viernes, 29 de mayo de 2009
Steven´s Machine
Pienso que la única forma de llegar a un futuro donde se pueda ser verdaderamente libre es en base a esa libertad individual creadora. Y eso quizás podría empezar con un simple paso. La maquina de Steven.
Ese día estábamos en el departamento de El Fran. El menú era de tacos con vino tinto. Yo estaba mirando un blog sobre camisetas y hablando de serigrafía con Steven.
Steven es el vecino de El Fran, es canadiense como Neil Young y le gusta hablar y tocar la guitarra. Hablando de serigrafía y remeras con él fue que me preguntó ¿En cuanto tiempo pensás que van a vender una maquina para hacer tus propias remeras? – Seis meses – le dije con una convicción digna de un anarquista – o un poco menos.
La verdad no sé si será así, pero la maquina de Steven tiene un buen fundamento: Las remeras son casi como nuestra segunda piel, son un poco menos que un tatuaje y bastante más que los tribales temporales que se hacen las pendejas chetas en la playa. Una remera se elige y se defiende, pasa con las camisetas de fútbol (tanto adentro como fuera de la cancha), pero también con las remeras de bandas de rock, o de películas o de lo que sea. “cada persona debería tener la posibilidad de elegir sus propios diseños” Y eso es la maquina de Steven, una maquina que se compra, se le pone un diseño que hayas hecho o que quieras, una remera, apretás un botón y listo. Tu remera personalizada, única, en la comodidad de tu hogar.
Do it yourself, en contra de los futuros que nos imaginan a todos, libres o esclavos, vestidos igual.
Porque a veces hay que cambiar pequeñas cosas para generar pequeños cambios en la cabeza de la gente para que en el futuro se logren grandes cambios. Y si todo el sistema se descentraliza, si el centro deja de existir y cada uno aporta lo suyo para crear algo mucho más grande que no le pertenece a nadie y es de todos, si eso es porque alguien o algo hizo que eso cambie. Por ahora esto es lo que hay. La Maquina de Steven. Dentro de seis meses (o un poco más) en todos los comercios del barrio a sólo $99,90.
viernes, 22 de mayo de 2009
Rompecabezas los domingos
Pero los rompecabezas que yo armo de alguna manera son virtuales, imaginarios, pero más reales que los rompecabezas reales. Las piezas son lo más difícil de conseguir, aunque donde colocarlas también se torna complicado. Ahora que lo pienso mejor, casi tan complicado como conseguir las piezas. Y las piezas de las que hablo son recuerdos. Recuerdos del sábado. Del sábado anterior.
Por lo general lo que se tiene es la primera pieza. Y la última. La primera pieza es donde arranca la noche. O la tarde, según el caso y el clima. Y la última pieza es la más extraña. Es con lo que nos encontramos el domingo a la mañana (o al mediodía). Y lo que se encuentra puede ser cualquier cosa, pero siempre sirve para encontrar las demás piezas: botellas vacías, escrituras en la pared, lugares y personas extrañas y también fotos y cosas rotas. Pero la primera pieza la sabemos todos y de ahí empezamos.
Con la primera pieza es fácil, nadie había tomado nada. La segunda es otra historia, pero casi seguro alguien la sabe, después si se pone complicado. El procedimiento para completar el rompecabezas es simple, es un recorrido. De la primera pieza hay que llegar a la última. Pero a veces no es tan fácil. Sobre todo si la última pieza incluye un enano de gomaespuma, dos bolsas de soldaditos de plástico, una licuadora usada, una bolsa de bizcochos de cebolla, un televisor dado vuelta, yo durmiendo con el Pity en el balcón, el sol en la cara, un termo con restos de caipiriña, una botella de Legui o simplemente la sensación de haber participado la noche anterior en “Titanes en el Ring”.
A partir de esa última pieza empieza la reconstrucción. Y toda reconstrucción involucra una confesión. Y entonces aparecen los arrepentidos: desde el clásico “prometo que no tomo Tequila nunca más” pasando por “al auto del Manteca no subo más” y llegando a veces al “Si, el enano me lo robé de la pizzería de la otra cuadra”. Todo se acepta, todo se confiesa con tal de terminar el rompecabezas y dormir tranquilo el domingo.
Y justo cuando pensamos que ya lo teníamos, que todas las piezas encajaban, que todos los que estábamos en la mesa habíamos podido reconstruir la noche anterior. Justo en ese momento pasa alguien que nadie conoce. O que nadie recuerda conocer. Y nos dice con una sonrisa: “como estaban anoche, eh?”.
martes, 12 de mayo de 2009
Despierta, ya es hora
Uno siempre lo sabe, pero nunca lo quiere llevar a cabo. Por cobarde, porque da placer, porque es vicio, porque cuesta, miles de porqués nos hacen no tomar la decisión. Pero te lo advierten una, dos, tres veces. Y vos quieta, siempre inmóvil seguís con tu rutina y con tus hábitos como si nada sucediera, total a mí que me puede pasar, pensás.
Y pasa, un día pasa, o un día te percatas de que te puede pasar. Y te lo vuelven a decir pero esta vez suena diferente, demasiado diferente, te alarma, te asusta tanto que tomas coraje y decidís dar el paso, porque tu cuerpo ya no aguanta esa presión ni ese vicio.
Tantos años sabiendo de ese mal, tantos años haciéndome sufrir y realmente hace falta asustarse tanto para abrir los ojos y dar el paso.
¿Qué nos hace tan cobardes? ¿Qué nos hace tan adictos que a costa de todo decidimos seguir maltratándonos? ¿Qué nos hace tan estúpidos como para no aceptar buenos consejos? ¿Por qué siempre pensamos que lo malo le toca a los demás? ¿Por qué creemos en el triste consuelo que nuestro mal no puede ser tan malo y que de todas maneras por algo hay que sufrir y de algo hay que morir?
Sí, por algo hay que sufrir, pero hay tantas cosas hermosas por las que sufrir. Sí por algo hay que morir, pero es muy pronto todavía como para elegir el camino por el cual quiero hacerlo. No quiero elegirlo. Creo que nadie quiere. Prefiero la sorpresa, sí, pero también prefiero que esa sorpresa me permita respirar.
domingo, 10 de mayo de 2009
viernes, 8 de mayo de 2009
Algunas personas nunca cambian
soy el ejemplo de esas personas,
soy la persona que nunca va a cambiar,
soy eso que te dice lo que sentiste alguna vez,
soy eso,
soy lo que alguna vez creíste entender,
soy lo que no querés que te importe ahora,
soy la cosa que alguna vez malinterpretaste,
soy la persona que nunca llegó a nada de lo que esperaste,
soy la persona de la cual te equivocaste alguna vez,
soy la persona de la cual te estás riendo ahora,
soy el payaso que te hizo reír hoy a la tarde (en mi tarde)
soy el único hijo de puta de que te dice lo que siente,
soy lo feo que te marca la belleza de los demás,
soy la mala persona que te hace sentir una mejor persona,
soy esa mierda que mirás a la distancia para sentirte mejor,
soy el pasado que te marcó por dónde no tenés que ir,
soy el referente de lo más bajo que sentiste alguna vez,
soy TU equivocación,
soy una canción que bailaste en el viaje de egresados de la secundaria,
soy la persona que te hizo cambiar
soy eso que nunca cambia
soy eso que te aburrió
soy un lugar, de esos que no querés volcer a pisar
soy el lugar que te hizo conocer otros lugares
soy tu pueblo natal
soy el grandote pelotudo que te pegó de pendejo
soy la persona que nunca te va olvidar
soy la personas de la cual nunca te vas a olvidar
soy tu primer amor.
sábado, 2 de mayo de 2009
Ya no sé que hacer conmigo
Lo que yo pensaba, él lo hacia. Y viceversa. No exactamente así, pero de alguna manera pensábamos igual, pensábamos lo mismo. Respecto a todo. A como cortar los ingredientes, como cocinarlos, que recipientes usar, que tomar mientras cocinábamos. Todo. Incluso sobre que hacer para que el gato nos deje de molestar. Y ahí fue cuando todo se puso más raro.
No se si fui yo el que lo sugirió o fue él. La cosa es que de nuevo pensamos los dos lo mismo. Y no era cualquier cosa. O si. “Nunca pensaste que yo pude ser una creación de tu mente?”- me dijo. Y lo raro es que yo lo pensaba. No sólo eso. Me imaginé a mi llevando la salsa a la parrilla donde estaban todos los demás que me decían “que bueno que hiciste la salsa vos sólo” y yo les decía que no, que el Pity me había ayudado y entonces me mostraban en una cámara digital una foto mía cocinando sólo, mirando a un costado como hablando con alguien. Todo eso se me ocurrió en un instante. Una imagen de El Club de la Pelea se me apareció en algún lado (siempre voy a ser Edward Norton antes que Brad Pitt). El Pity no existe. Eso me decían. Entonces si esta idea es de él o mía no tiene importancia, él y yo somos la misma persona. Pero igual creo que no es así. Y no es así porque estaba hablando conmigo, al lado mío cocinando, porque puedo robarle esta idea, como a muchos otros, porque existe y esta idea se le ocurrió a él o a los dos a la vez. Y existe. Es por que yo lo vi mientras lavaba el cuchillo, mientras deslizaba la esponja por el filo, vi cuando se le resbala y ese filo corta un poco su piel. Y veo también mi mano que agarra un vaso de cerveza. Y mis dedos. Y una gota de sangre que empieza a caer lentamente de ellos.
martes, 28 de abril de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
Mal Trago
Lo que mata es la humedad, pero a veces los efectos del calor son peores.
Lo más triste es que no podemos ser tan chic como queremos. Un kilo, es decir diez mini limones chiquitos y verdes, casi como aceitunas, valen $21,50. Sólo un par de pesos mas que una botella entera de caipirinha o eso. De la marca Velho Barreiro (la mejor amiga del limón).
Con que emparchamos nuestro eterno "faltan 5 pa´l peso"?
Esta vez con jugo de lima limón y unas rodajas de limón común.
Mañana, ya veremos.
miércoles, 8 de abril de 2009
Rayada
-Gracias mi vida, igual no era necesario.
-Dale, abrilo
- Abre el paquete -
-Es . . . un reloj.
-Si. ¿Te gusta?
-Hijo de Puta.
sábado, 28 de marzo de 2009
To beer or not to beer
"¿Como saber cuando terminar con la cerveza y empezar con el fernet?
Cuando se termine con la cerveza..."
domingo, 22 de marzo de 2009
Bar Fly
Cuando el moscardón choca una y otra vez la cabeza contra el vidrio intentando lograr la ansiada libertad, el hombre – que es el centro de la creación- piensa: “que bicho estúpido”
Cuando el hombre, agotado por el trabajo, se recuesta en una de las ventanillas del colectivo y ese colectivo toma por una calle empedrada y la cabeza empieza a golpear el vidrio de la ventana, el moscardón – que quizás es el centro de la creación- piensa: “Que animal estúpido”.
jueves, 12 de marzo de 2009
A favor del campo: Manu Chao en el Luna Park

Sábado 7 de Marzo de 2009
- En la próxima nos bajamos – le digo a Marcos antes de descender del colectivo 93 que nos llevaba al Luna Park.
- “Próxima estación: Esperanza” - me contestó.
- Esa frase la debería haber dicho yo.
- Si, ya se. Debo estar pasando mucho tiempo con vos.
La gente se iba acercando al Luna Park, los vendedores ambulantes ofrecían sus remeras, pero todavía no era el momento. Yo tenia mi remera del Gauchito Gil y Marcos la suya de Free Fly, todavía. El supermercado chino proveía las latas de cerveza. Y lateando llegamos a la puerta. Un policía nos dice que debemos ir por la vereda. Nosotros, Por la Carretera.
Ya en la fila, los que nos acompañaban mientras terminábamos nuestras latas (yo la segunda, Marcos la primera) no eran un ejemplo de la moral y las buenas costumbres. El primero tenia una entrada para el domingo e iba a intentar entrar igual. El otro una platea y quería ir al campo. O tirarse al campo una vez adentro. No sé la suerte que corrieron.
“Bienvenida a Tijuana, bienvenida mi amor”
Entramos a la hora justa. Minutos después un loco (Loco en serio, de los del Borda) empezó a cantar. Y cientos de locos en el público lo escuchaban. Después si, entraron ellos, la banda, Radio Bemba, Manu Chao y el fantasma de Mano Negra. Y desde entonces no pararon. Ni para ir al baño, ni para descansar, ni para tomar algo. Siempre la guitarra o el teclado estuvieron sonando de fondo. Siempre un ruidito atrás que , por lo menos, te hacía mover la patita.
“Me estás dando mala vida”
Desde que empezó fue una fiesta; arriba pero sobre todo abajo del escenario. Todos saltando, un poco de acción, bailando o moviendo alguna parte del cuerpo. Nadie estaba quieto. Y a veces eso no es tan bueno. El primero que se dio cuenta fue Marcos. No tengo la billetera, me dijo, Igual tenía unos pesos nada más... Ahí me di cuenta que robaban. Mucho. Demasiado para el precio de la entrada y la fiesta que era. Eso igual no cambió casi nada, pero robaban. Mucho. Pronto el piso se llenó de objetos que segundos antes estaban en la mochila o el bolsillo de alguien. Billeteras vacías, documentos, carnets, cepillos de dientes, llaves, papeles, desodorantes, monedas, relojes, etc. Pero eso sólo por el suelo... arriba la fiesta seguía. Y abajo también.
En un momento viene alguien y me toca la imagen del Gauchito Gil en mi remera, se hace la señal de la cruz y sonríe. Me muestra su rosario con la misma imagen. Todo esto en medio del pogo. Creo que al final nadie entiende mi remera. Sólo el Seba por ahora. No la entienden ni siquiera los que no la entienden.
“In the hell of Patchinko”
Además ahi adentro hacia calor. Mucho calor. Y Manu estaba tan cerca que veíamos las gotas de transpiración en su cara. Y no paraba. Y nosotros tampoco. Tan cerca. Hay que saltar. Y el calor. Las remeras cada vez mas transpiradas, el Gauchito Gil parece que llora sangre, pero es la remera que destiñe un poco nada más. Y el calor. Transpirar. Saltar. Ya van dos horas y todavía no pararon. Ni ellos, ni nosotros.
“Te espero siempre mi amor, cada hora, cada día....”
-Me acuerdo que cuando te conocí usabas una remera blanca de Manu Chao- Me dice Marcos. Y otra vez las remeras.
-Si, puede ser. Pero ya no la tengo mas.
- Me acuerdo que nadie escuchaba Manu Chao.
De fondo suena un reagge que parece tranquilo, pero de un momento a otro todo cambia. Suena la distorsión y hay que saltar de nuevo. La música es como el sonido del mar que siempre está , de fondo o como una ola que lleva todo y rompe contra la orilla. Un mar de gente había ahi.
Y el fantasma de Mano Negra aparece. Con Gambeat haciendo música con su boca y con su bajo. Con Garbancito y Sidi H´Bibi. Y otra vez Radio Bemba de fondo. Y los locos hablando, los locos que tienen la razón, esta vez. Y los demás locos escuchando y bailando. Y la música sigue así, internacional: Francés, español, Inglés. Y eso creo que es portugués.
“Me estás dando mala vida, yo pronto me voy a escapar...”
Y de vuelta el calor. Y el pogo. Saltar. Calor. Transpirar. Demasiado. Para mi. Y para Marcos. Su remera ya era agua. Y el calor, fue demasiado. Lo vi irse hacia la puerta sin decir nada, con el celular y la remera en la mano. Lo vi caer delante mio. Lo vi perder su remera, su celular y el conocimiento. Lo vi hacer Mosh inconsciente. Lo encontré en la puerta sentado sin su billetera, sin celular, sin remera, sin aliento. Pero con una sonrisa. A pesar de todo esto está muy bueno. Y tomamos algo de agua y volvimos. Mientras tanto Manu Chao se iba, volvía y se volvía a ir seis o siete veces más, siempre volviendo.
La remera nunca la encontramos. Vimos el final desde un costado, casi recuperados. Salimos como todos salieron: contentos y cansados, con la certeza de haber visto un show increíble. Y que nada podía opacar esa noche.
“Si me dan a elegir, me quedo contigo...”
Afuera otra vez gente por la calle, los policías y los puestos de remeras. Eso era lo que buscábamos. Una remera. Y no la encontramos: fue la remera la que nos encontró a nosotros. Entre la multitud escucho una voz que dice: eh, Baradero... yo te vendí esa remera- Y si, era al que le compré mi remera del Gauchito Gil en el recital de la Vela Puerca en Baradero, una aparición impensada, podría decirse que un milagro menor. O casi.
-Mirá como estamos – le digo – necesitamos urgente una remera.
-Bueno, te hago un descuento por cliente viejo,-Dale, dame la verde de allá. Así fue como Marcos consiguió su remera. Así fue como termino la noche. La música sonaba todavía en nuestros oídos. “Y yo vengo del Hoyoyoyo...” Y si yo fuera Maradona, pero no lo soy. Y si la vida te da palo, la disfrutamos igual. Porque aunque nos engañaron con la primavera, siempre hay esperanza. Disfrutando de todo. Lo bueno, lo malo y lo otro. Nada es muy poco.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Escritores que no...
El último escritor murió en 1994 y ya no escribía. Era aclamado cuando leía por lo que escupía. Casi como una estrella de rock. Una estrella de rock, otro escritor que no escribe, se consagró ese mismo año mientras un escopetazo atravesaba su cabeza.
Hay muchos escritores, demasiados como para tenerlos a todos en cuenta, leerlos a todos, entenderlos a todos. Demasiadas palabras. Pero también hay otros, diferentes, que no necesitan escribir mucho para transmitir lo que piensan. A veces ni siquiera lo piensan. Son escritores que no escriben. Pero igual lo hacen. No quizás del modo al que se acostumbra en la literatura. Estos escritores se expresan donde sea y como sea. Puede ser que lo encuentres en un libro. O quizás solo en una frase de un libro. Es como el impulso que te lleva a escribir sin mirar atrás ni adelante. Solo escribir. Hunter S. Thompson escribía así. También Bukowski. Pero esos son ejemplos mas cercanos a la figura del escritor. Los escritores que no escriben están en todos lados. Escriben letras de canciones, paredes, cartas, boletos de colectivo, mesas, margenes (sobre todo en margenes), frases, tatuajes y, por que no, blogs.
Creo que era el Subcomandante Marcos el que decía que las cosas que tardan mas de tres meses en llegar o no valen la pena o son un embarazo. Conmigo es al revés. Nada dura mas de tres meses y por eso es que no valen mucho la pena. Este blog es la excepción a la regla, es lo único que tengo, entonces. Dos años. Creo que es lo mas viejo que tengo. Esto y mi remera de Pez (que solo vuelve a ser negra cuando la lavo). Esto es mi maldita valija. La Valija de Hunter S., pero también la valija de la ANG*. Siempre creí que se puede vivir solo con tu equipaje de mano. Y ahora el Seba también lo cree.
Y esto, que es también lo mas real que tengo, que ya es casi mi casa, mi casa mas estable (mi casa porque hay gente que se queda unos días, pasa y dice algo o solamente se queda mirando) Esto es lo que hay. Por ahora.
En este blog se cruza todo el tiempo mi pasado, mi presente y creo que mi futuro. O quizás escritores... sea como esas estrellas de rock olvidadas que solo se convierten en inmortales cuando se mueren. Y quizás este blog tiene que morir para que algo nuevo pueda nacer.
*Anarco Narco Guerrilla.
martes, 17 de febrero de 2009
Cómo decir que se acabó la función
>> No, tal vez sería fácil hacerlo. Tú sabes, es sólo abrir la boca con la gente que siempre estuvo al lado tuyo, con los que te quieren , pero no puedo hacerlo. No tengo idea de por qué. Es una especie de traba, una afonía constante…y luego pasa, o es lo que quieres creer. Quizá es mejor no preocupar a nadie…
>> O quizá sabes lo que es, o quizá no te atreves a escucharlo.
>> Quizá. A veces creo que nadie me conoce. Tal vez este actuando muy mal de mí.
>> Eso es lo que creo, si dejas de cumplir ese papel…
>> Sí, quien sabe.
miércoles, 4 de febrero de 2009
La Massacre de ´31
No fue la primera de nuestra historia y estoy seguro que no va a ser la última, pero esta fue particularmente atroz. No tuvimos la posibilidad de defendernos. Las minorías corren esa suerte hasta poder llegar a ser una mayoría y, si lo logran, abusar y aplastar a otras minorías más menores. Pero ahora ellos eran más y estaban mejor organizados.
Su objetivo era claro. Sabían incluso a cuantos de nosotros matar para lograr que los que quedáramos vivos recordemos el horror. Y siempre, como en cualquier matanza librada en cualquier parte del mundo, el dinero estaba de por medio.
No se contentaron con encerrarnos como bestias, asesinar uno a uno a los más jóvenes, en los que depositábamos toda nuestra esperanza de futuro, los hijos que nunca llegaron a ser padres. Pero la muerte no era suficiente, no. Para que la masacre del 31 sea recordada debía ser peor que la anterior, atroz. Y lo fue. Los cuerpos de los nuestros fueron amontonados, mutilados y cosas peores. Pero la peor parte vino después. Los que quedamos vivos lo vimos todo, o casi todo. Pero lo peor de todo era el olor. Ese olor que de golpe inundó todo. Cientos de cuerpos fueron incinerados sin piedad, en hornos gigantes la carne se quemaba lentamente. Y el horror se expandía tan rápido como el humo. Pero eso lamentablemente no era todo. No bastaba tanto horror , aún había más. Los cuerpos calcinados de cada uno de los nuestros fue desmembrado. Y otra vez el dinero de por medio. Otra masacre perpetrada por los mercenarios al mejor postor.
Sé que no lo merecimos. Nadie puede merecer esto. Sé que no somos los mejores, ni los más útiles, ni los más limpios. Sé que no sabemos de aviones y no necesitamos más que un poco de basura para sobrevivir, pero da igual. Nadie merece esto, y mucho menos nosotros. Ese 31 de diciembre los huesos de los nuestros fueron quemados, cortados, manoseados, chupados y luego tirados a los perros.
Ese 31 cientos de cerdos fueron asesinados y servidos en la mesa entre vittel thoné, arrollados, sidras y garrapiñadas. Quizás si nosotros pudiésemos haríamos lo mismo, pero ese día, en el cielo, los fuegos artificiales celebran el fin de la matanza y el principio del nuevo año.
miércoles, 28 de enero de 2009
La masacre del '31
La ignorancia, la indiferencia y la carencia de respeto; como así también las culturas, costumbres y religiones son las encargadas de que esta masacre siga aún vigente. Muertes provocadas por la avaricia de una sociedad sin escrúpulos, que desconoce leyes y derechos. Sociedad que se alimenta con sus propios errores en vez de aprender de ellos.
Era una tarde de diciembre y todo pasó tan deprisa que sólo momentos después logré darme cuenta la brutalidad de lo ocurrido a nuestro alrededor. Estábamos Seba, el Alemán y yo organizando los preparativos de una fiesta que haríamos esa noche en lo de Matías, aprovechando que sus padres no estarían en casa y que su hermano Facu prepararía unos exquesitos tragos de frutas y ron. Todo estaba casi listo, Cartucho era el encargado del hielo y nosotros de comprar el pan.
En ese instante y en esa maldita panadería fué donde todo ocurrió. Vimos, a unos cinco metros de distancia, junto a un ardiente y llameante horno, a una gorda de aspecto desagradable que sostenía en su mano derecha una enorme y brillate cuchilla, cortando y eligiendo, de una larga y sangrienta mesa de madera, pedazos de cuerpos quemados.
Seba y el Alemán parecían inmutables ante semejante suceso. Por un instante pensé que no se habían dado cuenta de nada, que no lograron ver a esa gorda llena de sangre. Esperanzado en que la miopía me esté jugando una mala broma me acerco a ellos y, con el estómago anudado, le pido a Seba sus anteojos.
Mierda! Deseé jamás haber pedido esos anteojos y quedarme con la idea de que todo era un malentendido. Que solo era el producto de la mente de un miope que con frecuencia solemos crear imágenes irreales para aclarar nuestra nublada y distorcionada visión. Pero no, todo era real. Noté con claridad a la gorda, su delantal sangriento, esa brillante y enorme cuchilla, las llamas del horno, los cuerpos quemados, todo..., todo era asquerosamente cierto. Inclusible era más cruel de lo que imaginaba.
Y yo ahí sin hacer nada, inmóvil, parado como un pelotudo. Luego de unos segundos miro a Seba y digo:
>>Ey! ¿Viste eso?
>>See, un asco. No se puede creer... ¿Qué querés que haga boludo?
>>¿Cuantos habrá ahí tirados? ...mirá allá hay más!
>>Ni idea Negro, dijo el Alemán. Lo que sí se, es que si ésa gorda me agarra, me corta en mil pedazos.
Seba llevaba el pan y guardaba la plata del vuelto en su bolsillo roto; el Alemán caminaba delante nuestro tarareando "La Incogible" de Zambayonny; mientras yo, con cara de espanto o de idiota (ambas caras son muy parecidas), me iba pensando en la cantidad de chanchos que, cada 31 de Diciembre, son asesinados y arrojados al fuego para luego, ser masticados en familia.
domingo, 25 de enero de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
La leccion de Anatomia
Estudiante de Farmacia*: esta bien, pero el corazon esta 7 cm mas a la derecha y 5 cm mas arriba.
NadieMasQueYo: vos no me entendes, cuando te hablo y vos no me escuchas siento que el corazon se me parte en dos.
Estudiante de Farmacia: Si tu corazon se parte en dos, deja de bombear sangre, produciendo la muerte instantaneamente.
NadieMasQueYo: Una vez mas la poesia romantica pierde contra la inmutable realidad de la anatomia humana.
Estudiante de Farmacia: Vos siempre hablando de cosas raras...
*La estudiante de farmacia en cuestion ya habia aprobado Anatomia I




