viernes, 24 de abril de 2009

Mal Trago

El gajo de limón sobresale de mi caipirinha como una aleta de tiburón de una pelicula Clase B. Creo que es hora de preparar otra.
Lo que mata es la humedad, pero a veces los efectos del calor son peores.
Lo más triste es que no podemos ser tan chic como queremos. Un kilo, es decir diez mini limones chiquitos y verdes, casi como aceitunas, valen $21,50. Sólo un par de pesos mas que una botella entera de caipirinha o eso. De la marca Velho Barreiro (la mejor amiga del limón).
Con que emparchamos nuestro eterno "faltan 5 pa´l peso"?
Esta vez con jugo de lima limón y unas rodajas de limón común.
Mañana, ya veremos.

miércoles, 8 de abril de 2009

Rayada

-Tomá mi amor, feliz cumpleaños.
-Gracias mi vida, igual no era necesario.
-Dale, abrilo
- Abre el paquete -
-Es . . . un reloj.
-Si. ¿Te gusta?
-Hijo de Puta.

sábado, 28 de marzo de 2009

To beer or not to beer

"¿Como saber cuando terminar con la cerveza y empezar con el fernet?
Cuando se termine con la cerveza..."

domingo, 22 de marzo de 2009

Bar Fly

Cuando el moscardón choca una y otra vez la cabeza contra el vidrio intentando lograr la ansiada libertad, el hombre – que es el centro de la creación- piensa: “que bicho estúpido”

Cuando el hombre, agotado por el trabajo, se recuesta en una de las ventanillas del colectivo y ese colectivo toma por una calle empedrada y la cabeza empieza a golpear el vidrio de la ventana, el moscardón – que quizás es el centro de la creación- piensa: “Que animal estúpido”.

jueves, 12 de marzo de 2009

A favor del campo: Manu Chao en el Luna Park


Sábado 7 de Marzo de 2009

- En la próxima nos bajamos – le digo a Marcos antes de descender del colectivo 93 que nos llevaba al Luna Park.
- “Próxima estación: Esperanza” - me contestó.
- Esa frase la debería haber dicho yo.
- Si, ya se. Debo estar pasando mucho tiempo con vos.

La gente se iba acercando al Luna Park, los vendedores ambulantes ofrecían sus remeras, pero todavía no era el momento. Yo tenia mi remera del Gauchito Gil y Marcos la suya de Free Fly, todavía. El supermercado chino proveía las latas de cerveza. Y lateando llegamos a la puerta. Un policía nos dice que debemos ir por la vereda. Nosotros, Por la Carretera.
Ya en la fila, los que nos acompañaban mientras terminábamos nuestras latas (yo la segunda, Marcos la primera) no eran un ejemplo de la moral y las buenas costumbres. El primero tenia una entrada para el domingo e iba a intentar entrar igual. El otro una platea y quería ir al campo. O tirarse al campo una vez adentro. No sé la suerte que corrieron.
“Bienvenida a Tijuana, bienvenida mi amor”
Entramos a la hora justa. Minutos después un loco (Loco en serio, de los del Borda) empezó a cantar. Y cientos de locos en el público lo escuchaban. Después si, entraron ellos, la banda, Radio Bemba, Manu Chao y el fantasma de Mano Negra. Y desde entonces no pararon. Ni para ir al baño, ni para descansar, ni para tomar algo. Siempre la guitarra o el teclado estuvieron sonando de fondo. Siempre un ruidito atrás que , por lo menos, te hacía mover la patita.
“Me estás dando mala vida”
Desde que empezó fue una fiesta; arriba pero sobre todo abajo del escenario. Todos saltando, un poco de acción, bailando o moviendo alguna parte del cuerpo. Nadie estaba quieto. Y a veces eso no es tan bueno. El primero que se dio cuenta fue Marcos. No tengo la billetera, me dijo, Igual tenía unos pesos nada más... Ahí me di cuenta que robaban. Mucho. Demasiado para el precio de la entrada y la fiesta que era. Eso igual no cambió casi nada, pero robaban. Mucho. Pronto el piso se llenó de objetos que segundos antes estaban en la mochila o el bolsillo de alguien. Billeteras vacías, documentos, carnets, cepillos de dientes, llaves, papeles, desodorantes, monedas, relojes, etc. Pero eso sólo por el suelo... arriba la fiesta seguía. Y abajo también.
En un momento viene alguien y me toca la imagen del Gauchito Gil en mi remera, se hace la señal de la cruz y sonríe. Me muestra su rosario con la misma imagen. Todo esto en medio del pogo. Creo que al final nadie entiende mi remera. Sólo el Seba por ahora. No la entienden ni siquiera los que no la entienden.
“In the hell of Patchinko”
Además ahi adentro hacia calor. Mucho calor. Y Manu estaba tan cerca que veíamos las gotas de transpiración en su cara. Y no paraba. Y nosotros tampoco. Tan cerca. Hay que saltar. Y el calor. Las remeras cada vez mas transpiradas, el Gauchito Gil parece que llora sangre, pero es la remera que destiñe un poco nada más. Y el calor. Transpirar. Saltar. Ya van dos horas y todavía no pararon. Ni ellos, ni nosotros.
“Te espero siempre mi amor, cada hora, cada día....”
-Me acuerdo que cuando te conocí usabas una remera blanca de Manu Chao- Me dice Marcos. Y otra vez las remeras.
-Si, puede ser. Pero ya no la tengo mas.
- Me acuerdo que nadie escuchaba Manu Chao.
De fondo suena un reagge que parece tranquilo, pero de un momento a otro todo cambia. Suena la distorsión y hay que saltar de nuevo. La música es como el sonido del mar que siempre está , de fondo o como una ola que lleva todo y rompe contra la orilla. Un mar de gente había ahi.
Y el fantasma de Mano Negra aparece. Con Gambeat haciendo música con su boca y con su bajo. Con Garbancito y Sidi H´Bibi. Y otra vez Radio Bemba de fondo. Y los locos hablando, los locos que tienen la razón, esta vez. Y los demás locos escuchando y bailando. Y la música sigue así, internacional: Francés, español, Inglés. Y eso creo que es portugués.
“Me estás dando mala vida, yo pronto me voy a escapar...”
Y de vuelta el calor. Y el pogo. Saltar. Calor. Transpirar. Demasiado. Para mi. Y para Marcos. Su remera ya era agua. Y el calor, fue demasiado. Lo vi irse hacia la puerta sin decir nada, con el celular y la remera en la mano. Lo vi caer delante mio. Lo vi perder su remera, su celular y el conocimiento. Lo vi hacer Mosh inconsciente. Lo encontré en la puerta sentado sin su billetera, sin celular, sin remera, sin aliento. Pero con una sonrisa. A pesar de todo esto está muy bueno. Y tomamos algo de agua y volvimos. Mientras tanto Manu Chao se iba, volvía y se volvía a ir seis o siete veces más, siempre volviendo.
La remera nunca la encontramos. Vimos el final desde un costado, casi recuperados. Salimos como todos salieron: contentos y cansados, con la certeza de haber visto un show increíble. Y que nada podía opacar esa noche.
“Si me dan a elegir, me quedo contigo...”
Afuera otra vez gente por la calle, los policías y los puestos de remeras. Eso era lo que buscábamos. Una remera. Y no la encontramos: fue la remera la que nos encontró a nosotros. Entre la multitud escucho una voz que dice: eh, Baradero... yo te vendí esa remera- Y si, era al que le compré mi remera del Gauchito Gil en el recital de la Vela Puerca en Baradero, una aparición impensada, podría decirse que un milagro menor. O casi.
-Mirá como estamos – le digo – necesitamos urgente una remera.
-Bueno, te hago un descuento por cliente viejo,-Dale, dame la verde de allá. Así fue como Marcos consiguió su remera. Así fue como termino la noche. La música sonaba todavía en nuestros oídos. “Y yo vengo del Hoyoyoyo...” Y si yo fuera Maradona, pero no lo soy. Y si la vida te da palo, la disfrutamos igual. Porque aunque nos engañaron con la primavera, siempre hay esperanza. Disfrutando de todo. Lo bueno, lo malo y lo otro. Nada es muy poco.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Escritores que no...

El último escritor murió en 1994 y ya no escribía. Era aclamado cuando leía por lo que escupía. Casi como una estrella de rock. Una estrella de rock, otro escritor que no escribe, se consagró ese mismo año mientras un escopetazo atravesaba su cabeza.

Hay muchos escritores, demasiados como para tenerlos a todos en cuenta, leerlos a todos, entenderlos a todos. Demasiadas palabras. Pero también hay otros, diferentes, que no necesitan escribir mucho para transmitir lo que piensan. A veces ni siquiera lo piensan. Son escritores que no escriben. Pero igual lo hacen. No quizás del modo al que se acostumbra en la literatura. Estos escritores se expresan donde sea y como sea. Puede ser que lo encuentres en un libro. O quizás solo en una frase de un libro. Es como el impulso que te lleva a escribir sin mirar atrás ni adelante. Solo escribir. Hunter S. Thompson escribía así. También Bukowski. Pero esos son ejemplos mas cercanos a la figura del escritor. Los escritores que no escriben están en todos lados. Escriben letras de canciones, paredes, cartas, boletos de colectivo, mesas, margenes (sobre todo en margenes), frases, tatuajes y, por que no, blogs.

Creo que era el Subcomandante Marcos el que decía que las cosas que tardan mas de tres meses en llegar o no valen la pena o son un embarazo. Conmigo es al revés. Nada dura mas de tres meses y por eso es que no valen mucho la pena. Este blog es la excepción a la regla, es lo único que tengo, entonces. Dos años. Creo que es lo mas viejo que tengo. Esto y mi remera de Pez (que solo vuelve a ser negra cuando la lavo). Esto es mi maldita valija. La Valija de Hunter S., pero también la valija de la ANG*. Siempre creí que se puede vivir solo con tu equipaje de mano. Y ahora el Seba también lo cree.

Y esto, que es también lo mas real que tengo, que ya es casi mi casa, mi casa mas estable (mi casa porque hay gente que se queda unos días, pasa y dice algo o solamente se queda mirando) Esto es lo que hay. Por ahora.

En este blog se cruza todo el tiempo mi pasado, mi presente y creo que mi futuro. O quizás escritores... sea como esas estrellas de rock olvidadas que solo se convierten en inmortales cuando se mueren. Y quizás este blog tiene que morir para que algo nuevo pueda nacer.


*Anarco Narco Guerrilla.


martes, 17 de febrero de 2009

Cómo decir que se acabó la función

>> Las circunstancias siguen siendo iguales, le dijo. Yo creo que deberías buscar ayuda. ¿Tú hablas con alguien de esto?
>> No, tal vez sería fácil hacerlo. Tú sabes, es sólo abrir la boca con la gente que siempre estuvo al lado tuyo, con los que te quieren , pero no puedo hacerlo. No tengo idea de por qué. Es una especie de traba, una afonía constante…y luego pasa, o es lo que quieres creer. Quizá es mejor no preocupar a nadie…
>> O quizá sabes lo que es, o quizá no te atreves a escucharlo.
>> Quizá. A veces creo que nadie me conoce. Tal vez este actuando muy mal de mí.
>> Eso es lo que creo, si dejas de cumplir ese papel…
>> Sí, quien sabe.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La Massacre de ´31

No fue la primera de nuestra historia y estoy seguro que no va a ser la última, pero esta fue particularmente atroz. No tuvimos la posibilidad de defendernos. Las minorías corren esa suerte hasta poder llegar a ser una mayoría y, si lo logran, abusar y aplastar a otras minorías más menores. Pero ahora ellos eran más y estaban mejor organizados.

Su objetivo era claro. Sabían incluso a cuantos de nosotros matar para lograr que los que quedáramos vivos recordemos el horror. Y siempre, como en cualquier matanza librada en cualquier parte del mundo, el dinero estaba de por medio.

No se contentaron con encerrarnos como bestias, asesinar uno a uno a los más jóvenes, en los que depositábamos toda nuestra esperanza de futuro, los hijos que nunca llegaron a ser padres. Pero la muerte no era suficiente, no. Para que la masacre del 31 sea recordada debía ser peor que la anterior, atroz. Y lo fue. Los cuerpos de los nuestros fueron amontonados, mutilados y cosas peores. Pero la peor parte vino después. Los que quedamos vivos lo vimos todo, o casi todo. Pero lo peor de todo era el olor. Ese olor que de golpe inundó todo. Cientos de cuerpos fueron incinerados sin piedad, en hornos gigantes la carne se quemaba lentamente. Y el horror se expandía tan rápido como el humo. Pero eso lamentablemente no era todo. No bastaba tanto horror , aún había más. Los cuerpos calcinados de cada uno de los nuestros fue desmembrado. Y otra vez el dinero de por medio. Otra masacre perpetrada por los mercenarios al mejor postor.

Sé que no lo merecimos. Nadie puede merecer esto. Sé que no somos los mejores, ni los más útiles, ni los más limpios. Sé que no sabemos de aviones y no necesitamos más que un poco de basura para sobrevivir, pero da igual. Nadie merece esto, y mucho menos nosotros. Ese 31 de diciembre los huesos de los nuestros fueron quemados, cortados, manoseados, chupados y luego tirados a los perros.

Ese 31 cientos de cerdos fueron asesinados y servidos en la mesa entre vittel thoné, arrollados, sidras y garrapiñadas. Quizás si nosotros pudiésemos haríamos lo mismo, pero ese día, en el cielo, los fuegos artificiales celebran el fin de la matanza y el principio del nuevo año.

miércoles, 28 de enero de 2009

La masacre del '31

Cada año decenas de hijos son cruelmente arrancados de sus madres, incinerados y cortados en pedazos. Mientras la mayoría festeja, una minoría es brutalmente maltratada y asesinada. Personas borrachas y sonrientes, reunidas en familia y disfrutando de una cena, son en principio, los culpables de que miles de madres entristezcan ante la inexplicable y cruel ausencia de sus hijos.
La ignorancia, la indiferencia y la carencia de respeto; como así también las culturas, costumbres y religiones son las encargadas de que esta masacre siga aún vigente. Muertes provocadas por la avaricia de una sociedad sin escrúpulos, que desconoce leyes y derechos. Sociedad que se alimenta con sus propios errores en vez de aprender de ellos.
Era una tarde de diciembre y todo pasó tan deprisa que sólo momentos después logré darme cuenta la brutalidad de lo ocurrido a nuestro alrededor. Estábamos Seba, el Alemán y yo organizando los preparativos de una fiesta que haríamos esa noche en lo de Matías, aprovechando que sus padres no estarían en casa y que su hermano Facu prepararía unos exquesitos tragos de frutas y ron. Todo estaba casi listo, Cartucho era el encargado del hielo y nosotros de comprar el pan.
En ese instante y en esa maldita panadería fué donde todo ocurrió. Vimos, a unos cinco metros de distancia, junto a un ardiente y llameante horno, a una gorda de aspecto desagradable que sostenía en su mano derecha una enorme y brillate cuchilla, cortando y eligiendo, de una larga y sangrienta mesa de madera, pedazos de cuerpos quemados.
Seba y el Alemán parecían inmutables ante semejante suceso. Por un instante pensé que no se habían dado cuenta de nada, que no lograron ver a esa gorda llena de sangre. Esperanzado en que la miopía me esté jugando una mala broma me acerco a ellos y, con el estómago anudado, le pido a Seba sus anteojos.
Mierda! Deseé jamás haber pedido esos anteojos y quedarme con la idea de que todo era un malentendido. Que solo era el producto de la mente de un miope que con frecuencia solemos crear imágenes irreales para aclarar nuestra nublada y distorcionada visión. Pero no, todo era real. Noté con claridad a la gorda, su delantal sangriento, esa brillante y enorme cuchilla, las llamas del horno, los cuerpos quemados, todo..., todo era asquerosamente cierto. Inclusible era más cruel de lo que imaginaba.
Y yo ahí sin hacer nada, inmóvil, parado como un pelotudo. Luego de unos segundos miro a Seba y digo:
>>Ey! ¿Viste eso?
>>See, un asco. No se puede creer... ¿Qué querés que haga boludo?
>>¿Cuantos habrá ahí tirados? ...mirá allá hay más!
>>Ni idea Negro, dijo el Alemán. Lo que sí se, es que si ésa gorda me agarra, me corta en mil pedazos.
Seba llevaba el pan y guardaba la plata del vuelto en su bolsillo roto; el Alemán caminaba delante nuestro tarareando "La Incogible" de Zambayonny; mientras yo, con cara de espanto o de idiota (ambas caras son muy parecidas), me iba pensando en la cantidad de chanchos que, cada 31 de Diciembre, son asesinados y arrojados al fuego para luego, ser masticados en familia.

lunes, 19 de enero de 2009

miércoles, 14 de enero de 2009

La leccion de Anatomia

NadieMasQueYo: Cada vez que te veo siento algo aca, como un vacio. Justo aca en el medio de mi corazon.
Estudiante de Farmacia*: esta bien, pero el corazon esta 7 cm mas a la derecha y 5 cm mas arriba.
NadieMasQueYo: vos no me entendes, cuando te hablo y vos no me escuchas siento que el corazon se me parte en dos.
Estudiante de Farmacia: Si tu corazon se parte en dos, deja de bombear sangre, produciendo la muerte instantaneamente.
NadieMasQueYo: Una vez mas la poesia romantica pierde contra la inmutable realidad de la anatomia humana.
Estudiante de Farmacia: Vos siempre hablando de cosas raras...

*La estudiante de farmacia en cuestion ya habia aprobado Anatomia I

domingo, 28 de diciembre de 2008

lunes, 22 de diciembre de 2008

Todos los Emos van al Cielo

"esta noche no hay gente en la calle
solo veo perros que paseamos buscando pared
para mearnos voy perdido y solo por las calles de la gran ciudad"

Malajo - La Polla Records

Existió una época y un lugar donde no existían los emos ni los floggers ni demás especímenes. El lugar era un pueblo del interior donde alguna vez crecí. Y el momento era ese, el momento en que de alguna manera todos crecimos un poco.

El primero en notarlo fue Marcos. En ese momento hacía poco que lo conocía, pero tenía buenas referencias “Tenés que conocer a Cartucho” me decían – Por que a él lo llamaban así, Cartucho- . Y tenían razón. El fue el primero en darse cuenta de por que los perros callejeros era así, de por qué generaba una nunca sana envidia su total y absoluta libertad.

Creo que estábamos a la vuelta de su casa, frente al Banco Provincia, y tres o cuatro perros destrozaban alegremente unas bolsas de basura. No me acuerdo si lo dijo ahí o más tarde, pero la frase quedó grabada en mi memoria, y creo que en la de todos los que alguna vez escucharon la historia, como un hecho indiscutible. Marcos dijo: “los perros callejeros son los jóvenes que se suicidan”.

Tampoco me acuerdo si era esa la frase exacta, si habló de que el alma estaba en los perros o si mencionó la reencarnación. Lo cierto es que cuando miramos de nuevo vimos a tres o cuatro adolescentes en guerra con el mundo que no los comprende ni los va a comprender, rompiendo sin sentido lo primero que encuentran, sin respetar a nada ni nadie, como perros verdes, libres de todo, como si todas las cosas que alguna vez le pesaron hubiesen quedado atrás.

Puede ser que la moda sea la causa de que cada vez hay menos perros callejeros (también pueden ser los deliverys de comida china). Ahora el suicidio adolescente se compra en cuotas en MTV, se escucha en un mp3 y se arregla con un par de curitas de Bob Esponja. El suicidio ya no está de moda y nadie envidia la vida de un perro de la calle.

Ser un perro de la calle es el sueño de cualquier adolescente incomprendido. No hay que dar explicaciones , ni ir a la escuela, ni seguir reglas, normas, conductas ni obedecer represiones. Cuando éramos jóvenes era importante quien se quedaba hasta más tarde vagando por las calles, pero los perros lo hacen todo el tiempo. Nunca vuelven a ningún lado. Y lo mejor de todo: hacen lo que quieren sin pensar en nada. Si no les gusta una persona ladran y muerden, si los persiguen saben correr, si tienen hambre, comen; si quieren destruir plantas, tachos de basura o lo que sea, lo hacen. Son el no-futuro, la inconsciencia, la rabia (nunca mejor dicho) punk. Son lo que todo adolescente muerto quisiera ser.

Esa tarde la teoría se hizo real, por lo menos para mi, Se convirtió en algo totalmente lógico. Y ese día, que no me acuerdo si era el mismo día en que lo conocí, me di cuenta que tenían razón los que decían que nos íbamos a llevar bien. Y ahora que pasaron varios años de todo esto y que casi nadie da el paso que tiene que dar para convertirse en un perro callejero. Ahora que todos los emos se cortan un poquito, los llevan al psicólogo y después, mucho después se van derechito al cielo y ni siquiera por una autopista. Ahora que tengo más teorías pero en la práctica no uso ninguna, ahora puedo decir que por esto y por mucho más Marcos, o Cartucho, sigue estando ahí donde tiene que estar.

Y yo también.


viernes, 28 de noviembre de 2008

AUTOESTIMA

DEFINICIÓN : cosa que usan los que se ignoran a sí mismos.

Hay personas que no existen... y por eso, se creen DIOS

jueves, 27 de noviembre de 2008

Mujeres

En la vida de un hombre siempre hay cosas que vienen primero y cosas secundarias. En todo hay un orden de prioridades. En mi vida siempre fue: primero Factótum y después Mujeres.

Pero ahora estoy casi obligado a hablar de Mujeres, nada de factotums. Primero, porque es casi lo más importante, segundo porque tengo problemas con las mujeres. O mejor dicho, tengo problemas con escribir sobre mujeres. Y mi biógrafo y abogado de alguna manera u otra lo tiene que saber.

El principal problema que tengo es que no puedo escribir algo dedicado a la mujer con la que estoy, a la que le dedico mi tiempo y parte de mi vida. No sé bien por qué. Supongo que hago otras cosas por ella, pero escribir no. No me sale. O lo que me sale me parece demasiado falso, como esas frases que le roban a Béquer o que salen en los chocolatines “Dos Corazones”. Ahora que me acuerdo creo que todavía tengo guardado el papel de un Dos Corazones que una chica me dio alguna vez .

Estábamos en que no puedo escribirle algo dedicado a la mujer con la que estoy. Pero eso no es del todo cierto, puedo escribirle alguna carta, alguna nota en un alfajor, un dibujo dedicado o esas cosas, pero nada muy perdurable. Todo eso debe estar ya en un tacho de basura. O en varios.

Entonces ¿Que tiene que ver las mujeres con lo que escribo? Casi todo. Al igual que esta situación me anula para escribir, lo contrario saca lo mejor (de lo peor) de mi. Si por esas casualidades vuelvo a estar con ella y le leo lo que escribí cuando estábamos peleados soy capaz de hacerla llorar. En serio.

Pero también hay otra cosa, que es de lo que te quería hablar. Es de las mujeres imposibles, esas que me permiten escribir cualquier cosa, sin nada que me condicione o me limite. Esas que cuando se transforman en posibles hago lo imposible para que no, para que no pase nada, porque sé que después de pasar esa barrera no voy a poder escribirle nada más. Son como esos amores prohibidos para mí, no del tipo de mi maestra de 4º grado ni las novias de mis amigos. Si no del tipo de auto prohibición consciente. Porque sé que todo lo que puedo darle desaparecería si se vuelve real.

No sé si es una lista muy exacta o qué, pero es más o menos así. La primera, por lo menos que yo recuerde ( y sabés que tengo mala memoria) es la chica de los mandados, después creo que sigue mi novia del viaje de egresados de 7º grado, la vecina de enfrente, mi amor imposible de la secundaria, la profesora de educación física, y la chica que le presté mi campera una madrugada lluviosa y se fue sin que yo le diera un beso...después dos o tres más, pero que todavía no se bien que me pueden motivar a escribir. Las que no conocés de ahora(o algunas creo que si) son la rubia de la tienda de golosinas (Chocolate Jack y Fernet), la que atiende en “La Barbarie”, la chica misteriosa, la cantante de Profesor Bukowski (ex ahora, creo) y sobre todo, las chicas del 113: la pendeja de la mochila fosforescente, la punk-rocker(que tiene tatuado Hey, Ho, Let´s GO!” en el antebrazo), la “Demi Moore” cuando era joven, y ellas dos, por supuesto: la rubia y la morocha: La rubia es cajera en un supermercado y se llama Nicole (eso dice en su tarjeta) y la morocha, que decirte de ella... se baja en el mismo lugar que yo, todos los días para ir al gimnasio (creo que además trabaja ahí) y muchas veces es la razón por la que me levanto cada día para ir a trabajar. Hablando del trabajo, me olvidé de mencionar a las chicas de la farmacia... pero creo que con esto ya fue suficiente.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Ya son 20.

Hace unos años que los “10 de Rutina” quedaron lejos y ahora ya van por los 20. Sí, 20 de rutina. Podría pensar qué estoy haciendo cuando fumo para tratar de reducir esos innecesarios cigarrillos que fumamos no sé por qué. Todos aquellos que fumamos estamos de acuerdo de que los más placenteros son aquellos que se consumen después de comer, en una charla con amigos y después del amor, el deseo o el desenfreno. Y por qué no en una espera, o en una situación angustiante o cuando realmente estamos nerviosos. O estudiando, al lado del mate, el cigarrillo.
Pero los demás, los cigarrillos que fumamos cotidianamente aparte de aquellas típicas situaciones, ¿para qué fumamos los demás? Ya sé, es vicio. Pero es algo más. Y así como muchos cuando se aburren comen, otros en cambio fumamos. Claro que podría buscar pasatiempos más saludables para pasar el rato, pero no. Estoy aburrida y fumo. Por suerte no me aburro demasiado. Pero mi problema es que cuando estoy aburrida o sin nada por hacer pienso, y a veces exageradamente. Y claro, a nadie le gusta pensar demasiado, ya bastante tenemos con lo poco que pensamos. Y pensar, para mí (y para muchos) pensar es el disparador exacto de un cigarrillo. Cómo si nos aliviara la existencia. Como si ahogara o ahumara nuestros pensamientos más rebeldes. Es necesario. Esos pensamientos son devueltos a su cause natural como por arte de magia y una sensación de paz nos acalla el interior. Y por qué no, nos inducen a algo que a veces es productivo. Nos alivia el pensamiento y los vuelca a un papel… o a un blog. Por eso siempre me vivo preguntando cómo conviven con sus pensamientos aquellos que no fuman. Y hasta llego a pensar si son más fuertes que nosotros por aguantar esos juegos de palabras que inundan nuestras cabezas. Lo peor de todo es que todavía no obtuve una respuesta satisfactoria y la necesito, porque pensar tanto no es bueno, pero fumar, menos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sordo


Estuve cerca de una semana sordo. Sordo no, algo obstruía mis oidos reduciendo mi capacidad auditiva al minimo. Esto me trajo, por un lado, una increible paz ante la contaminacion acustica diaria. Por otro lado me di cuenta que no era que no escuchaba nada. Escuchaba otras cosas.
Mis oidos estaban tapados y no podia escuchar nada de lo que pasaba afuera, pero del oido hacia adentro escuchaba absolutamente todo. Y con una claridad sorprendente.
Asi me di cuenta de muchas cosas. Escuché mi corazón latir con mas fuerza cuando pensaba en vos, Sentí mi saliva pasar por la garganta el dia en que creí que iba a verte y percibí el aire pasar a toda velocidad hasta llegar amis pulmones el dia que me levanté y creí haber soñado con vos.
Ahora escucho bien o normal, mejor dicho. Ya pasó todo. Pero igual sigo sin escucharte. Lo que me puedas decir no tiene importancia. No voy a saber más de vos por lo que me quieras decir o lo que me quieras ocultar. Pero el escuchar mis latidos me hizo saber muchas más cosas de vos y de mí que todo lo que me puedas decir. A veces no basta con escuchar. También hay que saber escuchar lo que no viene de la cabeza, lo que no se piensa, porque ahi es donde no se puede mentir. Ni a uno mismo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Empanadas de polenta

Más ordinario que empanada de polenta. Esa es la frase completa. Eso es lo que hay en la mesa. Empanada de polenta.Esa es la metáfora perfecta para describir todo lo que hace el Seba. Empanada de polenta. Más ordinario que empanada de polenta.

Sé que a primera vista puede no resultar muy alagador. Y se supone que debe ser, por que yo estoy de su lado definitivamente. Pero en cierta manera esconde algo bueno.

Primero: la frase es “más ordinario que empanada de polenta” o sea que la empanada de polenta está un escalón (sólo uno) más arriba que lo más ordinario del mundo.

Segundo: creo que más allá de lo ordinario o no hay un mensaje detrás de cada cosa que hace el Seba. Puede ser que se deba trabajar más en el diseño, pero la idea está y eso es lo que lo sostiene. SE puede adornar más o menos o mejor. Pero hay una idea atrás que no se sacrifica en pos de la elegancia o la estética. Y eso puede resultar ordinario. Pero con motivos bien claros.

Tercero: Quizás ya no quedan ideas originales en el mundo. O quedan muy pocas, y lo único que nos queda es esto: empanadas de polenta, el precio que hay que pagar por ser original. Claro que siempre podemos apelar a lo conocido y aceptado, el retro, el pastiche, el robo a mano armado, los terroristas de corbata, MTV, la estética rusa, el revaival, el homenaje, el rescate emotivo, el refrito y el choreo.

Cuarto: empanadas de polenta es un plato, metafóricamente hablando, que cualquiera puede comer, es popular, se entiende. Muchas veces hablamos del arte para los críticos de arte y colegas y el arte para todos. No veo a los diseñadores comiendo empanaditas de polenta en el MALBA (ni de copetín).

Quinto: la empanada es algo práctico, se come sin guarnición, ensalada o puré, sin cubiertos, una servilleta basta. No es un plato que necesite un plato, que necesite decoración, ni hojas de perejil ni nada. La parte de afuera es simple y lisa. No promete ni pide nada. Y lo que importa, lo escencial, como las ideas, no se ve.

Creo que eso es todo, pero es sólo el comienzo, ya vendrán tiempos peores, por ahora me alcanza con una empanada de polenta (un poco quemada, cierto, pero quien no?), un vino tinto de la casa, algo de sica y a comer, que la cena está servida...

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