondas" de Madrid (Eje Ronda de Segovia - Puerta de Toledo - Ronda de Toledo - Glorieta de Embajadores - Ronda de Valencia - Ronda de Atocha - Glorieta de Carlos V - Paseo de la Infanta Isabel - Paseo de la Reina Cristina - Plaza de Mariano de Cavia - Avenida del Mediterráneo - Glorieta del Conde de Casal - Doctor Esquerdo - Plaza de Manuel Becerra - Calle de Francisco Silvela - Calle de Joaquín Costa - Calle de Raimundo Fernández Villaverde - Glorieta de Cuatro Caminos - Avenida de la Reina Victoria - Glorieta del Presidente García Moreno - Avenida del Valle - Moncloa). La M-40 y M-50 serían el cuarto y quinto cinturón, respectivamente. Por último, existe otra vía intermedia, de competencia regional, llamada M-45.
La 45 es como comúnmente se llama a la pistola de 45 mm también llamada .45 Auto o 11,43 × 23 mm, es un cartucho desarrollado por J. M. Browning en 1905 para la pistola M1911. Adoptado oficialmente en 1911 por el Ejército de los Estados Unidos, estuvo en servicio hasta 1985, fecha en la que fueron sustituidos por el calibre 9 mm es el usado en toda la OTAN; tiene un retroceso más suave, por tanto resulta más manejable y necesita menos entrenamiento; sin que el tamaño de la empuñadura sea excesivo, una 9 mm moderna puede cargar 15 balas frente a las 7 del .45 clásico;el 9 mm perfora mejor que el .45; y la munición resulta más barata, y al ser más ligera y pequeña, ofrece ventajas logísticas. Sin embargo, muchos militares estadounidenses siguen prefiriendo la contundencia del .45.
¿Qué es lo que tienen en común la Ruta 9, la nueve milímetros, la M-30 y la 45 mm? Todas son perfectas y aceitadas máquinas de matar. Y todo el mundo lo sabe y a nadie parece importarle.
Ah...y nadie sabe como usarlas.
Fragmento del libro inconcluso (por ahora) "La 9" de Matias Frey
lunes, 25 de marzo de 2013
Gente que no
El mundo está lleno de
Punkys de postal
con huevos de codorniz
que piensan que con esa cara
pueden cargar a alguien,
pobrecitos.
Mosquitas muertas,
que se creen muy vivas
y estarían mucho mejor
estacionando autos.
Negras que morirán,
siendo negras.
Gordas con problemas
de autoestima
que lloran si alguien
no quiere ser su amigo
y que tiene su séquito de tibios
que leen Clarín
mientras miran 678
comiendo su mierda
con una linda cuchara
Pero
Pero
Pero
No hay nadie como tu,
mi amor.
Punkys de postal
con huevos de codorniz
que piensan que con esa cara
pueden cargar a alguien,
pobrecitos.
Mosquitas muertas,
que se creen muy vivas
y estarían mucho mejor
estacionando autos.
Negras que morirán,
siendo negras.
Gordas con problemas
de autoestima
que lloran si alguien
no quiere ser su amigo
y que tiene su séquito de tibios
que leen Clarín
mientras miran 678
comiendo su mierda
con una linda cuchara
Pero
Pero
Pero
No hay nadie como tu,
mi amor.
lunes, 4 de febrero de 2013
Hincha del fútbol
La mayoría de las
personas a las que les gusta el futbol lo ven desde una perspectiva y solo una:
el club del que son hinchas. Así visto desde esa perspectiva todo lo demás se
deforma. Para un hincha de River, Riquelme es leeeeeeento. Para un hincha de
Boca Ortega no es nada más que una persona con problemas con el alcohol. Para
un hincha de Newells, Rosario Central no existe. Y viceversa. Yo tengo un
problema. O una solución. Soy hincha de muchos equipos, por eso puedo elegir
donde pararme para ver a los demás equipos, lo que me permite hacer algo que
muchos no hacen cuando ven un partido de fútbol: disfrutar.
Soy hincha de
Boca, ante todo. La razón son algunos parientes que me llevaron para ese lado,
supongo. O tal vez para llevarle la contra a mi padre que le gusta más el
automovilismo, pero es de River. Por eso también soy un poco de River. Y de
Ferro, porque era el equipo de mi abuelo José. Y de Platense, el equipo del que
es hincha (además de ser ahora hincha de Messi) mi abuela Heidi.
Pero mis gustos
futbolísticos no están limitados por la transitividad parental. Tengo simpatías
con los equipos más diversos por las razones más insólitas. Soy hincha de Wigan
de Inglaterra (y no desde ahora que está
en la Premier League) desde el ´90 cuando compre la camisetas por unos 30 pesos
y todavía era un equipo de segunda. También del Wolverhampton, por la misma
razón (eran los noventa, el dólar 1 a 1 con el peso). La camiseta me costó 19
pesos. O dólares.
Mis gustos
musicales también tienen que ver con algunas simpatías futbolísticas. ¿Cómo no
ser hincha del Fortuna Dusseldorf Alemán después de ir a ver un show de los Die
Toten Hosen? Imposible. Además de escuchar “You never walk alone” en el recital
y después en la cancha del Liverpool. Entonces, hincha del Liverpool
también. Y si Evaristo dice en el disco
en vivo “aupa el Celta” debe tener razón. Entonces soy también hincha del Celta
de Vigo. Y después de verlo a Fito Cabrales con la camiseta del Athletic
Bilbao… otro equipo más en la lista.
También soy hincha
del St. Pauli, no solo por que entran a la cancha con Hells Bells de AC DC, sino
también por sus ideales anarquistas, comunistas y socialistas. Además de ser un
club antifascista y símbolo de la cultura punk. Por eso también soy hincha del
Livorno italiano, histórico equipo de la izquierda, con Cristiano Lucarelli con
su camiseta 99 como emblema, festejando un gol con una camiseta del Che
Guevara. (Por eso también no soy hincha
del Lazio, por sus banderas y por ese festejo de Di Canio).
También la
lectura me llevó a ser hincha de algunos equipos. Como no ser hincha del
Arsenal después de lo que me costó encontrar el libro “Fiebre en las gradas” de
Hornby. Un excelente análisis racional de la irracionalidad del hincha. O como
no simpatizar con el Hibernian Escocés, después de leer alguno de los libros de
Welsh. O ser un poco de Rosario Central con los cuentos de Fontanarrosa.
Disfrutar de
todas estas películas, libros, canciones, anécdotas e historias me hizo posible disfrutar mejor del fútbol. Por
eso “¡Aupa el Celta!” y todos los demás.
lunes, 24 de diciembre de 2012
23 de Diciembre, "Dia internacional del Bardeo"
Que significa bardear?
Es como agredir, humillar, descalificar a otro. Lo está "bardeando" (lunfardo contemporáneo argentino)
yahoo preguntas
Durante las fiestas, principalmente el 24 y 25 de diciembre es normal que las personas se desean buenos augurios para estas fechas, y para el año que viene. No solo a familiares y conocidos sino también a cualquier gil que se te cruce, desde la panadera que te vende los miñones hasta el del peaje que te da un ticket para pasar. A todos, sin discriminar. Por ejemplo : “Profesionales y Técnicos Justicialistas (PROTEJUS), hace llegar a ustedes, el deseo de una Feliz Navidad y un Próspero Año 2012, colmado de éxitos” o “En esta época de Navidad y Año Nuevo, les deseamos unas Felices Fiestas, con la fe y la esperanza de que todos sus planes y metas se hagan realidad”. Y cosas asi por el estilo.Pero no se si se dieron cuenta que en el mundo existe un balance casi natural, como dice calle 13 “En el mundo hay gente bruta y astuta / Hay vírgenes y prostitutas”, pero también existe el frío y el calor, el dia y la noche, boca y river, el sol y la luna, el agua y la tierra, facebook y twitter. Todo tiene un balance, una forma de compensar a su otra mitad. Todo salvo la época de las fiestas. Por eso es necesario el festejo del 23 de diciembre.El día del bardeo nació por casualidad, pero también por necesidad. Una necesidad de balance mundial se podría decir. Una especie de compensación de lo que va a venir. Si después vamos a desearnos todos lo mejor de lo mejor, éxitos, felicidad y todo eso, el dia del bardeo justifica todo eso. En el día del bardeo esta permitido la agresión, burla, descalificación, en definitiva esta permitido “bardear” en el sentido verbal del término. Es algo que de alguna manera justifica lo que va a venir después. Justifica los buenos deseos sin sentido que se reparten a diestra y siniestra durante los días posteriores.Debo aclarar que el nombre oficial del día del bardeo es “Dia Internacional del Bardeo” (se cree que Misael lo decretó como día internacional un 23 de diciembre de la década pasada. Y fue solo por bardear.) y se celebra todos los 23 de diciembre sin falta, desde las cero horas hasta las 24 horas. Se permite bardear por mensajes de texto, cara a cara o a través de redes sociales. La única condicion es que el bardeado sepa quien es el agresor. Porque está permitido y porque nadie dice anónimamente “felices fiestas”. Y esto es casi lo mismo. Pero al revés.
viernes, 23 de noviembre de 2012
miércoles, 31 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Una pelea maravillosa
La mejor pelea de box que vi en mi vida no fue por un campeonato del mundo.
Ni en el Luna Park. Ni siquiera estoy seguro quien fue el ganador. De lo que si
estoy seguro es que solo la vieron los 30 o 40 que estábamos esa noche en el
Club Rivadavia en Baradero. Y no, no se trasmitió por televisión.
A la pelea nos había invitado el
Manteca. El Manteca nos llevó las entradas, a Cartucho, al Negro y a mí, y se
aseguró que esa noche estemos ahí. En el Club Bernardino Rivadavia. Por lo que
yo sabía la única relación que el Manteca tenia con el boxeo era ver cada tanto
las trasmisiones por televisión, a veces alguno de los sábados que nos juntábamos
con los pibes en alguna casa. Eso y que hacía unas semanas había empezado a
practicar boxeo recreativo en el club. A la semana ya era el encargado de
organizar el evento. A las dos semanas era presidente de la comisión de Boxeo.
El día de la pelea ya era vicepresidente del club. Y creo que ya había abandonado
la práctica del boxeo. “es un entrenamiento muy exigente” me dijo cuando fuimos
a la estación de servicio a comprar dos bolsas gigantes de hielo.
La jornada pugilística se había organizado
entre dos o tres pueblos vecinos. Había representantes de Alsina, San Pedro,
Ramallo, Baradero y alguno más que no me acuerdo. Los representantes locales
hacia aproximadamente un mes que practicaban en el mismo galpón donde se iba a
llevar a cabo el combate. Llegamos temprano porque íbamos a ayudar al Manteca a
organizar todo, más que nada acomodar tablones, comprar cerveza, armar el ring y barrer un poco. Cuando se iba preparando la
primera pelea y la gente se acercaba al club compramos la primera cerveza de la
noche. Para evitar incidentes extra pugilísticos, el Manteca había comprado
unos vasos de un litro. Bien por él. Pero la cerveza la llevamos demasiado
tarde y no se había enfriado. Nada que unos hielos no puedan arreglar. Si,
hielo en la cerveza y aún así fue la mejor pelea que vi. Mientras tanto los
primeros boxeadores desfilaban por el ring. Cuando digo desfilaban quiero decir
peleaban y por el ring quiero decir los tablones que unas horas antes habíamos acomodado.
Eran la mayoría pibes que recién empezaban, casi ciegos por el protector (rojo
o azul según el caso) y con las manos pesadas por los guantes. A la tercera
cerveza la cosa se puso interesante.
¿Ese quién es? Preguntó Cartucho.
¿Ese? Señaló el Manteca Ese es el “Pode” Podestá. Mire para donde apuntaba el
dedo índice del Manteca. Ahí estaba un pibe flaco, acomodándose los guantes y
el protector. Cada guante tenía el mismo tamaño que su cabeza y debía pesar 30
kilos mojado. Ese era el “Pode” Podestá. Y estaba listo para subir al ring. Adentro del cuadrilátero lo esperaba un
representante de San Pedro. San Pedro queda al lado de Baradero y es a este
pueblo lo que Shelbyville a Springfield. Allá deben pensar lo mismo. Es decir
era el rival del pueblo rival. El clásico rival. La noche perfecta. Nosotros
cuatro sentados en la primera fila. “le tengo fe al “Pode”” dijo Cartucho. “¡Vamos
“Pode” Podestá!” Gritó el Negro. No era la primera cosa que gritaba el Negro en
la noche. La primera cosa, que no me acuerdo que era, casi provoca una pelea
que no tenía nada que ver con el boxeo y tenía que ver más con la cerveza, que
no llegó a llevarse a cabo. Por suerte. Creo que fue en la segunda cerveza.
Cuando llegó la cuarta cerveza,
ya sin hielo, sonó la campana y los boxeadores cruzaron un par de golpes. No me
pidan que hable de jabs, Uppercuts, swings o hooks. No me pidan porque no sé y
si supiera no me acuerdo mucho. Me acuerdo que “Pode” hacia lo que podía ante
los golpes del rival, que era más rápido, más bajo, más fornido y más técnico
que el representante de Baradero. Pero el “Pode” tenía algo, además de una
hinchada de cuatro personas en la primera fila. Algo difícil de explicar o
describir. Algo como la sonrisa de los que saben que tienen un as en la manga.
Algo como la mirada de los que saben el final de la película. Algo.
Cuando a la pelea le quedaba
poco el “Pode” recibió un golpe que lo tiró para atrás, no lo suficientemente
fuerte como para noquearlo, ni siquiera para tirarlo al piso. Pero fue fuerte y
los dos boxeadores lo sabían. Era un golpe que debería haber definido la pelea.
Pero no, porque el “Pode” hizo algo que los cuatro que estábamos en la primera
fila todavía recordamos. Y supongo que su rival de esa noche todavía recuerda. El
“Pode” todavía mareado por el golpe miró a su rival, hizo chocar sus guantes
entres sí y levantado los dos brazos le hizo un gesto totalmente impensado que
es entendido universalmente como “vení”. Hizo en la derrota lo que nadie hace,
ni en la victoria. Por eso debe ser que no me acuerdo como terminó la pelea.
Puede ser que el árbitro, si es que había árbitro, haya decidido que fue un
empate solo por ese gesto épico. Lo más probable es que cuando dijeron el
resultado estábamos los cuatro en la barra pidiendo una cerveza más. O tal vez
lo fuimos a acompañar al Manteca a comprar más hielo. No me acuerdo. Quizás estábamos
hablando de que nunca jamás íbamos a olvidarnos de esa pelea y el gesto final
del “Pode” Podestá.
jueves, 28 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
¿Que nos pasó?
Sé que en este
momento es medio inútil pensar. No es posible tener una postura intermedia
entre Kirchneristas anti kirchneristas, 678 o Lanata, Clarín o el Gobierno, a
pesar de que la gente tiene (o tenía) posturas propias antes y (quizás) las
tendrá en el futuro. Los que no se alinean bajo una de las dos formas de
pensar, son los tibios, los que no se juegan por nada. Los otros, en un momento u otro les toca defender lo indefendible
o leer su opinión en la prensa y repetirla como un anormal. En un país tan
politizado, polarizado y bipolar no existe nada en lo que las dos partes estén
de acuerdo (al menos públicamente) ya que cualquier toma de postura por parte
de uno lleva al otro a pensar exactamente lo contrario. A pesar de esto creo
que hay algo en lo que podemos estar todos de acuerdo, por más que en otros
aspectos de nuestras vidas no pensemos más…
sábado, 16 de junio de 2012
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