viernes, 30 de abril de 2010

sábado, 24 de abril de 2010

Para Karina

"No es malo tener siempre uno a mano"
me dijo una vez.
Sé que hay buenos
y malos
Los más caros parece que brillan,
algunos de tan baratos
no valen la pena.
Lo bueno es tener uno a mano,
y lo importante
es qué tienen adentro.
Algunos prometen mucho,
y adentro parecen casi vacíos.
Algunos tienen tapas duras
los que ella compraba siempre tapas blandas.
Es bueno tener uno a mano.
Antes de ir a dormir,
en el colectivo
o en el banco de una plaza.
"La cubierta es importante,
pero lo que importa es lo de adentro"
como tantas otras cosas.
Lo bueno es tener uno en la mano
para hacer el esfuerzo de terminarlo
o para devorarlo en un segundo.

martes, 13 de abril de 2010

De libros y de Lost


NO LEER SI NO VIERON EL EPISODIO 11 DE LA SEXTA TEMPORADA DE LOST

No se si a los creadores de Lost se le acabaron las ideas o si la serie abarca tanto que abarca todas las ideas del universo. Creo que Charly García dijo una vez que si se le roba a uno es un plagio y el que le roba a muchos es un genio.
Después de Sawyer leyendo “La invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares (aunque su libro preferido es "De ratones y hombres" -"Of Mice and Men"-), del acercamiento fallido entre Borges y la serie, ya el último capitulo emitido de Lost (Happily Ever After) me parece que ya se va al carajo. Se va al carajo porque remite directamente a un cuento de Julio Cortázar, “La noche boca arriba”.
Lost propuso en esta sexta y última temporada una especie de línea temporal paralela a los acontecimientos que surgen en el primer episodio de la serie que responde más o menos a la pregunta ¿Qué hubiese pasado si el vuelo 815 de Oceanic no se estrellaba en la famosa isla de Lost? Hasta ahí todo bien. Aunque no se entendía muy bien a que venia todo esto estaba bien.
En este último capítulo se comienza a develar la conexión entre las dos líneas temporales por medio de la historia de Desmond. La cuestión es que por medio de un experimento llevado a cabo en una línea temporal lo lleva a “vivir” la otra línea temporal durante un tiempo. O algo asi. O veían cosas de otra línea alternativa. O viceversa.
El cuento de Cortázar “La noche boca arriba” parte del mismo recurso, unos años antes creo. Hay dos realidades paralelas: Un hombre que choca con su moto y es llevado a un hospital y un aborigen que escapa de sus captores y es apresado para ser sacrificado. Cuando uno de los dos personajes se desmaya o pierde el conocimiento comienza a vivir la realidad del otro. De una manera en la que no se puede decir quien es el que es real y quien es algo así como un sueño de alguien (la paradoja del soñador soñado). Lo mismo pasa en este capítulo de Lost. Desmond se desmaya y aparece en la otra línea temporal alternativa hasta que vuelve en si y retorna a la isla y así sucesivamente. No se en que libro de Cortázar está este cuento, pero creo que los creadores de Lost ya lo leyeron.
Espero que al final de la temporada no se devele que todo es una conspiración de ciegos que quieren conquistar el mundo o un plan utópico que tuvieron siete locos en algún lugar perdido de Sudamérica (aunque esto último puede ser…)

domingo, 21 de marzo de 2010

CV

Mi nombre es MatíasF, tengo 27 años y no fumo. Mi pasatiempo es leer, aunque creo que no tuve elección en esto básicamente por dos razones. La primera es que mis padres leen. Mucho. Y la segunda es que no tuvimos electricidad en mi casa hasta que comencé sexto grado. ¿Es por eso que leo libros en vez de mirar televisión? No lo sé. Leer es, supongo, sólo cuestión de empezar. A veces caminaba un kilómetro sólo para ver en una tele en blanco y negro al Batman interpretado por Adam West. La mayoría de las veces leía un libro. Aunque al principio, por supuesto, me los leían. María Elena Walsh, la colección del Pajarito Remendado y esas cosas. Más adelante los libros, heredados, de la colección Robin Hood, esos que cuando conservaban las tapas eran amarillos. Y los del Barco de Vapor comprados en la Feria del Libro, Patoruzú, Asterix, los comics americanos editados en España por Zinco, D´artagnan, Billiken. Y después algunos de la biblioteca “para grandes” Conan Doyle, Arlt, Soriano, Cortázar y muchos más. Me acuerdo de ojear de chico una edición de Para leer al Pato Donald sólo por los dibujos. Quizás por eso estoy cursando el último año de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Quizás no tiene nada que ver.
Y a partir de ahí Buenos Aires, Universidad, independencia. Y Bukowski, Nietzche, Marx, algunos clásicos, leer para la facultad, buscar libros en las librerías de Corrientes. Después escribir en los ratos libres y no tanto. Un día puse todo eso en un blog Escritores que no escriben (http://escritoresqueno.blogspot.com/) , donde algunos amigos también escribían, algunos se fueron, otros siguieron y alguno está siempre volviendo.
Y ahora trabajo en una farmacia seis horas al día por que me da tiempo para estudiar y hacer otras cosas. Sigo leyendo [las mismas ofertas de Corrientes, las del Parque Rivadavia, algún gusto que me doy – algo de Irvine Welsh o los libros caros de Anagrama- , algo de Palahniuk, la colección Utopía Libertaria, algunos blogs, la colección que saca el diario Pagina/12 de Anagrama y básicamente todo lo que cae en mis manos]. Últimamente me sorprendió Stephen King, algo que nunca había leído y me aburrí con libros desconocidos comprados por cinco pesos (Ojo! También por ese precio conseguí “Dias de ron” de Hunter S. Thompson). El sistema educativo aportó a mis lecturas dos libros “Mi planta de naranja lima” y “Relato de un náufrago”. Una vez en la calle encontré dos libros: uno de Hannah Arendt y otro de Luis Majul. Regalé el primero y leí el segundo. Quizás debería haber hecho al revés. En la facultad me hicieron leer “El Código Da Vinci”. En la casa de una amiga leí una tarde “El Alquimista”. Es decir, leo de todo. El único género que no me convence, quizás por que me suena a contradicción, es de autoayuda, pero quien sabe…
Ahora si tengo electricidad en mi casa, vivo en Parque Chas, pero todavía no me convence comprar un televisor [A pesar de esto sigo estudiando Comunicación]- Creo que fue uno de los hermanos Marx el que dijo “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro”

viernes, 19 de marzo de 2010

Días difíciles

-y, ¿estás nerviosa?
-sí.
-¿qué tenes?
-no sé.
-¿y que te pasa?
-estoy nerviosa ya te dije.
-¿pero por qué?
-y a vos que te parece.
-bueno no te pregunto más nada.
-mejor, pero después no digas que siempre querés saber lo que me pasa.
-bueno, ¿qué te pasa?
-no sé, ya te dije.
-¿entonces para que querés que sepa lo que te pasa si vos no sabes lo que te pasa?
-ves, te rendís fácil.
-uh, si no me decís no sé, no soy adivino.
-yo tampoco sé, me podrías ayudar.
-bueno, ¿qué querés?
-¿ahora o más tarde?
-¿¡qué querés ahora?!
-chocolate.
-¿querés que baje a comprar?
-¿me querés ver gorda vos?!
-¡te estoy preguntando que querés! ¿¡me podés decir que querés?!
-no seeee. Si supiera sería el fin de mis problemas.
-entonces para qué me tenés dando vueltas acá como un boludo.
-no sé, vos te quedaste.
-¿chocolate entonces?
-sí.

domingo, 14 de marzo de 2010

El secreto del nombre

Es increíble como se empiezan las historias. Y a veces también como terminan. Y en medio siempre hay cosas extrañas. Que no se sabe bien a que vienen. Si es algo en serio o algo que pasa por la cabeza de alguien. Como una interpretación libre de la realidad. Aunque convengamos que la realidad, realidad, no existe.
Esta historia empieza de dos maneras. La primera es un viaje, y no precisamente especial, pero sí. Y también temporal. Un viaje que hice casi sin dame cuenta. Y la otra parte es una frase que me hizo dar cuenta de ese viaje. La frase llego en forma de mensaje de texto a mi celular una mañana que no prometía absolutamente nada que fuera a cumplir. Decía solamente: “No hay vegetariano que no pueda desayunar en México.” Y ahí me acordé de todo.
En el transcurso del día recordé casi todo lo que pasó en ese viaje. Y ese viaje es otra parte de la historia. La parte más real, más tangible, la parte en la que suceden todas las cosas. Malas y buenas. La frase es sólo una clave. Una llave para entrar en ese mundo de recuerdos que fue ese viaje a México.
Ese viaje no fue sólo un viaje. Fue un viaje para conocer y para conocernos. Pero sobre todo para conocer gente. No me acuerdo de todos por distintas razones, por estados de mente, el cuerpo y porque algunos eran realmente aburridos. Recuerdo que había un periodista (siempre hay uno), un búfalo gigante, una persona que por sobre todas las cosas era completo ignorante y por supuesto un vegetariano. Y un auto verde. En ese auto verde cruzando la frontera empieza la historia. Y desde ese instante y hasta el fin del viaje el nombre de mi compañero de aventuras cambió. Dejó su viejo apodo, “Manteca” como quien deja unas zapatillas tan rotas que no sirven más, pero que calzan como un guante. Y adoptó uno que lo acompaña sólo a veces. Desde la frontera y más allá su nombre era “Pachuco”.

viernes, 12 de marzo de 2010

La Fábula del solitario: ¨El amor no alcanza¨

…y sabiendo que amor era lo único que tenía me alejé orgulloso y triste de ser un gran mentiroso, convencido que desde ahora en más viviría sólo del amor, del amor a todo lo que pase por mí. Era mi venganza. Me sentía como un ángel despreciado aunque más tarde el diablo se posaría en mí, y sin darme cuenta de lo que iba a hacer con mi cuerpo y con mi alma caminé hasta que me dolieron los pies olvidándome de todo, y que de ángel a demonio sólo hay un pequeño paso, y la pasión era la diferencia.
Fue la primera vez que le mentí, fue mi primer gran mentira de una serie que no terminaría más, fue el comienzo de mi vida de bufón, de payaso, el comienzo de comprender que la vida es una gran verdad a base de pequeñas bromas, de ser el colador del mundo en forma de una estrella multicolor moldeado para mi propia diversión.
Estaba tan conciente, tan racionalmente loco que pude dejar mis pasiones de lado, sin saber que más tarde esas pasiones volverían en mí con todas sus fuerzas, incontrolables al punto de no saber qué estaba haciendo, actuando sólo por instinto, sacando todo lo animal, corriendo por bosques y desiertos desconocidos en mi ciudad natal, buscando el amor que jamás encontraría de nuevo.

miércoles, 24 de febrero de 2010

EL COMIENZO: la fábula del solitario.

Algo se había acomodado en mi cabeza después de este hecho que lo había tomado como una señal, traté de llamarla para contárselo pero era inútil, no tenía crédito en mi teléfono.
Se sentía la época del año en la cual las mujeres se empiezan a cansar de nosotros y Ella no era exactamente la excepción. Traté en vano de llamarla esa misma noche desde mi dpto y me atendió su celular El Pajarraco, una mina con la mente totalmente desorbitada, una completa idiota que no tiene el menor interés de demostrar lo contrario, sino que parece orgullosísima de ser un estúpido loro. Nada había cambiado, pero yo me sentía raramente seguro de mis actos, se lo debía en parte a un pobre tipo al cual se le habían caído dos fajos de billetes en frente de mi nariz y no se había dado cuenta, yo venía caminando por la avenida Santa Fé mirando para abajo buscando boletos de colectivo para pasarselos a la empresa en donde trabajaba y poder comprar cigarrillos cuando de repente veo a este tipo de sobretodo dos talles mas grande, medio pelado y con anteojos, que saca las manos de los bolsillos y se cae en la vereda toda la plata que había sacado del banco. Nunca había visto tanta guita junta, pasó enfrente mío y le avisé sin dudar que se le había caído la plata, el tipo estaba tan nervioso que no puedo describir la cara que puso cuando le avisé, quizás cobraba la indemnización del trabajo de toda su vida, o sacaba todos sus ahorros para pagar la quimioterapia de su mujer, pero no esperé ni las gracias y sólo me dí vuelta para mirarlo una vez más y verlo agacharse patéticamente para juntar los dos fajos de billetes de cien, levantó la cabeza para mirarme y le hice una negativa con la cabeza para que se dé de cuenta de la estrupidez que había cometido y seguí mi camino. Una chica embarazada vió toda la escena y me paró en la esquina para felicitarme por lo que había hecho, y un flaco se sacó los auriculares y me hizo su negativa con la cabeza para decirme que él de paso andaba sin un mango.
- Está "desenmugrandose" en mi casa,me dijo, corté y no volví a llamarla, así que decidí adelantarme. Me acosté y empecé a crear el guión para alejarnos de una vez por todas, antes de que ella largue todo el discurso que tantas veces había escuchado antes de cada separación.
Por primera vez en mi vida sentí que estaba en lo correcto, que mis problemas existenciales estaban tomando una forma concreta y lo estaba viendo, justo dentro mío y no había motivo por lo cual preocuparme de nada sino que todo estaba tan claro que ya no me importaba estar sólo, sino por el contrario era éso lo que necesitaba, basta de farsas y a vivir que me estaba volviendo viejo y quería rejuvenecer, tomar los hilos de mi persona y ser mi propio titiritero, un par de mentiras más y sería libre: ya nadie se preocuparía por mí.
En la plaza Vicente Lopez todo fue como lo habia planeado la noche anterior, a ella le gustó que yo hiciera todo el trabajo así que se fue después de un rato satisfecha de sus lagrimas y sin un beso de despedida.
Ahora comienza un mundo solitario muy interesante para mí, un oscuro mundo nuevo se abre ante mis ojos y es bienvenido.
...continuará.... ?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Bolivia 1: "Lo que dicen que es"

No se sabe bien como ni por que, pero los cuatro – Gonzo, Marito, Costner y Braulio – terminaron en Bolivia. Al principio era un viaje al norte de Argentina. Pero en algún momento todo se desformó y ahí estaban los cuatro pasando la frontera, entre La Quiaca y Villazón.
De alguna manera era un viaje a lo desconocido. Primero porque ninguno sabía muy bien donde se estaba metiendo y segundo porque las cosas que tenían como referencia eran muy dispares: Lo que ellos creían que era (o lo que esperaban que sea) y, por supuesto, los que les habían dicho que Bolivia era.
Para ellos Bolivia era la libertad, el lugar donde la pelota no dobla, un Bolishopping, el principal cultivador de la hoja de coca, Evo Morales, la cuna de una futura guerrilla anarquista, el escenario de una película, la Isla del Sol, un peso x un peso con ochenta, 4000 metros de altura, 6 a 1 y, por supuesto, la vuelta de los Mochilebrios.
Les dijeron que Bolivia era otro país (del que encontraron), que el Soroche no te deja disfrutar, que no existen los baños, la comida es picante, hasta el agua te puede matar; Que no eran bienvenidos. Que no hay que comer en la calle, que después de esa avenida es tierra de nadie (sobre todo de noche), que todos mueren en accidentes de tránsito, que te pueden robar, mentir, engañar, estafar. Que la cerveza la venden caliente. Que no hablen de religión, fútbol ni mujeres, mucho menos de política. Que tengamos cuidado con los ladrones. Y la policía. Que descansen, que no tomen alcohol. Que a ellos no se les entiende cuando hablan, que está lleno de bolivianos. Que por qué iban a Bolivia. ¿Que hay ahí de interesante? – Eso es lo que voy a averiguar – respondían los cuatro. Después de todo, vos tampoco conocés, no? No conozco , pero dicen… Dicen que es tantas cosas…
Y al final Bolivia es un poco de lo que ellos querían y creían, algo de lo que les dijeron y mucho, mucho más. Es un viaje en tren por la montaña, cervezas con espuma,Arturo Borda, lluvias que desaparecen, argentinas mochileras histéricas y un viaje hacia lo que no conocían, un viaje que termina en la Isla del Sol.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Basura

Hoy es fin de año. El último día del año 2009. Es un día exactamente igual al resto de los 364 días anteriores. Salvo por dos cosas: no trabajo (igual que los domingos y algunos sábados y feriados) y la basura se saca a las 12 del mediodía. Igual que en navidad. Son la una de la tarde.
Me sirvo un jugo de naranja mientras veo el tacho de basura rebosante. En Nochebuena nadie la sacó a las 12. Recuerdo el olor del 25 de diciembre. Tomo un trago de jugo. Pienso que quizás podría terminar el vaso y sacar la basura después. Pero no, tomo un trago solamente. Pienso en llamar a mi padre para ver si ya está llegando. Pero no, lo llamo después. Pienso en buscar las últimas cosas que ya me olvido para ponerlas en la mochila, pero no lo hago. Lo que hago es cerrar la bolsa de la basura y bajar los 37 escalones que me separan de la vereda, abrir la puerta y taparme los ojos con la mano al salir al sol.
En la vereda lo primero que veo es al camión recolector de basura a toda velocidad y a los basureros corriendo detrás, como si fueran cachorros siguiendo a su madre. Uno, pelado, cansado, transpirado y con una sonrisa me extiende su mano. Tiene un guante y todo eso. Sonrío y le doy la bolsa que tengo en mi mano. Perfecta sincronía. El mundo parece conspirar para que todo funcione correctamente. Es la perfección. La perfección que incluye a la basura, basureros y fin de año. La gente en la calle se detiene un segundo para observar esa pequeña porción de perfección, de sincronización. Se detienen como si estuvieran presenciando un milagro. Entonces el camión sigue, yo sonrío. El basurero que va más adelante intenta embocar en el camión una bolsa enorme, azul. El camión justo acelera, o la fuerza aplicada a la bolsa es insuficiente y golpea el borde del camión, abriéndose al medio, llenando de basura la calle, manchando la perfección. Y ahí se va todo al carajo.

martes, 22 de diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

La misma piedra

- ¿Como te fue con Carolina?
- Resultó ser una puta. Como todas las mujeres.
- ¿Pero eso lo sabías antes, no?
- ¿Saber qué?
- Sabías que era una mujer.
Como todas las anteriores.
- Si, tenés razón. Igual lo intenté.
Supongo que es esa nuestra condena, nuestro primer castigo.
Podemos hacer todo lo que queremos hacer.
Pero al final son ellas las que deciden.
Que ropa vamos a usar.
A donde vamos a ir.
Hacia donde mirar.
Que tomar.
Que no hacer.
A fin de cuentas sólo somos verdaderamente libres cuando nos abandonan, cuando estamos sólos y locos.
- Si, es verdad.
Y ahi es cuando buscamos otra mujer.

martes, 8 de diciembre de 2009

domingo, 6 de diciembre de 2009

Sobre mi buena suerte II

La buena suerte no es tan buena como se puede llegar a creer. Un golpe de suerte es algo positivo. Pero la buena suerte permanente es casi como una condena. Es algo que lo tapa todo, lo cubre todo y no deja ver nada más que eso. Y el problema es que no se puede controlar o predecir cuando termina. Y ahí si que te quedás sin nada. Pero sin nada de nada.
Supongamos que tengo buena suerte. Entonces no tengo nada más. No necesito nada más. Si tengo suerte con las mujeres no sé si de verdad le gusto a alguna. Si me va bien el la facultad no sé si es porque tengo conocimientos suficientes sobre el tema o si es por que se una sola cosa que me preguntaron de casualidad (o de pura suerte, mejor dicho) lo sabía. Si le gano un partido al Playstation al Negro me dice “Fue suerte, ese gol fue de suerte”. Y no sé si es verdad. En conclusión: tener buena suerte me hace dudar de mis capacidades y habilidades. ¿Soy bueno en algo o sólo tengo suerte?
Entonces la buena suerte sirve cuando se presenta como algo extraordinario, un golpe de suerte, un beso de la diosa fortuna. Como rutina, como forma de vida, la buena suerte es casi una maldición que se parece demasiado a la mala suerte, un telón que tapa todo lo que somos, que nunca deja ver que es lo que pasa en el escenario. Algo que puede desaparecer y dejarnos sin nada. Por que no sabemos bien si ese escenario existe.
Yo tengo suerte. Del tipo que parece una maldición. Pero hay algo que me da cierta ventaja. Sé que esto es así. Me di cuenta de eso y tengo una estrategia para cuando la buena suerte decida abandonarme. Y lo que hago es esforzarme más. Escribir, estudiar mucho aunque me tomen en el examen una sola pregunta que ya sabía de antemano. Leer aunque no lo necesite, todo lo que pasa por mis manos, tratar de conquistar mujeres imposibles, aprender de todo y de todos, trabajar. Intento reunir todas las habilidades posibles para el día en que la suerte me abandone estar preparado. Mientras tanto, no se si por que sí o por todas estas cosas que hago, la suerte está conmigo. Para bien o para mal.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...