miércoles, 4 de marzo de 2009

Escritores que no...

El último escritor murió en 1994 y ya no escribía. Era aclamado cuando leía por lo que escupía. Casi como una estrella de rock. Una estrella de rock, otro escritor que no escribe, se consagró ese mismo año mientras un escopetazo atravesaba su cabeza.

Hay muchos escritores, demasiados como para tenerlos a todos en cuenta, leerlos a todos, entenderlos a todos. Demasiadas palabras. Pero también hay otros, diferentes, que no necesitan escribir mucho para transmitir lo que piensan. A veces ni siquiera lo piensan. Son escritores que no escriben. Pero igual lo hacen. No quizás del modo al que se acostumbra en la literatura. Estos escritores se expresan donde sea y como sea. Puede ser que lo encuentres en un libro. O quizás solo en una frase de un libro. Es como el impulso que te lleva a escribir sin mirar atrás ni adelante. Solo escribir. Hunter S. Thompson escribía así. También Bukowski. Pero esos son ejemplos mas cercanos a la figura del escritor. Los escritores que no escriben están en todos lados. Escriben letras de canciones, paredes, cartas, boletos de colectivo, mesas, margenes (sobre todo en margenes), frases, tatuajes y, por que no, blogs.

Creo que era el Subcomandante Marcos el que decía que las cosas que tardan mas de tres meses en llegar o no valen la pena o son un embarazo. Conmigo es al revés. Nada dura mas de tres meses y por eso es que no valen mucho la pena. Este blog es la excepción a la regla, es lo único que tengo, entonces. Dos años. Creo que es lo mas viejo que tengo. Esto y mi remera de Pez (que solo vuelve a ser negra cuando la lavo). Esto es mi maldita valija. La Valija de Hunter S., pero también la valija de la ANG*. Siempre creí que se puede vivir solo con tu equipaje de mano. Y ahora el Seba también lo cree.

Y esto, que es también lo mas real que tengo, que ya es casi mi casa, mi casa mas estable (mi casa porque hay gente que se queda unos días, pasa y dice algo o solamente se queda mirando) Esto es lo que hay. Por ahora.

En este blog se cruza todo el tiempo mi pasado, mi presente y creo que mi futuro. O quizás escritores... sea como esas estrellas de rock olvidadas que solo se convierten en inmortales cuando se mueren. Y quizás este blog tiene que morir para que algo nuevo pueda nacer.


*Anarco Narco Guerrilla.


martes, 17 de febrero de 2009

Cómo decir que se acabó la función

>> Las circunstancias siguen siendo iguales, le dijo. Yo creo que deberías buscar ayuda. ¿Tú hablas con alguien de esto?
>> No, tal vez sería fácil hacerlo. Tú sabes, es sólo abrir la boca con la gente que siempre estuvo al lado tuyo, con los que te quieren , pero no puedo hacerlo. No tengo idea de por qué. Es una especie de traba, una afonía constante…y luego pasa, o es lo que quieres creer. Quizá es mejor no preocupar a nadie…
>> O quizá sabes lo que es, o quizá no te atreves a escucharlo.
>> Quizá. A veces creo que nadie me conoce. Tal vez este actuando muy mal de mí.
>> Eso es lo que creo, si dejas de cumplir ese papel…
>> Sí, quien sabe.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La Massacre de ´31

No fue la primera de nuestra historia y estoy seguro que no va a ser la última, pero esta fue particularmente atroz. No tuvimos la posibilidad de defendernos. Las minorías corren esa suerte hasta poder llegar a ser una mayoría y, si lo logran, abusar y aplastar a otras minorías más menores. Pero ahora ellos eran más y estaban mejor organizados.

Su objetivo era claro. Sabían incluso a cuantos de nosotros matar para lograr que los que quedáramos vivos recordemos el horror. Y siempre, como en cualquier matanza librada en cualquier parte del mundo, el dinero estaba de por medio.

No se contentaron con encerrarnos como bestias, asesinar uno a uno a los más jóvenes, en los que depositábamos toda nuestra esperanza de futuro, los hijos que nunca llegaron a ser padres. Pero la muerte no era suficiente, no. Para que la masacre del 31 sea recordada debía ser peor que la anterior, atroz. Y lo fue. Los cuerpos de los nuestros fueron amontonados, mutilados y cosas peores. Pero la peor parte vino después. Los que quedamos vivos lo vimos todo, o casi todo. Pero lo peor de todo era el olor. Ese olor que de golpe inundó todo. Cientos de cuerpos fueron incinerados sin piedad, en hornos gigantes la carne se quemaba lentamente. Y el horror se expandía tan rápido como el humo. Pero eso lamentablemente no era todo. No bastaba tanto horror , aún había más. Los cuerpos calcinados de cada uno de los nuestros fue desmembrado. Y otra vez el dinero de por medio. Otra masacre perpetrada por los mercenarios al mejor postor.

Sé que no lo merecimos. Nadie puede merecer esto. Sé que no somos los mejores, ni los más útiles, ni los más limpios. Sé que no sabemos de aviones y no necesitamos más que un poco de basura para sobrevivir, pero da igual. Nadie merece esto, y mucho menos nosotros. Ese 31 de diciembre los huesos de los nuestros fueron quemados, cortados, manoseados, chupados y luego tirados a los perros.

Ese 31 cientos de cerdos fueron asesinados y servidos en la mesa entre vittel thoné, arrollados, sidras y garrapiñadas. Quizás si nosotros pudiésemos haríamos lo mismo, pero ese día, en el cielo, los fuegos artificiales celebran el fin de la matanza y el principio del nuevo año.

miércoles, 28 de enero de 2009

La masacre del '31

Cada año decenas de hijos son cruelmente arrancados de sus madres, incinerados y cortados en pedazos. Mientras la mayoría festeja, una minoría es brutalmente maltratada y asesinada. Personas borrachas y sonrientes, reunidas en familia y disfrutando de una cena, son en principio, los culpables de que miles de madres entristezcan ante la inexplicable y cruel ausencia de sus hijos.
La ignorancia, la indiferencia y la carencia de respeto; como así también las culturas, costumbres y religiones son las encargadas de que esta masacre siga aún vigente. Muertes provocadas por la avaricia de una sociedad sin escrúpulos, que desconoce leyes y derechos. Sociedad que se alimenta con sus propios errores en vez de aprender de ellos.
Era una tarde de diciembre y todo pasó tan deprisa que sólo momentos después logré darme cuenta la brutalidad de lo ocurrido a nuestro alrededor. Estábamos Seba, el Alemán y yo organizando los preparativos de una fiesta que haríamos esa noche en lo de Matías, aprovechando que sus padres no estarían en casa y que su hermano Facu prepararía unos exquesitos tragos de frutas y ron. Todo estaba casi listo, Cartucho era el encargado del hielo y nosotros de comprar el pan.
En ese instante y en esa maldita panadería fué donde todo ocurrió. Vimos, a unos cinco metros de distancia, junto a un ardiente y llameante horno, a una gorda de aspecto desagradable que sostenía en su mano derecha una enorme y brillate cuchilla, cortando y eligiendo, de una larga y sangrienta mesa de madera, pedazos de cuerpos quemados.
Seba y el Alemán parecían inmutables ante semejante suceso. Por un instante pensé que no se habían dado cuenta de nada, que no lograron ver a esa gorda llena de sangre. Esperanzado en que la miopía me esté jugando una mala broma me acerco a ellos y, con el estómago anudado, le pido a Seba sus anteojos.
Mierda! Deseé jamás haber pedido esos anteojos y quedarme con la idea de que todo era un malentendido. Que solo era el producto de la mente de un miope que con frecuencia solemos crear imágenes irreales para aclarar nuestra nublada y distorcionada visión. Pero no, todo era real. Noté con claridad a la gorda, su delantal sangriento, esa brillante y enorme cuchilla, las llamas del horno, los cuerpos quemados, todo..., todo era asquerosamente cierto. Inclusible era más cruel de lo que imaginaba.
Y yo ahí sin hacer nada, inmóvil, parado como un pelotudo. Luego de unos segundos miro a Seba y digo:
>>Ey! ¿Viste eso?
>>See, un asco. No se puede creer... ¿Qué querés que haga boludo?
>>¿Cuantos habrá ahí tirados? ...mirá allá hay más!
>>Ni idea Negro, dijo el Alemán. Lo que sí se, es que si ésa gorda me agarra, me corta en mil pedazos.
Seba llevaba el pan y guardaba la plata del vuelto en su bolsillo roto; el Alemán caminaba delante nuestro tarareando "La Incogible" de Zambayonny; mientras yo, con cara de espanto o de idiota (ambas caras son muy parecidas), me iba pensando en la cantidad de chanchos que, cada 31 de Diciembre, son asesinados y arrojados al fuego para luego, ser masticados en familia.

lunes, 19 de enero de 2009

miércoles, 14 de enero de 2009

La leccion de Anatomia

NadieMasQueYo: Cada vez que te veo siento algo aca, como un vacio. Justo aca en el medio de mi corazon.
Estudiante de Farmacia*: esta bien, pero el corazon esta 7 cm mas a la derecha y 5 cm mas arriba.
NadieMasQueYo: vos no me entendes, cuando te hablo y vos no me escuchas siento que el corazon se me parte en dos.
Estudiante de Farmacia: Si tu corazon se parte en dos, deja de bombear sangre, produciendo la muerte instantaneamente.
NadieMasQueYo: Una vez mas la poesia romantica pierde contra la inmutable realidad de la anatomia humana.
Estudiante de Farmacia: Vos siempre hablando de cosas raras...

*La estudiante de farmacia en cuestion ya habia aprobado Anatomia I

domingo, 28 de diciembre de 2008

lunes, 22 de diciembre de 2008

Todos los Emos van al Cielo

"esta noche no hay gente en la calle
solo veo perros que paseamos buscando pared
para mearnos voy perdido y solo por las calles de la gran ciudad"

Malajo - La Polla Records

Existió una época y un lugar donde no existían los emos ni los floggers ni demás especímenes. El lugar era un pueblo del interior donde alguna vez crecí. Y el momento era ese, el momento en que de alguna manera todos crecimos un poco.

El primero en notarlo fue Marcos. En ese momento hacía poco que lo conocía, pero tenía buenas referencias “Tenés que conocer a Cartucho” me decían – Por que a él lo llamaban así, Cartucho- . Y tenían razón. El fue el primero en darse cuenta de por que los perros callejeros era así, de por qué generaba una nunca sana envidia su total y absoluta libertad.

Creo que estábamos a la vuelta de su casa, frente al Banco Provincia, y tres o cuatro perros destrozaban alegremente unas bolsas de basura. No me acuerdo si lo dijo ahí o más tarde, pero la frase quedó grabada en mi memoria, y creo que en la de todos los que alguna vez escucharon la historia, como un hecho indiscutible. Marcos dijo: “los perros callejeros son los jóvenes que se suicidan”.

Tampoco me acuerdo si era esa la frase exacta, si habló de que el alma estaba en los perros o si mencionó la reencarnación. Lo cierto es que cuando miramos de nuevo vimos a tres o cuatro adolescentes en guerra con el mundo que no los comprende ni los va a comprender, rompiendo sin sentido lo primero que encuentran, sin respetar a nada ni nadie, como perros verdes, libres de todo, como si todas las cosas que alguna vez le pesaron hubiesen quedado atrás.

Puede ser que la moda sea la causa de que cada vez hay menos perros callejeros (también pueden ser los deliverys de comida china). Ahora el suicidio adolescente se compra en cuotas en MTV, se escucha en un mp3 y se arregla con un par de curitas de Bob Esponja. El suicidio ya no está de moda y nadie envidia la vida de un perro de la calle.

Ser un perro de la calle es el sueño de cualquier adolescente incomprendido. No hay que dar explicaciones , ni ir a la escuela, ni seguir reglas, normas, conductas ni obedecer represiones. Cuando éramos jóvenes era importante quien se quedaba hasta más tarde vagando por las calles, pero los perros lo hacen todo el tiempo. Nunca vuelven a ningún lado. Y lo mejor de todo: hacen lo que quieren sin pensar en nada. Si no les gusta una persona ladran y muerden, si los persiguen saben correr, si tienen hambre, comen; si quieren destruir plantas, tachos de basura o lo que sea, lo hacen. Son el no-futuro, la inconsciencia, la rabia (nunca mejor dicho) punk. Son lo que todo adolescente muerto quisiera ser.

Esa tarde la teoría se hizo real, por lo menos para mi, Se convirtió en algo totalmente lógico. Y ese día, que no me acuerdo si era el mismo día en que lo conocí, me di cuenta que tenían razón los que decían que nos íbamos a llevar bien. Y ahora que pasaron varios años de todo esto y que casi nadie da el paso que tiene que dar para convertirse en un perro callejero. Ahora que todos los emos se cortan un poquito, los llevan al psicólogo y después, mucho después se van derechito al cielo y ni siquiera por una autopista. Ahora que tengo más teorías pero en la práctica no uso ninguna, ahora puedo decir que por esto y por mucho más Marcos, o Cartucho, sigue estando ahí donde tiene que estar.

Y yo también.


viernes, 28 de noviembre de 2008

AUTOESTIMA

DEFINICIÓN : cosa que usan los que se ignoran a sí mismos.

Hay personas que no existen... y por eso, se creen DIOS

jueves, 27 de noviembre de 2008

Mujeres

En la vida de un hombre siempre hay cosas que vienen primero y cosas secundarias. En todo hay un orden de prioridades. En mi vida siempre fue: primero Factótum y después Mujeres.

Pero ahora estoy casi obligado a hablar de Mujeres, nada de factotums. Primero, porque es casi lo más importante, segundo porque tengo problemas con las mujeres. O mejor dicho, tengo problemas con escribir sobre mujeres. Y mi biógrafo y abogado de alguna manera u otra lo tiene que saber.

El principal problema que tengo es que no puedo escribir algo dedicado a la mujer con la que estoy, a la que le dedico mi tiempo y parte de mi vida. No sé bien por qué. Supongo que hago otras cosas por ella, pero escribir no. No me sale. O lo que me sale me parece demasiado falso, como esas frases que le roban a Béquer o que salen en los chocolatines “Dos Corazones”. Ahora que me acuerdo creo que todavía tengo guardado el papel de un Dos Corazones que una chica me dio alguna vez .

Estábamos en que no puedo escribirle algo dedicado a la mujer con la que estoy. Pero eso no es del todo cierto, puedo escribirle alguna carta, alguna nota en un alfajor, un dibujo dedicado o esas cosas, pero nada muy perdurable. Todo eso debe estar ya en un tacho de basura. O en varios.

Entonces ¿Que tiene que ver las mujeres con lo que escribo? Casi todo. Al igual que esta situación me anula para escribir, lo contrario saca lo mejor (de lo peor) de mi. Si por esas casualidades vuelvo a estar con ella y le leo lo que escribí cuando estábamos peleados soy capaz de hacerla llorar. En serio.

Pero también hay otra cosa, que es de lo que te quería hablar. Es de las mujeres imposibles, esas que me permiten escribir cualquier cosa, sin nada que me condicione o me limite. Esas que cuando se transforman en posibles hago lo imposible para que no, para que no pase nada, porque sé que después de pasar esa barrera no voy a poder escribirle nada más. Son como esos amores prohibidos para mí, no del tipo de mi maestra de 4º grado ni las novias de mis amigos. Si no del tipo de auto prohibición consciente. Porque sé que todo lo que puedo darle desaparecería si se vuelve real.

No sé si es una lista muy exacta o qué, pero es más o menos así. La primera, por lo menos que yo recuerde ( y sabés que tengo mala memoria) es la chica de los mandados, después creo que sigue mi novia del viaje de egresados de 7º grado, la vecina de enfrente, mi amor imposible de la secundaria, la profesora de educación física, y la chica que le presté mi campera una madrugada lluviosa y se fue sin que yo le diera un beso...después dos o tres más, pero que todavía no se bien que me pueden motivar a escribir. Las que no conocés de ahora(o algunas creo que si) son la rubia de la tienda de golosinas (Chocolate Jack y Fernet), la que atiende en “La Barbarie”, la chica misteriosa, la cantante de Profesor Bukowski (ex ahora, creo) y sobre todo, las chicas del 113: la pendeja de la mochila fosforescente, la punk-rocker(que tiene tatuado Hey, Ho, Let´s GO!” en el antebrazo), la “Demi Moore” cuando era joven, y ellas dos, por supuesto: la rubia y la morocha: La rubia es cajera en un supermercado y se llama Nicole (eso dice en su tarjeta) y la morocha, que decirte de ella... se baja en el mismo lugar que yo, todos los días para ir al gimnasio (creo que además trabaja ahí) y muchas veces es la razón por la que me levanto cada día para ir a trabajar. Hablando del trabajo, me olvidé de mencionar a las chicas de la farmacia... pero creo que con esto ya fue suficiente.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Ya son 20.

Hace unos años que los “10 de Rutina” quedaron lejos y ahora ya van por los 20. Sí, 20 de rutina. Podría pensar qué estoy haciendo cuando fumo para tratar de reducir esos innecesarios cigarrillos que fumamos no sé por qué. Todos aquellos que fumamos estamos de acuerdo de que los más placenteros son aquellos que se consumen después de comer, en una charla con amigos y después del amor, el deseo o el desenfreno. Y por qué no en una espera, o en una situación angustiante o cuando realmente estamos nerviosos. O estudiando, al lado del mate, el cigarrillo.
Pero los demás, los cigarrillos que fumamos cotidianamente aparte de aquellas típicas situaciones, ¿para qué fumamos los demás? Ya sé, es vicio. Pero es algo más. Y así como muchos cuando se aburren comen, otros en cambio fumamos. Claro que podría buscar pasatiempos más saludables para pasar el rato, pero no. Estoy aburrida y fumo. Por suerte no me aburro demasiado. Pero mi problema es que cuando estoy aburrida o sin nada por hacer pienso, y a veces exageradamente. Y claro, a nadie le gusta pensar demasiado, ya bastante tenemos con lo poco que pensamos. Y pensar, para mí (y para muchos) pensar es el disparador exacto de un cigarrillo. Cómo si nos aliviara la existencia. Como si ahogara o ahumara nuestros pensamientos más rebeldes. Es necesario. Esos pensamientos son devueltos a su cause natural como por arte de magia y una sensación de paz nos acalla el interior. Y por qué no, nos inducen a algo que a veces es productivo. Nos alivia el pensamiento y los vuelca a un papel… o a un blog. Por eso siempre me vivo preguntando cómo conviven con sus pensamientos aquellos que no fuman. Y hasta llego a pensar si son más fuertes que nosotros por aguantar esos juegos de palabras que inundan nuestras cabezas. Lo peor de todo es que todavía no obtuve una respuesta satisfactoria y la necesito, porque pensar tanto no es bueno, pero fumar, menos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sordo


Estuve cerca de una semana sordo. Sordo no, algo obstruía mis oidos reduciendo mi capacidad auditiva al minimo. Esto me trajo, por un lado, una increible paz ante la contaminacion acustica diaria. Por otro lado me di cuenta que no era que no escuchaba nada. Escuchaba otras cosas.
Mis oidos estaban tapados y no podia escuchar nada de lo que pasaba afuera, pero del oido hacia adentro escuchaba absolutamente todo. Y con una claridad sorprendente.
Asi me di cuenta de muchas cosas. Escuché mi corazón latir con mas fuerza cuando pensaba en vos, Sentí mi saliva pasar por la garganta el dia en que creí que iba a verte y percibí el aire pasar a toda velocidad hasta llegar amis pulmones el dia que me levanté y creí haber soñado con vos.
Ahora escucho bien o normal, mejor dicho. Ya pasó todo. Pero igual sigo sin escucharte. Lo que me puedas decir no tiene importancia. No voy a saber más de vos por lo que me quieras decir o lo que me quieras ocultar. Pero el escuchar mis latidos me hizo saber muchas más cosas de vos y de mí que todo lo que me puedas decir. A veces no basta con escuchar. También hay que saber escuchar lo que no viene de la cabeza, lo que no se piensa, porque ahi es donde no se puede mentir. Ni a uno mismo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Empanadas de polenta

Más ordinario que empanada de polenta. Esa es la frase completa. Eso es lo que hay en la mesa. Empanada de polenta.Esa es la metáfora perfecta para describir todo lo que hace el Seba. Empanada de polenta. Más ordinario que empanada de polenta.

Sé que a primera vista puede no resultar muy alagador. Y se supone que debe ser, por que yo estoy de su lado definitivamente. Pero en cierta manera esconde algo bueno.

Primero: la frase es “más ordinario que empanada de polenta” o sea que la empanada de polenta está un escalón (sólo uno) más arriba que lo más ordinario del mundo.

Segundo: creo que más allá de lo ordinario o no hay un mensaje detrás de cada cosa que hace el Seba. Puede ser que se deba trabajar más en el diseño, pero la idea está y eso es lo que lo sostiene. SE puede adornar más o menos o mejor. Pero hay una idea atrás que no se sacrifica en pos de la elegancia o la estética. Y eso puede resultar ordinario. Pero con motivos bien claros.

Tercero: Quizás ya no quedan ideas originales en el mundo. O quedan muy pocas, y lo único que nos queda es esto: empanadas de polenta, el precio que hay que pagar por ser original. Claro que siempre podemos apelar a lo conocido y aceptado, el retro, el pastiche, el robo a mano armado, los terroristas de corbata, MTV, la estética rusa, el revaival, el homenaje, el rescate emotivo, el refrito y el choreo.

Cuarto: empanadas de polenta es un plato, metafóricamente hablando, que cualquiera puede comer, es popular, se entiende. Muchas veces hablamos del arte para los críticos de arte y colegas y el arte para todos. No veo a los diseñadores comiendo empanaditas de polenta en el MALBA (ni de copetín).

Quinto: la empanada es algo práctico, se come sin guarnición, ensalada o puré, sin cubiertos, una servilleta basta. No es un plato que necesite un plato, que necesite decoración, ni hojas de perejil ni nada. La parte de afuera es simple y lisa. No promete ni pide nada. Y lo que importa, lo escencial, como las ideas, no se ve.

Creo que eso es todo, pero es sólo el comienzo, ya vendrán tiempos peores, por ahora me alcanza con una empanada de polenta (un poco quemada, cierto, pero quien no?), un vino tinto de la casa, algo de sica y a comer, que la cena está servida...

lunes, 27 de octubre de 2008

Over the rainbow

Por suerte no me tuvieron que empujar a ningún lado, por suerte salte sola y caí en medio de un laberinto de colores rainbow. El violeta me quiso oscurecer pero enseguida me convertí en Azul. El verde me esperanzó, comencé a soñar en vida, y el amarillo me iluminó tanto que el naranja reapareció y, entonces, me sumergí en un rojo pasión.

-Y el laberinto?
-Se transformó...
-En?
-En....bueno, aún no está definido, pero lo veo rojo.
-Por lo menos ahora Sí Niña.

martes, 14 de octubre de 2008

Bastó. Un segundo. Cambió.

Se me ocurrió que sería divertido parar y paré. Fue sólo un segundo, pero bastó. Imágenes retorcidas, oscurecidas, en blanco y negro, y hasta en sepia. Fotos que se iban quemando, y un flash constante que no me deja ver más allá de eso, más allá de esas imágenes. Y cierro los ojos para aliviar la sensación, pero todo se enrojece, y pequeños puntos negros me invaden, no puedo escapar de ellos. Y el flash entonces vuelve a aparecer, y las imágenes vuelven a quemarse, pero ahora son de colores intensos. Un azul vivo que se va apagando poco a poco, queda descolorido hasta desaparecer, hasta que cesó. Las imágenes quedaron intactas, algunas hechas cenizas, otras a medio quemar…y los rostros retorcidos, como sufriendo.

Fue sólo un segundo, pero bastó. Y ahora no sé como arrancar.

lunes, 13 de octubre de 2008

Un dia

Veía a las personas que pasaban, o que simplemente estaban esperando a que algo pase, algunos en pareja, otro con algún amigo, familias. Todos con calma, como si todo lo que hacían HABÍA que hacerlo. Todo me parecía enfermo, siniestro, no lo podía entender. En el mundo no hay una puta alma pensé. También pensé que que de todos modos hay que seguir viviendo por que simplemente eramos demasiado maricones como para cambiar algo, o darse un tiro en la cabeza. Entonces la mayoría prefería ser normales, dar unas vueltas en auto, ir al cine los miércoles, sobremesas los domingos y los sábados los amigos.
De todos modos seguimos manejando. Mi cuerpo estaba ahí hablando y riendo pero mi mente estaba en otro lado, en mi infancia, en antigüos paseos en auto.
Los autos nos pasaban demasiado cerca, y yo veía era mi cabeza rota contra el parante del auto, la sangre chorreando por el vidrio roto. Pero como siempre, me anticipé a los hechos y me equivoqué. Paramos el auto y salimos.
Entramos en el bar equivocado en el día equivocado y con la persona que no debería haber llamado un par de horas antes para que salgamos. Cada vez que se me acercaba el mozo me sentía verdaderamente mal, el tipo andaba por los 50 años, había nacido en ese bar y también iba a morir en ese bar como nosotros, pero la cerveza se terminaba y había que tomar más y más hasta que nos pudiéramos ir de ahí. Porque sabía que en otro lado podía ser peor, o por que si me iba rajando iba a parecer un desquiciado, no lo sé. Simplemente tenía que aguantar un poco, quizá unas horas o algo más. Pero iba a pasar, como todo y la vida iba a seguir, normal, como siempre hasta olvidar. Hasta mañana.

Tiemponavegantes

Este sueño era demasiado real y creo que de alguna manera tenía lugar en el futuro. La escena era festiva, como un carnaval en la calle principal del pueblo, llena de gente. Yo voy caminando sólo y ella está sola parada al lado de un árbol. Me mira y me dice: Feliz Primavera!. Está vestida como para ir a una fiesta. Yo me quedo sin decirle nada, después de todo es mi ex novia.
Ella empieza a contarme toda su vida, esa parte que no conozco, y yo sólo la escucho mirando el piso sin decir una palabra. Únicamente al final levanto la cabeza para mirarla a la cara. Entonces ella me dice: ¿no te das cuenta de lo que estoy esperando que hagas?.
Y yo sé de que está hablando, pero no lo hago. Porque sigo pensando que es un sueño y puedo despertarme.

miércoles, 8 de octubre de 2008

El orden y el Caos (o Vos y yo)

No sé como mierda define el diccionario a la palabra orden, pero todo el mundo sabe lo que es. O eso cree. Pero en el caos más grande, en el desorden más inimaginable puede haber cierto orden. Yo sé que la pelota que busco está abajo de la cama, al lado de ese par de medias sucias y de esa caja de zapatillas vacía, entre todas esas pelusas y tierra. Se exactamente donde está. Y eso es un orden. Muy personal, casi demasiado, pero un orden al fin. No sé si sigue algún tipo de lógica u ordenamiento pero de alguna manera puedo encontrar siempre lo que busco. Y a veces lo que de una mirada exterior puede parecer el más absoluto orden para mí es un caos donde no me acuerdo en que lugar guardé cada cosa.
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