viernes, 18 de abril de 2008

El fin de la Barbarie

Para los maniqueístas, como para los que adhieren al sistema binario, existen sólo dos posiciones. O están conmigo o contra mí. O uno o cero. Y como todos ven bien estar cerca de la civilización, la barbarie es lo que debe ser eliminado.

“La Barbarie” es el bar de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en la sede de la calle Ramos Mejía, cerca del Parque Centenario. Es una de las únicas sedes de la UBA donde venden cerveza. La otra es Ciudad Universitaria (el hecho que curse una carrera en cada sede al parecer no es casualidad). Pero este bar, más allá del nombre, se convirtió en blanco para las tropas comandadas por el señor Bush.

Después de una larga investigación, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica decidió acabar con este espacio. Que literalmente desapareció a raíz del efecto de una bomba “inteligente” (inteligente porque fue a la facultad, pero no tanto, porque destruyó casi cuatro manzanas alrededor). Pero los motivos de Bush no fueron los que se podían pensar en un primer momento.

A Bush no le molestó el póster de Evo Morales, ni que sea un espacio autogestionado que no responde a ningún partido político, ni que apoyen la labor de empresas recuperadas, ni que esten a favor del comercio justo, ni que vendan libros “de izquierda”, ni siquiera le molestó la música subversiva que pasan. Lo que le molestó a Bush, lo que se vio al otro día en las pantallas de la CNN y TN, fueron esas imágenes, provenientes de una cámara oculta en la que se ve claramente a un terrorista detrás del mostrador gritando: Mate!, Mate!, Mate! Y eso no es lo peor. La última imagen que se observa antes de que el misil guiado por computadoras impacte, es la de una mujer que grita a viva voz: árabe!, árabe!, árabe!. Y ya sabemos que al miedo no le gusta el terrorismo. Y a la Civilización no le gusta La Barbarie.

viernes, 11 de abril de 2008

La Vida

No es casual, que cada vez que uno se plantea ciertas cosas, como marcar un camino a seguir, buscar las huellas de lo pasos adecuados, proponerse alcanzar un destino, exista una fuerza mayor a contramano de tus decisiones, que se encarga de que una y mil veces, te desvíes de ese camino.
Una fuerza que se autoalimenta en la medida que transitamos ese camino, manifestándose en cada instante mas notable e identificable a causa de sus amenazas constantes.
Esta tan indeseada fuerza, no es otra cosa que nuestra propia vida. Que parece estar, o mejor dicho está, siempre observando desde la vereda de enfrente, para poder atacar y maltratarte.
En principio la vida parece tener un único objetivo. Tratar que nunca puedas cumplir tus deseos, convencerte que el camino elegido es otra vez el incorrecto, darte a entender que seguís meando fuera del tacho.
Pero en la medida que nos aferramos a nuestras decisiones y seguimos el sendero elegido, nos comenzamos a dar cuenta que la vida no pretende terminar con la construcción de tu destino. A ella no le interesa, de hecho siquiera cuestiona, si el camino elegido es el apropiado o no. Sólo trata de que de alguna manera u otra no lo transites. Insiste de forma constante que cuestiones tu elección.
Pese a las dificultades que en principio presenta el camino, uno sigue firme en su desición y comienza a convencerse que eligió el camino correcto. Y es justo ahí, en éste momento de convencimiento y satisfacción, es donde ella descarga sus mejores artilugios para lograr derribarte. No tolera una manifestación de conformidad y es por eso, que la muy hija de puta, ataca en ese momento y no en otro.
Te das cuenta, que a razón de tus decisiones y convicciones, estás enfrentado con tu peor rival a vencer, con el mas temido y jodido rival, está frente a tus ojos tu propia y temida vida.
Te sentís golpeado, aniquilado, pero seguís y pensás a cada instante sus posibles movimientos, para así lograr ubicarte un paso delante de ella en batalla.
Pero te encontrás sin fuerzas, angustiado, humillado, derrotado. Es casi imposible vencerla, siempre está ahí, para persuadirte, confundirte y dispuesta a lo peor de sí, capaz de irse para abandonarte.
Te tiene debilitado, provocás lástima y euforia al mismo tiempo en los demás.
No lográs distinguir tus decisiones a causa de la inseguridad y ese miedo constante que ella provoca.
La vida es muy dura cuando lo desea, puede tratarte como a un perro abandonado bajo un frío ensordecedor y agonizante. Puede lastimarte, herirte y dejarte tirado donde y cuando ella quisiera.
Entonces la comenzas a odiar, hasta el punto en que te enfureces con vos mismo, y al fin ahí logras descifrar el verdadero objetivo de tu propia vida. El por que hace ésto una y otra vez.
La vida te hace enfrentar contigo mismo, logra abrir tus ojos para ver la maldita realidad. Hace que cuestiones tus deseos y objetivos, tus aparentes convicciones y virtudes. Hace que trabajes en vano, para dar cuenta que la mayoría de la veces no alcanzamos nuestros objetivos, por el sólo hecho de no estar seguros en lo que hacemos. No perseguimos de modo eficiente lo que en realidad queremos. Te hace dar cuenta que un obstáculo, es solo eso, un maldito obstáculo para aprender de él y luego patearlo y dejarlo de lado.

Encontrarte con tu vida, es una experiencia de pocos, logra dar cuenta de lo que en realidad es lo importante, dejando de lado aquellos problemas superficiales que antes eran un todo. La solución no es ganarle la batalla a la vida, sino que entenderla, amigarte y juntos salir para el mismo camino.

lunes, 7 de abril de 2008

Media Verónica


Para mi media hermana, Verónica


Me suelen decir que soy un insensible, que soy demasiado frío. Quizás tienen razón. O quizás sólo tengo sentimientos para mi, y para nadie más. La cuestión es que si algo me conmueve o me emociona nadie se entera. O casi nadie. Y a nadie debería importarle. Pero les importa, y lo que le importa a la gente es el hecho que no demuestre nada. Ni ante la muerte, ni el dolor, ni la desgracia. Nada. Y eso de alguna manera los pone en desventaja. Hay algo que ellos no saben. Y que yo si se de ellos.

Pero en realidad no soy tan así. Muchas cosas me llegan al corazón, peo nadie lo sabe. Incluso cosas estúpidas como una canción o una frase en una película. Pero creo que lo peor de todo fue ese lunes.

Ese lunes. Porque tenía que ser lunes, no podía ser de otra manera. Mi abuelo siempre contaba ese chiste que decía “un tipo se murió un lunes, que mala manera de empezar la semana!”. Ahora que me acuerdo de ese chiste tengo que decir algo. No solo parezco insensible, si no que también tengo un humor demasiado negro. Y ácido. Además es inoportuno, un poco irónico y lo peor de todo es que a veces causa gracia.. Bueno, ese lunes, el lunes que me enteré, mal y pronto, de lo que te pasó me quedé sin palabras, fue algo demasiado extraño para mi, una sensación rara, que no recuerdo haber sentido antes. Fue como darme cuenta de que algo que das por sentado no sea así, una especie de inseguridad que te dice que cualquier cosa es posible, que nada es seguro, y que por eso tenés que valorar todo lo que tenés. Es como pensar en un día en el que el sol deje de salir. Y ese día el sol no llegó nunca, ni siquiera a las nueve de la mañana.

Esa sensación de inestabilidad, inseguridad y falta de reacción continuó hasta que te pude ver. Y un poco más también. Porque cuando te vi ni yo era yo, ni vos eras vos. Yo no estaba haciendo chistes ni vos estabas corriendo de un lado al otro. Pero ahí estabas, con algunos cables de más, el optimismo de siempre y una pantalla para decirme lo que yo ya sabía con sólo mirarte.

Y estando ahí, viéndote tan quietita que no parecías vos, solo atiné a agarrarte la mano, para que tengas donde apoyarte y para que yo me de cuenta que estabas ahí. Que si hoy no sale el sol puede salir mañana. Para darme cuenta de qué es lo importante y que lo demás no importa. O importa muy poco. Cuando algo así borra todo, de pronto no importa que la cartera combine con los zapatos o que me olvide de lavar las zapatillas. Todo eso de pronto deja de tener sentido.

Pero ahora estas mejor, sos vos otra vez y yo, para bien o para mal, vuelvo a hacer un chiste que no debería hacer, o si, pero de alguna manera este titulo y esta dedicatoria significan que lo peor ya pasó. Que yo soy yo. Y vos sos cada vez más vos. Otra vez.

jueves, 13 de marzo de 2008

Por que en el cielo no hay...



Gracias a Jah que en el cielo no existe internet. Si Bob Marley viera esta foto estaría atragantado con su propio porro.

martes, 15 de enero de 2008

Donde escriben los que no escriben

Todo empezó con un chiste que no me acuerdo como decía. Pero la idea era mas o menos esta: escribir una tesis sobre las manifestaciones de la cultura popular que se mantenían dentro de la cultura popular. Los elementos elegidos para analizar fueron dos: lo que la gente escribe en los billetes de dos pesos y las firmas que dejan los internautas en los fotologs. Así empezó todo.
Ahora tengo 27 billetes de dos pesos -son la nada despreciable suma de 54 pesos- con algún tipo de inscripción en él (pienso que el número 27 no es algo casual en mi vida, pero esa es otra película). 27 billetes escritos por alguien, para alguien, por algo.
Lo de los billetes surgió también por azar, luego de ver pasar por mis manos una increible cantidad de dinero. Y todo eso de nuevo por casualidad. Fue justo después de descartar los mensajes de texto por considerarlos algo muy personal, alejado de los medios de comunicación. No generan un llamado de atención general como las incripciones que circulan de mano en mano. Y lo de los fotolog surgió porque son, por la forma en que están escritos, lo más parecido a un mensaje de texto, pero públicos. Y en parte también por la inscripción de un billete de dos pesos en particular. El mensaje que contenía era el siguiente:

Ya me imagino la tapa del libro, el título ("Billetes de dos pesos y fotologs: Donde escriben los que no escriben") Prólogo de Pablo Alabarces. Un hermoso libro donde conviven el Gauchito Gil, San Cayetano, listas de supermercado, bandas de rock, declaraciones de amor, direcciones de mail y propuestas indecentes. Todo eso y más. Sumado a las firmas de fotologs que muestran saludos, links a otras páginas, mails, propuestas indecentes y, por que no, declaraciones de amor. Y todo sin censura, sin supervisión, sin reglas de ortografía. Al alcance de todos, para leerlo, pero también para escribirlo y ser protagonista, anónimo y no tanto. Pero protagonista al fin.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Perdiendo el respeto

En la medida que nos acercamos al verano, es notablemente evidente la carencia de respeto del hombre hacia la mujer. Nadie discute que el calor es un estímulo sexual muy satisfactorio, pero no creo que éste sea el factor determinante del asunto.
El problema de los hombres con el calor, son las mujeres. Y es que ellas caminan por las calles cada vez más ligeras de ropa.
Visto de esta manera pareciera ser un inconveniente sin demasiada trascendencia. Pero lo que en realidad molesta, es el rol del hombre frente a una mujer en los lugares públicos. Toda mujer aumenta su autoestima cuando percibe la mirada de algún hombre, pero el problema es que en la mayoría de los casos esa mirada pierde el límite que debería imponer el respeto. Ante la ausencia de éste, esa mirada que tendría que resultar dulce, sin mas deseo que el de alimentar un ego y compartir una sonrisa, se convierte en una mirada abrumadora, incomprensible y hasta a veces innecesariamente exagerada.
Si de algo estoy seguro, es que en la vida no se puede conseguir nada, de buena manera, sin la presencia del respeto. Cuando se pierde este valor, es cuando las mujeres son indiferentes a tus miradas.
El respeto, que funciona como una suerte de coraza que ataja los sentidos más salvajes que poseemos dentro, es lo que contiene y reprime los impulsos violentos. Cuando esta coraza se va partiendo comienzan a filtrarse las cosas horribles del ser humano.
Lamentablemente los hombres tenemos una coraza frágil que se parte fácilmente con el calor. Y con el adicional de que las mujeres son más provocativas durante el verano, solo se forma un ambiente deseado para algunas personas pero muy desagradable para otras.

martes, 18 de diciembre de 2007

Una estrella fugaz

Una vez más no tenías razón.
No están tan buenos. Por lo menos en su conjunto. Supongo que deben ser mejores cuando hay necesidad o como novedad. Pero cuando no hay necesidad y la novedad no es novedad....No están tan buenos.
Los ceniceros son muy caros (igual nunca pensé en llevarme uno), la cama es algo hóstil, grande, pero hóstil. Y toda la habitación produce una idea de fugacidad, esa sensación de que es sólo un lugar de paso, que esperan que te vayas pronto, como las cajas de los supermercados y los locales de Mc Donlad´s. Pero por lo general en los locales de Mc donlad´s siempre hay lugar. Y siempre hay uno cerca cuando tenes hambre.
Claro que hay cosas positivas. Pero algunas son sólo circunstanciales. Es bueno tener una televisión y acostarte con alguien al lado. Pero supongo que me gusta la televisión porque no tengo una en casa. Y me gusta la compañia porque ahora estoy sólo. Aunque la verdad, cuando tuve a alguien que me acompañaba siempre; prefería ver la televisión. (algo asi como "prefiero ver el partido de Boca a partirte la boca").
Lo que si vale la pena son los espejos. Eso no puedo discutirlo. Ese reflejo voyeur vale la pena. Ese reflejo que antes veía sólo en ese televisor apagado. Y que ahora refleja todo como si fuera un narrador omnisciente. Por los espejos si, por eso valen algo la pena.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Mañana Rural en medio de una Jungla de Cemento

-Echale más agua al mate, dijo la Campeche Fashion.
La Vanguardista Rural, exuberante, exclamó: "Hay que romper el fuego de alguna forma!"
La Campeche, mirando el mate, dijo: "Un río calmo de juncos entre tanta tempestad".
La Vanguardista respondió: "A cebada regalada no se le miran los palos".
Como siempre, la Cotorra de Campo remató: "Más lavado echale agua".
...Y así culminó el dialogo matinal de tres amigas que no tenían más palabras para decir, porque como todos saben "a las palabras se las lleva el viento".
- Y a las cenizas también boluaaa, sherrá la ventana", concluyó la Cheta Fracasada recién llegada.

Esta pequeña historia va dedicada a nuestro gran amigo, el "Misionero D-Generado".

viernes, 2 de noviembre de 2007

Ahora te damos algo “fashion”: 19 tips para distinguir frente a qué hombre estás

x Los de exposición: Son los típicos narcisistas. Están todo el día mirándose al espejo y cuando salen a la calle o van a algún lugar donde hay mucha (o poca) gente, se paran como si fueran un maniquí. Aman que todo el mundo los mire. Hacen poses y se mueren si se les vuela un pelito!
x Los histéricos: No, no sólo nosotras somos histéricas. Ellos, y hay muchos de ellos por cierto, pueden ser más histéricos que nosotras. Son los que hoy quieren algo y al segundo cambian de parecer, son los que hoy te abrazan y te dan besos y los que mañana ni te ven, pero pasado seguro que te llaman. Son los que se hacen los lindos, pero cuando no les das cabida vienen a hablarte para intentar atraparte otra vez. Y después dicen que no hay Gato Flores!!
x Los mujeriegos: Qué decir de estos hombres. Está todo por demás de dicho. Son los que no pueden comprometerse en serio con ninguna porque les gusta estar con todas. ¿Los conocen?
x Los langa: Se pueden confundir muchas veces con el histérico. Pero ellos se diferencian porque nunca se comen a su presa, sólo la observan, se acercan, la arrinconan. Son los lindos y facheritos que piensan que son tan lindos y tan facheritos que no pueden estar con nadie, son los egocéntricos, se admiran tanto que sólo llegan a encararse una mujer para hacer ver que ellos están solos porque no hay nadie mejor que ellos. Que top!
x Los nihilistas: Nada, que te puedo decir, nada. Ellos son los típicos hombres que nunca hacen nada, nunca saben nada, viven en la nada. Tipo nada.
x Los endogrupo: Fuera de su grupo no son nada, no tienen personalidad. Todo lo que son es porque están con su grupo. Se definen estando dentro y nadie lo capta a menos que sea del grupo. Más cerrados que…
x Los solitarios: Parecen no tener amigos ni amigas, ni nadie! Viven solos, salen solos, dan vueltas solos, van al cine solos, comen solos. Qué más hay que decir…es un solooo…
x Los infieles: Son demasiado conocidos por nosotras. Te aman, te adoran, sos la mujer con la que ellos se quieren casar, tener hijitos, y llegar a viejos juntos. Pero no le pidas que te sean fiel. No pueden. Por más amor…siempre hay alguna cañita al aire!
x Los antisociales: Se parecen mucho a los solitarios. Con la diferencia de que los antisociales pueden llegar a estar con gente, pero siempre con cara de culo, nunca te hablan, si están en un grupo están callados y se van rápido, no saludan a nadie. Que ortivas loco!
x Los demasiado sociales: Son la antítesis de la categoría anterior. Ellos cuando entran a un lugar saludan a todos, aunque no te conozcan te saludan, pero en general se conocen a todos. Mientras van caminando por la entrada de algún boliche, pub o cualquier lugar donde halla gente, van saludando con un beso y hablando una pavadita con todos. No exageran un poco muchachos?
x Los chetos: Sí, hay muchas mujeres chetas, también están las chetas fracasadas, pero los hombres no se salvan de ésta categoría. ¿Cómo distinguirlos? Es simple, hablan igual que las mujeres chetas, su vocabulario se reduce a boluooo, tipo na, no te la puedo; se visten “fashion” y muchas veces intentan hacerse los langa. Naaa, obvio boluooo!!!
x Los freak: ¿Quién de ustedes no se cruzó alguna vez con un “raro”? No te desvíes, no nos vamos para ese lado. Con raro quiero decir aquellos que se visten raro, que se mueven raro, que te miran raro, que hablan raro. A ellos eso no les preocupa, al contrario, les encanta hacernos pensar que son freak. ¿Qué raro, no?
x Los lentos: Muchas nos quejamos de la rapidez con que algunos hombres quieren devorarnos. Pero tampoco eso quiere decir que tengan que ser más lentos que una babosa. Estos hombres son los que tardan tanto en “arrinconar” a una mina que cuando se deciden a accionar ya se la está comiendo el de al lado. Vamos muchachos, apuremos un poco, que no se les escape la tortuga!
x Los rápidos: Son lo opuesto a los lentos. Ellos sólo necesitan observar, ubicar a su presa, y después, sin paso intermedio, atacan. No te dejan ni decir hola que ya te están apretando. Tal vez están mirando mucho 5ta a fondo, no les parece?
x Los intelectuales: son aquellos hombres que viven trajeados, a veces con anteojos (aunque no los necesiten). De lo único que hablan es de su carrera, de su trabajo, de política o economía. Y después dicen que no son aburridos!
x Los piropeadores: A toda mujer le encanta de vez cuando que un chico le diga algún piropo, pero sólo de vez en cuando. Este tipo de hombres se pasa sus días, horas, minutos y segundos expectantes de que pase alguna mujer para decirle algún piropo. ¿Acaso no saben que una imagen vale más que mil palabras?
x Los chamuyeros: Qué linda que sos! Sos hermosa! Nunca conocí a una chica como vos! Recién te vi y ya me enamore! Muchachos, ¿siguen pensando que de verdad son creíbles? ¿Siguen pensando que siendo verseros seducen? A ver hombres, ¿Es mucho pedir que usen la imaginación?
x Los pendeviejos: Son aquellos que están pasados de edad pero siguen saliendo como si tendrían 20, siguen levantándose minas, bailando sin parar, y juntándose con chiquitas. Cambien un poco, que sólo Sabina canta bien “Tan joven y tan viejo”.
x Los padre de familia: Tienen su familia armada, son buenos padres y buenos esposos, pero no hay manera que dejen la joda. Ellos no pueden dejar de salir con sus amigos. Tendrían que saber que hay veces en que hay que resignar ciertas cosas, pero mientras que se porten bien no pertenecerán a la categoría pendeviejos. Felicitaciones muchachos!

NdR: Vale aclarar que ninguna de estas categorías es excluyente ni cerrada. Aceptamos nuevas categorías, como también definiciones.

martes, 30 de octubre de 2007

Bukowski en Little Horse


Era un domingo. No podía ser otro dia. Resaca al mediodía. Esas resacas que duelen. Esas que sólo se van después de comer. Todos nos levantamos cerca del mediodía. Más o menos enteros. Nos miramos las caras, que es lo mismo que mirarse al espejo. Podría ser peor.
El plan es que no hay plan. Guiados por la ley del menor esfuerzo bajamos en el ascensor hasta llegar a la vereda; cruzamos la calle y entramos a esa parrilla. "La" parrilla de Caballito.
Entre el humo negro del carbón avanzamos, ee el mostrador pedimos. No me acuerdo exactamente qué. Seguro alguno de esos sandwiches que vienen envueltos en ese papel que se hace transparente con la grasa y el aceite. O quizás unos choripanes. O esas hamburguesas gigantes que vienen con un huevo frito. Todo muy sano. Pero no me acuerdo que era. Igual habia que esperar. Afuera.
Un segundo antes de salir miro por priimera vez a mi alrrededor. Muchas familias y nadie que valga la pena detenerse a describir. Sólo una persona resalta entre toda la gente normal. está de pie delante de la barra de ensaladas y elige con lentitud cada una de las verduras que pone en su plato. Es grande. Tiene la cara llena de pozos. Se nota que la vida no lo trató muy bien. Pero también se nota que él dió pelea. Peleas de bar. Y peleas en cuartos inmundos delante de una máquina de escribir. Lo miro a Seba y le pregunto: ¿Ese no es Bukowski?
Sebastián lo mira y ve lo mismo que yo, aunque por lo general el no ve nada. Si, es Bukowski. Bukowski comiendo una ensalada en una parrilla de Caballito. Nosotros ya estamos por salr. ¿Es o no es? Bukowski está muerto. Murió en 1994, el mismo año que Kurt Cobain. Pero ¿es?. Lentamente Bukowski, o alguien muy parecido a él, se acerca a la única mesa libre del lugar. Nosostros ya casi estamos en la vereda. Miro por última vez la mesa donde se va a sentar. Lo único que hay encima es una botella por la mitad de Vasco Viejo. Debería haberle pedido que me firme Factotum, pienso. Pero ya estamos afuera.

domingo, 28 de octubre de 2007

No soy Gastón Pauls

Todo aquel que toma la decisión de contar alguna historia irremediablemente tiene que salir a buscarla. Pintores, periodistas, escritores fotógrafos, conductores de TV; cantantes y movileros de CrónicaTV. Yo no. No entiendo bien porque, pero las historias van a mi encuentro a cada momento.
Se podría pensar que el hecho de no tener que esta buscando historias por ahi es algo bueno, si lo que uno quiere es contar historias. Pero que hasta el hecho más trivial, mas cotidiano, involucre algún hecho, contratiempo, imponderable o anormalidad que valga la pena ser contada es a veces algo complicado. Y a veces algo muy complicado.
Muchos "buscadores de historias" se contentan con prestar atención a su entorno y de
ahi salen sus historias: una conversación escuchada a medias, un lugar de la ciudad que nadie mira, un gesto imperceptible... Otros se internan en gigantescas bibliotecas para encontrar nuevas relaciones en viejos libros. Otros viajan, por el mundo o desde este mundo. Y otros no dudan en hacer cualquier cosa por encontrar esa preciada historia. Esos son los conductores de TV ( y los movileros de CrónicaTV ). Necesitan buscar en todos los lugares posibles algo que contar. En los peores lugares, los más bajos. Tiene que revolver un poco las miserias de alguien para encontrar algo que contar. Yo no. Las historias llegan a mi cabeza casi ya armadas. Sólo hace falta ponerlas en el papel. Gastón Pauls viajó a México, viajó en Peyote (que es un cactus) con un chamán y conversó con un árbol. Todo eso para contar una historia en una entrevista en el desaparecido canal boca TV. A mi se podría decir que los árboles me llaman por teléfono y preguntan si ya volví.




Pero tampoco es fácil vivir así. Diría que es difícil. Que un paseo hasta el supermercado se convierta en una odisea está bien para un día. ¿Pero todos los días?. Una vez por el hombre-máquina, el intento de robo frustrado, el burlador burlado o el día de la peor invitación para tomar una cerveza del mundo. Es un poco mucho. Además está la incertidumbre de no saber que historia va a aparecer. Ni como. Ni cuando. ¿Quien se hubiese imaginado que eso de las "gotitas de amor" iba a terminar así? ¿Y la moneda falsa para carnada? ¿Y el paquete de pastillas que le ofrecí a la cajera? ¿Y el compact disc cambiado? Es un poco mucho. Que demasiao.
Pero después de asumir que esto es así y no va a cambiar, se torna un poco mas fácil. Dejo de sorprenderme y los que se sorprenden son los otros. Entre tantas confusiones, errores, desaciertos , peligros y falta de cordura me siento a gusto. Pero siempre hay algo nuevo que me sorprende, aunque ya estoy preparado. Caminando por la vereda del supermercado con my sister veo a un hombre mirando unos ladrillos tirados en un cantero. El hombre se da vuelta y nos mira. En ese momento (podría haberse quedado callado) nos dice: "pensé que los del supermercado habían tirado todas la zanahorias!". Dio media vuelta y se fue- "Tengo que escribir esto"- pensé mientras my sister se reía.


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Documento sin título

Todas las historias (incluso esta) comienzan con un título. Pienso que eso está muy bien, pero a veces se torna complicado titular algo que no sabés como va a terminar. Por ejemplo, un partido de fútbol: se lo titula “Superclásico” y cuando termina te das cuenta que ese cero a cero no tiene nada de súper. Pero el título ya estaba puesto. Creo que para titular algo con final incierto es mejor tener un par de opciones, para poder elegir que título le va mejor a esa historia.
Si hablamos de historias que no sabemos como terminan, las historias de amor son un caso típico. Mi historia de amor (o desamor), esa historia que no se como va a terminar – aunque tampoco sé como va a empezar, pero eso es otra historia- tiene varias opciones de títulos posibles:
“Estoy en contra de la eugenesia, pero en tu caso puedo hacer una excepción”
Es que somos tan lindos, tan arios, tan rubios que un hijo nuestro debería estar prohibido, aunque nuestra intención no sea el mejoramiento de la raza, ni somos parte de un plan secreto de Mengele, nos queremos tanto (o nos vamos a querer) que esto es casi inevitable.
”No creo en las casualidades, pero ya parece que me estás cargando”
Cuando piensa en las millones de personas habitan y habitaron este mundo, los millones de kilómetros cuadrados que el mismo posee, no puedo dejar de pensar en que el hecho de que alguna vez te haya cruzado es una casualidad muy grande. Pero que además trabajes en el bar que voy todos los días me parece demasiado. Entiendo que los dos simpaticemos con las ideas anarquistas, porque de anarquistas está lleno este mundo (aunque pocos lo saben). La gota que colmó el vaso fue ese día que te encontré en el colectivo que me tomo siempre para volver a mi casa. Ya es demasiado. O me estás cargando o estamos hechos el uno para el otro y nada ni nadie nos puede separar jamás.
”Monosyllabic Boy”
Se que puede parecer raro tomar una canción de NOFX para describir nuestra historia de amor, pero lo que me pasa es que cada vez que te veo tu belleza me deja sin palabras. O por lo menos con pocas. En serio. A mi que siempre se me ocurre algo que decir. Inclusive en ese velorio al cual no debería haber ido. Pero con vos me quedo mudo. O casi. Lo máximo que puedo decir, y con mucho esfuerzo, es un tímido “no” o cada tanto un pálido “si”. Sin palabras.
”De como en vez de salir a navegar juntos, me hundí en el azul de tus ojos”
No estoy seguro de que alguien pueda tener ojos azules, pero me suelo perder en esas profundidades. No sé si es algo poético u onírico. Porque cada vez que te veo estoy muy cansado y tengo mucho sueño. Y al dormirme mirando tus ojos puede ser que me duerma y sueñe con naufragar en ese mar. Aunque a veces sueño con helados también.
”Ella baila sola”
Nunca vi a nadie tan alegre y despreocupada como vos. Siempre una sonrisa en los labios, dejándote llevar por la música, bailando sola entre las mesas, toda corazón y pulmón, haciéndote canción entre tanto silencio. Sos como las flores en los tachos de basura. O tengo que cambiar las canciones de mi MP4.
”El celeste de tus ojos me hace acordar a otra persona y eso también me gusta”
Ahora estoy casi seguro que tus ojos son celestes. Y ese es un color que ahora me gusta, no se porqué. Quizás porque tiene algo de inalcanzable, de algún lugar a donde nunca se va a llegar. Por eso el cielo debe ser celeste, celeste como tus ojos. Dicen por ahí que “el que quiere celeste, que le cueste”. Y no tiene que ver con colores, ni cuerpos celestes (o tal vez si). Pero si llego alguna vez a algún lugar, me gustaría comer un helado de crema del cielo con vos.

jueves, 11 de octubre de 2007

Pongamos que hablo del clima


Para Jimenita, aunque no me entienda


Sobre el clima – me dijo alguien alguna vez-, tenés que escribir sobre el clima. Todo el mundo habla del clima. Por algo debe ser. A pesar de que no es el único tema del que todos (o casi todos) hablan, según dice una teoría que pensé en ese momento (que se comprobó sólo un rato después). Pero igual el tema del clima me interesó y creo que encontré la razón por la cual la gente habla del clima. Y además es fácil de explicar. Este texto es un ejemplo de ello. Se habla del clima cuando se quiere hablar de otra cosa.

Detrás de un “Lindo día, eh” o de un “Se puso feo, no?” se esconde algo. O sirve para ocultar una frase dicha antes o después o algo q se está pensando en ese momento, pero no se dice. Se habla del clima. Hablar del clima es una forma de esconder sentimientos, palabras, lágrimas, deseos, rabias y amores.

Los taxistas hablan todo el día de drogas, por lo general de noche, pero de día también. Y no paran de hablar. Todo sirve de pie para mantener la misma conversación. El mismo tema: bolsas, farmacias, caños, motoqueros, etc. Pero siempre dejan lugar entre tanta apología para un inocente: “pero está lindo el día, che”.

Evaristo (cantante de La Polla Records) escribió una de las mejores canciones que escuché en mi vida. No sólo por la letra; la melodía es una de esas que al sonar los primeros acordes te ponen la piel de gallina. Quizás porque sabés que es lo que sigue. Aunque los que intenten tocarla estén borrachos. O se olviden la letra. Todos cantan. Y cantan esa letra que habla de una lucha perdida, pero jamás abandonada. La lucha del débil contra el poderoso, la lucha de los que saben que van a perder e igual van a luchar. Cantando. Y la frase que resume todo ese sentimiento es simple. Habla del clima. Ellos dicen mierda y nosotros amén, amén, amén, amén, a menudo llueve”

Bukowski tenía muchas cosas que decir, cosas que a la gente le molesta que le digan. Lo que queda es lo que ves, es duro. Si hablar del clima es hablar de otra cosa. Bukowski lo sabía. Sabía que esos ojos no hablaban de la lluvia. Que la lluvia no es igual para todos. Que nadie dice lo que tiene que decir. Y a él no le importa. Y lo dice y eso le molesta a mucha gente. Y nadie quiere escucharlo. Ninguna radio lo contrataría para decir el informe meteorológico, creo. Sería algo mas o menos así: “Supongo que está lloviendo en alguna ciudad de España ahora, mientras estoy sintiéndome tan mal. Me pregunto que hace la gente cuando se siente mal. Probablemente no hablan de eso. Dicen, “mirá, está lloviendo”, es la mejor manera”.

Creo que ya no estamos hablando del clima. O si. Y esto que pienso es verdad. Y hablar del clima es la forma que tenemos para hablar de algo que por alguna razón no podemos expresar de otra manera. En eso se parece a escribir. Así que la próxima vez que se te acerque y te diga: “lindo día, eh”, miralo a los ojos e intentá ver que te está queriendo decir. Seguro que es algo importante

miércoles, 10 de octubre de 2007

El mal camino


Tal vez elija mil veces el mal camino,
voy a tener que aprender
a vivir otra vez

AC - Negrita

La frase “te están llevando por el mal camino” es una de las mas grandes muestras de ignorancia que se pueden encontrar (perdón Susana). Nadie es llevado por el mal camino, nadie nos agarra la mano para entrar al lado oscuro, nadie nos arrastra. El mal camino se elige. Aún sin saber que se va a encontrar en él.

Entrar de la mano de alguien al jardín de infantes está bien, también entrar así a la iglesia el día de tu casamiento. Pero no se entra así al lado oscuro. Nadie te guía por el mal camino. El mal camino se encuentra. O nos encontramos en él. Puede estar en una esquina poco iluminada, en un disco que nadie escucha o en esa tarde que te escapaste de la escuela. Pero nunca nadie te guía. Es una decisión que se toma, consciente o inconscientemente, y ya no hay vuelta atrás. Un día nos encontramos que ya estamos en ese mal camino. Te das cuenta que sos la persona con la que tu madre te dijo que nunca te juntaras. Y en ese momento alguien viene y te dice: “te están llevando por el mal camino” Y te reís porque sabés que no es verdad.

Acerca de la revolución

"No es casual que los que tienen las herramientas para hacerla no tienen motivos y los que si tienen motivos no tienen las herramientas para hacerla."

lunes, 1 de octubre de 2007

Palermo es al fútbol lo que los Ramones a la música.

El fútbol, como la música, tiene un encanto especial que lo diferencia de otras artes. Es una especie de magia que sentimos al observar una definición exquisita de Thierry Henry, o al escuchar un punteo de Hendrix, admirar una gambeta de Messi o percibir la voz de Bon Scott. Pero si la música y el fútbol se nutrieran solamente de esos instantes mágicos, desaparecerían sin remedio. Si para jugar al fútbol tenés que poseer la habilidad de Messi, nadie, ni una sola persona en el mundo osaría patear una pelota, ni siquiera un bollo de papel. Y si para ser músico se debe tener el talento de un Hendrix (o un humilde Mollo) para tocar la guitarra, Fender no tendría una fábrica, sería un artesano olvidado que construye dos guitarras por año, ya que nadie, repito: nadie, pensaría siquiera en comprar una guitarra (y mucho menos para zurdos).

Pero ni en el fútbol ni en la música existe sólo eso. Hay lugar para los virtuosos, pero también existe una especie de lado oscuro, gemelo malvado o algo así que permite que exista una luz de esperanza para los que le sobran ganas y le falta habilidad, talento o un largo etcétera. Ver a Martin Palermo en la Bombonera intentando dominar una pelota que parece tener vida propia y que irremediablemente se escapa, es una escena que sirve de inspiración a miles de personas. Y esas miles de personas no aspiran a ser goleadores del fútbol argentino, ni siquiera a jugar en la Bombonera y mucho menos que todo un estadio coree su nombre. Quizás solo quieren animarse a jugar un picado en una plaza, la final del campeonato del barrio o un fútbol 5 con amigos por un asado. Y cuando esa pelota se va al lateral, esas miles de personas piensan al unísono: Si, se puede. Y Martín Palermo es la prueba de que se puede.

En la música también hay ejemplos. Si Bono no hubiese visto a los Ramones esa noche, hoy sería un sucio hippie ecologista irlandés, quizás nunca se le hubiese ocurrido usar anteojos en toda su vida. Pero los vio, los escucho y algo cambió dentro suyo. Se dio cuenta de algo que todo el que ve a los Ramones en vivo puede llegar a pensar. Yo también puedo hacer eso. Es fácil. Cuatro personas, cuatro amplificadores, cuatro instrumentos, cuatro acordes. Simple. One, two, Three, Four... Y eso fue el comienzo. Hasta llegar a uno, dos, tres, catorce....

A todos nos gusta ver algo bien hecho, tanto en el fútbol como en la música, ese virtuosismo que tienen solo algunas personas y que por eso son dignas de admiración. Y cuando alguien demuestra una total falta de sentido musical o nula habilidad con la pelota, nos preguntamos: ¿Que carajo hace este tipo ahí? Y la respuesta es esta: El está para que miles de personas en todo el mundo se levanten cada mañana a ensuciarse la ropa en un potrero o a transpirar en una sala de ensayo. Para que el día de mañana alguna de esas miles de personas, las que logren llegar, puedan deleitarnos con sus habilidades, en una cancha o en un escenario. O simplemente inspirar a otros recordándoles que si se puede.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Una historia algo "verde"

En la “Mañanita” soleada de un domingo cualquiera, “Amanda” estaba sentada en el patio de su casa esperando al “Misionense”, su reciente novio. Al cabo de unos minutos, el golpea su puerta. Ella contenta le abre, pero enseguida nota que algo andaba mal.
- ¿Qué te pasa “Misionense”?
- Nada Amanda….es solo que conocí a alguien…
- ¿A quién? ¡Me lo tenes que presentar!
- No, es que es…me enamoré “Amanda”
- ¡¿Cómo?!!! ¿Quién es???
- “Rosamonte”
- ¡Ese no es un nombre!
- Rosa del Monte, con cariño le digo “Rosamonte”…
- No puede ser, íbamos a ir juntos al “Litoral”…
- Pero ya comencé un “Romance” con ella, y nos vamos a ir a “Taragui”…
- ¿Qué?? ¡Así no más! ¡Recién la conoces!
- ¡Pero fue un encuentro “Sublime”, una “Unión” muy fuerte!
- ¿Y yo? ¿Qué fui para vos?? ¿Tu “Mulita”?
- No vos eras mi “Pipore”, de Santo Pipo, pero eras…son cosas que pasan “Amanda”…Además vos sos chica, estas en el “Cbsé” todavía…
Frustrada “Amanda” echa de su casa al “Misionense” y se tira a la cama a llorar.
El contento por haber roto su relación con “Amanda” se va a buscar a “Rosamonte”.
- Hola "Rosamonte"
- Hola “Misionense”
- Linda “Mañanita”…
- No, es que tengo algo que decirte…
- ¿Qué?
- Que me enamoré de "Dickens"…
- ¡Pero es mi mejor amigo!!! ¡No puede ser, nos íbamos a ir a “Taraguí”! Soy tú “Cachamai” y vos mi “Brasita de fuego”…
- No, éramos…
- Y yo que te había comprado un “Cruz de malta”
- Lo siento…ahora te voy a pedir que te vayas...
- Está bien, me voy solo, no necesito que me eches.
Cabizbajo, el “Misionense” abrió la “Tranquera” pensando que tal vez le hacia falta un poco más de “Yerba Mate Buen día”.

Para información de marcas podés entrar a: http://www.webdelasmarcas.com/cgi-bin/links/search.cgi?query=yerba+mate

lunes, 17 de septiembre de 2007

Vicio sin motivos

Desde hace unos días me di cuenta que fumar un cigarrillo ya no es lo mismo que antes. Que ya no es simplemente esa sensación de alivio que quita una insoportable y asquerosa ansiedad. Me di cuenta que detrás de ese humo que se introduce suavemente en mis pulmones, viene una inexplicable expectativa en tratar de compartir algo. Un pucho sin nada en que pensar quizás no tenga sentido. Un pucho sin nada que esperar, es simplemente nada.
En este momento de soledad solo se siente un profundo e inquietante vacío. Solo se siente intentar recuperar algo que ya no existe.
Comprendí que el vicio es hacerte recordar que hubo un buen momento y que ya de nada sirve tratar de recordar, para el sólo hecho de vivir del pasado.
Después de haberlo fumado, te das cuenta del tiempo perdido. Tiempo que nunca se va a poder recuperar y que simplemente quedó en el pasado, pero sin más recuerdo, que el de un desagradable sabor a angustia. Y de esta manera llegué a la conclusión de que fumar en este estado, es esperar un tren que ya no va a volver a pasar por esta estación y que únicamente me hace recordar que estoy solo.

viernes, 31 de agosto de 2007

Nunca fue fácil (ni lo va a ser)

Todos dicen que no es fácil sobrevivir en la UBA. Todos te dicen que sos un número, que la administración es un desastre, que los trámites tardan una eternidad, que los apuntes son caros y que encima tenes que esperar media hora hasta que te atiendan. Todos se quejan de la infinidad de papelitos que coleccionan hasta llegar a sus respectivas aulas, todos se quejan de los baños, de las sillas rotas, de que faltan aulas, de que hace mucho frío, de que hace mucho calor, de que no te avisan si falta el profesor. Todos se quejan de todo porque todo eso es verdad.
Pero yo no me quejo de eso, o al menos de eso solo. Porque lo que nadie te dice, de lo que nadie nunca habla más allá de los minutos después de la clase, es de los teóricos aburridos. Y yo me quejo de eso, y por eso escribo esto.
Uno viene cansado de cursar otra materia, de viajar en bondi, subte o tren bien apretados, de laburar…¡y encima te tenes que comer un teórico aburrido! Se estarán preguntando ¿pero qué querés decir con aburrido? ¿O cómo te das cuenta de que un teórico es aburrido?
Bueno, voy a empezar por lo más simple. Te das cuenta de que es aburrido cuando comenzás a notar que todo el mundo se impacienta. ¿Cómo? Empiezan a agitar los pies, miran cada dos segundos el reloj, miran al techo, a las ventanas, a la puerta, miran a los compañeros, te miran con cara de ¿vos también estás embolada? O con cara de ¿Por qué no nos vamos todos a la mierda? También es usual notar que muchos dejan de tomar apuntes y se ponen a hacer dibujitos, a escribir boludeces para subir a un blog cualquiera que escribe cualquiera, salen hasta el quiosco y vuelven a entrar con algo para masticar, o simplemente se ponen a hablar con el compañero/a que tengan más cerca y que esté en la misma condición que ellos, que estén igual de aburridos que ellos.
¿Y qué quiero decir con un “teórico aburrido”? Simplemente que no es agradable para tus oídos, para tu cabeza y para tu inteligencia soportar a un tipo que te hable durante dos horas (o más) sobre un tema nada emocionante y que encima no intente hacerlo emocionante. Nada más aburrido que un tipo o tipa hablándote o leyéndote un libro o cualquier cosa sobre algo que no le interesa a nadie (¿nos tendría que interesar?) y que encima no entiende nadie.
Hay que decirle a esos señores (o señoras) que intenten darle vida a los teóricos, que intenten ponerle onda, que se den cuenta que ya bastante hacemos con estar ahí adentro sentados y tratando de escuchar algo (si es que lo permite el micrófono).
Comprendan señores que no es nada fácil aguantar las dos horas ahí sentados, escuchando y anotando. Comprendan que si no cambian las condiciones no deben quejarse de que cada vez dan los teóricos más solos (vaa…no tan solos porque siempre esta ese grupito que se entretiene hasta viendo la tele cuando no hay señal).
No se quejen cuando uno a uno (para que quede menos duro no nos vamos en malón) vamos saliendo por la puerta de atrás del aula y apenas salimos nos prendemos un pucho como aliviados de tanto sufrimiento.
Sí, sufrimiento. Porque como todos dicen “no es fácil sobrevivir en la UBA”, y menos con teóricos aburridos.

jueves, 30 de agosto de 2007

Coca cola te comprende

Los almuerzos en la facultad cambian cuando está ella, a pesar de que al entrar a ese bar parece que se acaba de abandonar la civilización. Detrás de ese mostrador repleto de empanadas, tortas, medialunas con jamón y queso, sándwiches de milanesa y alfajores varios, siempre está ella con su sonrisa.

A pesar de que son varias personas las que atienden, siempre es ella la que me pregunta con una sonrisa qué voy a llevar. Puede ser una casualidad, pero no creo mucho en la casualidad. Y esa sonrisa dice algo más.

Cuando me siento a estudiar y la observo no puedo imaginar estar en un lugar mejor. A pesar de tener que estudiar, dormirme y estar cansado. No hay lugar mejor. Y ella pone la música, baila, sola, se ríe, me mira, baila y se ríe de nuevo. Nunca deja de sonreír. Y yo estudio, leo, como, la miro, sonrío y la miro de vuelta.

Hoy tenía algo de sed y fui a comprar una coca-cola, parecía que me iba a atender el otro, ese que siempre se corta un dedo con el cuchillo, pero no. De atrás de la cocina salió ella y me preguntó: ¿que vas a llevar?. -Una coca, le respondí. Sonaba un reagge y ella bailaba. Y sonreía. Me alcanzó la botella, sonrió y dio media vuelta. Abrí la botella y miré el interior de la tapa. Nadie puedo haberlo dicho mejor; “Seguí participando”.

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