jueves, 31 de mayo de 2007

Si me dan a elegir...(II)

Escritor en la Internet
Banquero anarquista en Portugal
Bajista en los Sex Pistols
Heroína en Kurt Cobain
Estrella del rock en la CBS
Coleccionista de fracasos
La Polla en TUrecto
Preso en la Televisión
Cajero en el paraíso
Las orejas de Van Gogh
Creador de confusión
Rocambole en un folletín
Cofundador de Fracaso Ltda.
Juguete rabioso en Buenos Aires
Paracaidista sin arnés

Si me dan a elegir...(I)

El Diego en Barcelona
Sabina en la cancha de Boca
Un recuerdo en tu cabeza
Un salmón en la corriente
Soldado griego en las Termópilas
Chute de whisky en un bar
Detective salvaje en Villaviciosa
Amante en tu futuro
Una pistola en tu boca
Once tiros en Parvadomus
Terrorista en un avión
Alcohólico en rehabilitación
Jack Sparrow en el Perla Negra
Johnnny Depp en 21 Jump Street
Goleador de Playstation

domingo, 6 de mayo de 2007

Todos hablan de Tí

"De Gonzáles Catán en colectivo, a la cancha de Boca por Laguna". Era la línea 86 una de las tantas formas para llegar al estadio donde el genio de Úbeda desplegó toda su poesía hecha canción.

Eran alrededor de las siete de la tarde, faltaban todavía dos horas. Y ahí estabamos mis amigos y yo, sentados en el campo de aquella cancha en la que sólo había llegado a estar detrás del alambrado. Mientras compartíamos un cigarrillo, discutíamos con qué tema iba a empezar el show. Poco a poco la gente fue tapando cada hueco que quedaba en el campo y también en las plateas. Pude confirmar lo que decía el cantante. Pude confirmar el “fanatismo desmedido”, y es ahí donde me incluyo, del público argentino por el cantautor español.

A casi una hora, los chistes, el acting y los acordes de Antonio García de Diego y Panchito Varona eran la prueba de sonido. Un “¡Que te grita el escenario ven!” resumía el tarareo de temas y la ansiedad por que comience el show.

Era diciembre, pero como si fuera un vals, seguíamos buscando el mes de abril. Junto con "Aves de paso", el maestro de la impostura sacó a relucir su talento.

Guitarra y rock and roll. El mejor dotado de los conductores suicidas nos llevaba a un callejón sin salida. Clima futbolero. Como si estuviera en un súper clásico. No parábamos de saltar y agitar remeras. “Despacio, despacio, no salten mucho”. Nosotros tan jóvenes y él tan viejo. Like a Rolling Stone.

En una especie de intervalo Antonio nos decía que “Esa boca era suya”. Nosotros ya la habíamos hecho nuestra. No era Olgita, sino Helen la que hacía los coros y la que con él nos llevó camino a un bar. Ella que sin embargo lo quería. Él con su whisky on the rock y sus peces de hielo. Nosotros acompañando su voz. Los tres cantando, casi sin aliento “Y sin embargo”.

Cada encendedor era una estrella que iluminó por completo aquel cielo gris y nublado. Nos alejábamos de “Calle Melancolía” y nos acercábamos al “barrio de la Alegría”.

A mitad del show hubo “mucho, mucho ruido”, pero aunque “Se llame soledad” no quiso hacernos chantaje, solo quiso regalarnos una canción. Y nosotros seguimos acompañando su voz, cerrando los ojos para cantar “Contigo”.

Cuanto amor, cuanta poesía, cuanto verso, cuanta canción hay en “La orilla de la chimenea”.

Sorpresa, asombro, fascinación y extrañeza nos invadió cuando su “Enemigo Íntimo”, el del bla bla bla, cantó con él aunque llueva sobre mojado.

Y después rock and roll. Porque elegimos entre todas las vidas “la del Pirata cojo”. El estadio era un barco que tenía por bandera un par de tibias y una calavera.

Era increíble ser la "Princesa". Abrazados con amigos, éramos, todos, juez y parte de sus andanzas.

Entre tanto, el corazón no paraba de latir. Era agitación. Era excitación. Era emoción. Negra noche maquillada como un maniquí. Y él cantaba que había tardado en olvidarla “19 días y 500 noches”. Y nos contagiaba de ese perfume popular de los himnos tribuneros con “Dieguitos y Mafaldas”.

Mágico. Elevado. Mejor que una “Noche de boda”, casi como una luna de miel. La Bombonera se vino abajo. La Bombonera cantó más que nunca, latió más que nunca.

Él nos daba “las diez y las once, las doce y la una, las dos y las tres”. Ese era el último tema.

Más que un punto y aparte era un "punto y seguido", porque sin él, pero con un tema suyo de fondo, nos fuimos cantando del estadio.

Un verdadero recital. Un visitante que siempre fue local. Un atiborrado cajón de éxitos que sacó a relucir. Una cancha de Boca loca por su canción, por su emoción, por su aspereza. Un "hombre de traje gris" que nos enseñó sus tratados filosóficos sobre el amor, la calle, la noche y la soledad. Un poeta burlón. Un me sobran los motivos para volverlo a ver. Un “Pongamos que hablo de Joaquín”.

martes, 1 de mayo de 2007

Decoración

La decoración de mi casa consta de:
una foto
una etiqueta de cerveza Palermo
un póster de PEZ
Supongo que adherimos al Minimalismo.

Jugar por Jugar

Nudo en la garganta,

corazón estrujado.

Ya lo sé,

no quisiste hacerlo,

sólo querías,

sólo lograste

alejarme de vos.


Pero es que aun no sabes

que no puedo estar sin vos,

es que aun no sabes

que todo es vacío sin vos,

es que aun no sabes

que me muero si no estoy con vos.


He pasado varios meses

intentando olvidarte,

me he pasado la vida

queriendo odiarte,

pero cuando me miras

recuerdo que no he podido olvidarte,

que no he podido llegar a odiarte.


Y ahora acá me ves,

respondiendo tus llamadas,

siempre con esa forma,

esa forma tan cobarde

de no decirte que no.


Y es que no te das cuenta

de que vuelves y te borras,

no te das cuenta

que el juego terminó,

porque ya no puedo,

porque ya no quiero

jugar por jugar.

martes, 24 de abril de 2007

Lectura Colectiva

Leer en los colectivos es un hábito riesgoso. En primer lugar para la vista, sobre todo cuando son esas ediciones baratas de letra chiquita en páginas diminutas. Pero también es peligroso porque en cierta forma el libro, al igual que el colectivo, te transporta.

El libro funciona como una maquina extraña e impredecible. En cada libro, se narran historias y en esas historias, se especifique o no, los personajes atraviesan puertas. Las puertas son a veces reales, a veces imaginarias y a veces metafóricas. Cada vez que alguien ingresa a un colectivo con un libro bajo el brazo se funde con el personaje y penetra con él a la trama del libro.

Así la puerta de ascenso de un colectivo de la línea 44 en Caballito, se transforma en un pasillo obscuro que desciende hasta llegar a un más oscuro baño. Te ponés a mear y cuatro sombras más bajan al sótano. No te movés. Escuchás un intercambio de palabras en voz baja. Esperás algo y no sabés que. De alguna manera sabés que en el bar que hay arriba hiciste algo que no debías. Algo capaz de molestar a alguien que tiene mucho poder. Poder para mandarte a sus guardaespaldas a seguirte hasta el inmundo sótano donde queda el baño del bar.

Casi terminas de mear y llega. Un botellazo en el medio de la nuca. Los vidrios saltan por todos lados. No te movés. Sabés que no te podés mover porque te van a matar. Terminás de mear, te abrochás el pantalón y silbás. Sabés que ellos no saben que hacer.

Pasas entremedio de los cuatro guardaespaldas y subís la escalera, sentís un filo hilo de sangre que pasa por tu cuello y atravesás la puerta. Es de día, estás enfrente del cementerio de la Chacarita. El colectivo se aleja. La cerveza de la noche anterior todavía da vueltas en tu cabeza. Te pasás la mano por la nuca para aliviar el dolor y empezás a caminar.

sábado, 14 de abril de 2007

El Primer dia

Sucede siempre el primer día de clases. Ese día nadie, pero absolutamente nadie, sabe nada. Ni la materia que se anotó, la materia que está cursando, donde queda el aula, la facultad. Ni si quiera la carrera que se encuentra cursando. Entonces empieza a preguntar a gente que sabe mucho, pero mucho menos que vos: ¿Yo curso historia, no? ¿En esta aula se da Derecho? ¿Esta carrera es Abogacía, eh?. Todas preguntas que alguien bien informado podría responder.

Así empiezan las conversaciones, charlas, pasan los minutos, la gente se cambia de aula para llegar a la correcta, se come, fuma, pregunta. Siguen pasando los minutos y el profesor no llega (El reglamento dice que el alumno debe esperar hasta 25 minutos antes de retirarse si el profesor no llega). Y ahí viene la pregunta que nadie puede responder: ¿Quien es el profesor? Y de ahí derivan otras preguntas que siguen a esta: ¿Como se llama?, ¿Que aspecto tiene? ¿Será puntual? ¿Joven, viejo? ¿Mujer, hombre? Ni puta idea. Son preguntas que nadie puede responder porque nadie las sabe, nadie tiene una respuesta para ese tipo de preguntas. Justo en ese momento es cuando aparece él.

Es una persona no muy joven, pero tampoco muy vieja, en general mayor que el promedio de los alumnos, bien vestido y con una especie de maletín en la mano. Con el semblante serio entra y se dirige a paso firme hacia el escritorio. Todas las conversaciones iniciadas en el aula (que son muchas) se detienen al unísono. Las bocas dejan de masticar. Nadie respira siquiera ¿Es él?. El recién llegado se percata que su presencia interrumpió un torrente de relaciones interpersonales en forma de banalidades y duda. Ahora tiene una pequeña porción de poder sobre todo los alumnos, poder que siempre sufrió del otro lado.

A los pocos segundo el mismo poder y la tensión del silencio se le hacen insoportables. Entonces esquiva el escritorio y va a sentarse con el resto de sus compañeros. Las conversaciones interrumpidas siguen su curso con un exagerado suspiro de alivio. En la puerta se asoma una persona no muy joven que mira y entra decidido hacia el escritorio. Está bien vestido y tiene algo en la mano que parece un maletín.

miércoles, 11 de abril de 2007

Misteriosa locura

"Si supieras de lo que estoy hablando, el misterio se esfumaría.
Si supieras lo que estoy sintiendo dejarias de sentir.
Si supieras que estoy loca te alejarías de mí."

Amor se llama el juego

"Yo rompía una copa"

Nos empezamos de golpe, nos saboreamos de prepo como salidos de un cuento de amor.
Creo que se trata de amor un huracán en mi cabeza, creo que se trata de amor corto circuito en mi sentido, creo que se trata de amor y de eso tu tienes la culpa porque tu cuello es una rama para colgarse, tu mente un crucigrama sin terminar, tu ombligo anda buscando donde ocultarse, tu boca es un milagro de la humedad.
Y me lo dijeron mil veces, pero nunca quise poner atención. Cuando vinieron los llantos ya estabas muy dentro de mi corazón.
Sé que amarte a ti no es lo mejor pero me gusta, quizás estoy jugando como siempre al masoquista. Es la ruleta rusa por un beso, es lo de siempre improvisado.
Amarte a ti es la verdad más mentirosa, es lo mejor de lo peor que me ha pasado.
Y hoy me quedo muda para oír lo que nunca te supe decir.
He limpiado varios rincones y he regado jardines sin soles y he buscado en miles de cofres algo que viva, algo que mate, algo que escuche y algo que mire, algo que escriba, algo que borre, algo en el viento, algo en la lluvia, algo de vos. Porque una casa sin ti es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.
E incluso en estos tiempos de aprender a vivir sin esperarte, todos los días tengo recaídas y aunque quiera olvidar no se me olvida que no puedo olvidarte.
Porque eres tú amor, mis ganas de reír, el adiós que no sabré decir, porque nunca podré vivir sin ti; y para ser mas franca nadie piensa en ti como lo hago yo aunque te de lo mismo.
Y hoy que no me encuentro la nariz, hoy que no me sale ni dormir, no le pongas miel a la verdad, que si ando muerta es de tanto resucitar. Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.
Pero no tienes que decirlo, no vas a volver, te conozco bien, ya buscaré que hacer conmigo.
Por eso, no abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón tan maltrecho y ajado que está cerrado por derribo. Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber que estos son los últimos versos que te escribo, para decir "con Dios" a los dos nos sobran los motivos.

lunes, 9 de abril de 2007

Bonnie Parker

"A sus novios se los lleva, la policía
a sus penas las ahoga, con aspirina..."

"A pesar de ser vivir en una villa
siempre fue muy coqueta,
cuando sus hijos crezcan,
no quiere que le salgan canas..."

jueves, 22 de marzo de 2007

71

Lunes 11 a.m.

Miles de colectivos atraviesan la ciudad llevando y trayendo gente. Miles de colectivos cruzan sus trayectos a lo largo del día (y la noche) y en cada colectivo miles de vidas se cruzan un instante, se sientan, se paran y siguen.

Está el señor bien vestido, de unos 50 años, dos pares de anteojos y unos zapatos de cuero de verdad. Su situación económica acomodada no le impide subir al colectivo con el suplemento deportivo de La Nación recién robado de algún bar y ponerse a leer.

Un chico intenta impresionar a su novia. Dice que no le importaría clavarle una botella a un negro, total no tienen ni documentos, hay que matarlos a todos. La chica no parece muy impresionada. O sí, demasiado. Igual yo no creo que todos los negros son iguales, solo los barderos.

Una que se le caen 10 centavos y no se molesta en levantarlos, quizás le molesta el que dirán, o como todos, que nos reímos del dinero (sobre todo si tenemos).

Otro que tiene la etiqueta de la remera por fuera. Y la remera no está al revés, pero si es de una marca muy conocida. También está la que se compró el celular más caro y todavía no sabe como usarlo. Paciencia que falta poco.

Es lunes. Primer día de clases. Los guardapolvos dicen la mitad, las caras de los chicos el resto. Otros dos chicos con remeras de Radiohead sueñan con componer un tema, tocar en una banda, llegar a ser famosos y sobre todo no pasarse de la próxima parada.

También sube al colectivo el de cara de nada, que por eso se dejó el bigote y la de rulos con el sombrero raro. Y la señora con sus eternas bolsas buscando un asiento.

Por último está el loco que escribe, inventando un nuevo idioma en el papel y agradeciendo en cada parada y en cada semáforo.

viernes, 9 de marzo de 2007

Aclarando

"NdR: estar tan al pedo me hace pensar demasiado, por eso tanta teoría. Pero bueno, la locura es personal".

¿Quién parará la lluvia?

Jueves triste quizás. Así comencé el día, no con un humor de perros, sino con hombros caídos. Me pregunté si eso que dicen todos es verdad, eso de que los días de lluvia son tristes, grises, amargos y depresivos. Por mi ánimo parecía confirmar esa teoría. Y estuve así hasta las tres de la tarde, cuando decidí abandonar el control remoto y levantarme de la cama para hacer algo más productivo.
Me vestí y puse el agua para tomar unos mates en soledad, porque a esa hora de la tarde en mi casa ya no hay nadie, sólo mis pensamientos y yo. Mirando la lluvia caer a través de la ventana y con un pucho en la mano, pensaba como podía vencer esa angustia que me mantenía presa de mi misma. Se me ocurrió que sería interesante dar vuelta la teoría, o refutarla al menos. Entonces emprendí mi viaje hasta esa meta.
Deje los mates para más tarde y salí a dar una vuelta en auto. La lluvia era cada vez más leve, pero sin embargo las calles estaban desiertas, lo que me hizo pensar que iba a ser muy difícil revertir la teoría.
Estacioné en el puerto, y por unos minutos me quedé contemplando el río. Miré hacia uno de mis costados y observé a una familia. Estaban pescando. Llevaban pilotos para protegerse un poco de la lluvia. Estaban compartiendo mates y facturas, y se reían a carcajadas. Casi por contagio, en mi cara se dibujó una sonrisa. Y como me resultó imposible, me miré en el espejo retrovisor del auto; los hombros caídos habían desaparecido. Pensé que había comenzado a ganarle a la teoría, y me sentí feliz por eso. No creía haberla revertido pero si al menos tenía con qué refutarla.
Puse en marcha el auto y me fui a visitar a una amiga. Mientras tomábamos unos mates, ella me decía que odiaba los días de lluvia porque la deprimían. Sentí que una vez más la teoría me colocaba en el segundo puesto. Mi amiga me dijo que para vencer esa “depresión” se había puesto a hacer otras cosas, en vez de quedarse tirada en la cama todo el día. Por unas horas dejé de lado mi meta y comenzamos a hablar de otras cosas, pusimos música, y nos cagamos de risa un rato.
Cuando iba de regreso a mi casa volví pensar mi meta. Me di cuenta de que dejándola de lado había podido llegar a ella. Había logrado refutar la teoría, pero en realidad porque para mí ésta había cambiado. Ya no asociaba los días lluviosos con los matices grises, sino más bien comprendí que la respuesta a cómo vamos a encarar los días depende de las ganas de cada uno.
Al fin y al cabo todo “es una cuestión de actitud”.

jueves, 8 de marzo de 2007

A fucking big television

Era jueves por la madrugada y estaba en mi casa con Rose. Mates, puchos y cartas de poker de por medio hacían que la noche pasara más rápido. De fondo estaba la televisión encendida. Ninguna estaba atenta a lo que estábamos viendo, sólo estaba por el hecho de “escuchar” algo. Al paso de una hora, el juego se tornó interminable y el sueño se hizo notar por medio de largos bostezos y risas que surgían sin ningún motivo. Hasta que al fin Rose ganó y empezamos a festejar que ese maldito, pero adicto juego, había terminado.
Fue entonces que la televisión se hizo notar. La pantalla quedó negra, la tele se había apagado. El silencio invadió la noche; mi amiga y yo nos miramos estupefactas. Luego nuestra mirada se dirigió a ese “maldito” aparato y después al control remoto que estaba apoyado sobre una silla. Nos volvimos a mirar y a coro dijimos: “¡¿Se apagó la tele sola?!”. Nos quedamos en silencio por unos segundos. Pensé que algo raro estaba sucediendo. Vino a mi mente el recuerdo de esas historias que todo el mundo cuenta que le pasó a la abuela de un amigo de un amigo. Esas historias sobre espíritus que a veces son motivos de risas y otras de escalofríos.
Decidí dejar de pensar estupideces, tomé el control e intenté prender nuevamente la televisión. Probé una, dos, tres veces. Nada sucedía. Intente también desde el aparato y nada. Se había quemado.
La risa nos invadió tan rápido como un timbrazo nos enmudeció; ¡en medió de la noche había sonado el timbre! Temerosas fuimos hasta la puerta. Miramos por el cerrojo. Era mi hermano que se había olvidado las llaves.
Tranquilidad y carcajadas afloraron en la silenciosa noche, y con el último pucho consumido por tanta perturbación, decidimos que ya era hora de irse a dormir.


Rose fue la co-autora al escribir esta pequeña historia.

domingo, 4 de marzo de 2007

Amistad ¿basura?

"El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos"
Proverbio turco


La amistad es un tesoro, de eso no cabe dudas. Todos consideran que la amistad es uno de los valores primordiales en la vida del ser humano, y que amigo es alguien que te conoce tal como eres, comprende dónde has estado, te acompaña en tus logros y tus fracasos, celebra tus alegrías, comparte tu dolor y jamás te juzga por tus errores.
¿Pero que sucede cuando la amistad se vuelve basura? ¿Qué sucede cuando se considera a un amigo, mejor dicho ex amigo, una “basura”?
He aquí mi teoría: cuando uno considera que la amistad con una persona se rompió por un error que ha cometido su amigo/a, se empieza a llamar a esa persona un/a hijo de p…., se comienza a decir que esa persona se cagó en la amistad, que lastimó mucho a sus amigos/as, y finalmente se dice que esa persona es una “basura”. Ese es el término que mejor cuadra con mi teoría y les voy a explicar por qué.
Basura es algo que para alguna o algunas personas ya no tiene valor, ningún tipo de valor, es algo que ya no sirve, algo que se tira, que se descarta, que se elimina, que se desecha. Pero lo que es basura para alguien es un tesoro para otros. Es comprobable fácilmente: la gente que revuelve las cosas que desechamos siempre encuentra algo que vale para ellos, ropa que dejamos de usar por diferentes motivos sirve para otros, o las etiquetas que venían en los atados de cigarrillos, nunca llegabas a tirarlas porque alguien te las pedía; y hay muchos más ejemplos, pero creo que la idea ya se entendió.
Por eso, la amistad basura es un tesoro para otro, y te das cuenta que siempre la amistad fue, es y será un tesoro para ese otro. Y entonces te percatas de lo que realmente es la amistad, de cuanto realmente vale, de quienes son tus verdaderos amigos, y empezás a pensar que esa persona que te considera una basura porque cometiste un error, entonces nunca te consideró realmente una amiga/o porque como dice Rabindranath Tagore, filósofo y escritor indio, “la verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido”.

sábado, 3 de marzo de 2007

Leyes para un sábado a la noche

1ª Ley del Sábado a la noche

Por lo general la música está demasiado alta, lo que obliga a elevar el tono de voz para poder llevar una conversación normal. Ahí es cuando entra en accion esta ley. Siempre, una vez por noche como mínimo, en la pausa que se produce entre canción y canción alguien va a decir algo totalmente fuera de lugar, ilegal, comprometedor o demasiado esclarecedor. Seguro que se puede decir que fue sacado de contexto, pero lo dicho, dicho está.

2ª Ley de Sábado a la noche

No importa la cantidad de Coca Cola que se compre. Siempre, por más litros y litros que se compren (incluso comprando envases de 3 litros) se va a acabar primero que el fernet. Aún siguiendo la curva de progresión de Vittone (en la cual se aumenta la cantidad de fernet en las proporciones de cada vaso hasta llegar a un peligroso 80-20).

3ª Ley de Sábado a la noche

Por una extraña disposición o capricho del universo los vasos llenos suelen confundirse en las fiestas, por más cuidado que se tenga para que esto no ocurra. Por suerte mediante esta ley es fácil reconocer el propio. Al mirar hacia la mesa SIEMPRE el vaso más lleno es el propio. Esto no quiere decir que seamos egoístas o que deseamos apropiarnos de un vaso ajeno. Simplemente el vaso más lleno es el nuestro. Aunque siempre hay algún ignorante que te quiere convencer de lo contrario mientras te llevas un vaso repleto de cerveza bien fría: “Eh, si vos estabas tomando ferné…”

4ª Ley de Sábado a la noche

Esta ley ha sido aceptada pero todavía no ha sido explicada por la comunidad científica. Si hay un no fumador presente en la habitación, el humo de todos los cigarros lo va a perseguir como si en ello se le fuera la vida (y en parte esto es así). En el caso de que todos fumen, el humo se dirige tranquilamente hacia las cortinas. Esto sólo ha sido probado con tabaco. Se esperan resultados para otras sustancias.

jueves, 1 de marzo de 2007

Sueño postergado

"Justo antes de cumplir el sueño de toda su vida Fernando pensó: ¿Que le hace una lancha más al Tigre?".

jueves, 22 de febrero de 2007

El mensaje es medio malo


Muchos proyectos comerciales fracasan por muchas razones que no vale la pena enumerar. Pero hay un tipo de fracaso que por más que quiero no puedo ignorar. Ese fracaso está oculto en algo supuestamente positivo que podría llevar a un negocio al éxito inmediato. Pero no. A veces una mala publicidad es el fin de numerosos emprendimientos.

No me refiero a las publicidades que salen en la televisión (aunque de esas también hay) sino a las que sin querer están diciendo, por una u otra razón, absolutamente todo lo contrario de lo que pretenden expresar.

Lo que más me llama la atención es la horrible caligrafía de los que ponen en cualquier lado “letrista” y su número de teléfono. Más allá de las faltas de ortografía (“se acen carteles”) un letrista tiene la posibilidad de mostrar su trabajo en un mensaje breve, pero efectivo. Forma y contenido deberían asociarse para expresar la misma idea. Pero no. Una y mil veces no. Se entiende si el cartel dice “pica-pica bajada-cordón”, pero no en la publicidad de un letrista.

Otra cosa que me llama la atención es lo deplorable que es el diseño de los afiches de vía pública que anuncian, justamente, la carrera de diseño gráfico en alguna universidad privada. A veces pienso si es en serio o es una joda. Si tienen la posibilidad de encargarle el trabajo a otro, háganlo, para que por lo menos parezca, por lo menos. El problema es que quizás piensan que el afiche así esta perfecto. Quedó hermoso.

Otro problema, casi una paradoja , son los carteles que hay en el subte que proclaman “Si quiere que su negocio prospere, tiene que estar en Internet”. La publicidad es de una empresa que ofrece la creación y el mantenimiento de paginas web. Aquí el dilema. Si le hago caso, demuestro que están equivocados, ya que el mejor medio para que mi negocio prospere parece ser...carteles en el subte. Ni una palabra más.

Un mensaje ambiguo puede llevar a una simple confusión o a la ruina de un negocio. El genio que inventó el eslogan para el supermercado Norte que dice “Vuelva, que ahora Norte tiene precio” seguro no pensó en eso. ¿Como que ahora? Yo antes también venía acá ¿Me estaban cobrando de más todos estos años? Igual aprecio la sinceridad.

A la hora de expresar algo en publicidad se debe ser claro y tener en cuenta el medio por el cual se emite (si, eso que dijo Mc Luhan, “el medio es el mensaje”) y recordar siempre las palabras del arquitecto de la Bauhaus, Ludwig Mies van der Rohe: “Menos es más”.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Una teoría sobre la felicidad

Mucha gente suele preguntarme si soy feliz. Yo siempre digo que feliz es una palabra corta, pequeña, pero que encierra algo muy grande. Y digo, feliz estoy ahora, porque no se como estaré mañana.
La felicidad es así. Va y viene. No existe nadie que pueda decir que ha logrado para siempre la felicidad. Y si lo dice, estaría mintiendo. Porque en realidad lo que existe son momentos felices, esos fugaces momentos que te hacen pensar lo hermosa que es la vida, y lo bien que hace vivirla. Como mucha gente dice, son esas “pequeñas cosas” las que más te llenan el alma, las que más te satisfacen y te alegran el corazón. Como encontrarte con un amigo que hace tiempo que no veías, ir a tomar una birra y hablar al pedo, sintiendo que todo es como antes, que la amistad sigue intacta. O como tener un hijo. O verles la sonrisa a tus viejos después de haber tomado unos mates con ellos. O el día que conociste al amor de tu vida. Esos momentos son los que te hacen pensar: “la puta que vale la pena estar vivo!!”. Son esos momentos los que al final de tu vida te harán pensar que haz sido feliz.
Es verdad que mucha gente vive buscando la felicidad. Tal vez eso es lo que los hace felices. Pero creo que esa gente no se da cuenta de que la felicidad está a un paso, delante de ellos. Porque si te pasas la vida buscando la felicidad, no disfrutás de esos pequeños momentos que te hacen feliz solo por un instante, esos momentos que logran alegrarte por unos días o quizás para toda la vida. Terminás perdiendote la felicidad.

lunes, 19 de febrero de 2007

Una teoría sobre la infelicidad.

"Todo el mundo quiere ser feliz
pero no lo puede conseguir"
Todo el mundo quiere ser feliz
Cienfuegos

La infelicidad, así como la felicidad, está ahí. No se puede negar su existencia pero se puede conocer más sobre su justificación. ¿Por que es más fácil encontrar la infelicidad que la felicidad? ¿quien quiere que la gente no sea feliz?.Me gustaría poder contestar la segunda pregunta pero vamos a empezar por la primera. El quien es un misterio que ojalá alguna vez se pueda resolver, así como quien es el responsable del sistema económico mundial.

Las cosas que pueden hacer feliz a las personas por lo general están prohibidas o mal vistas. Desde pisar el pasto en una plaza, correr desnudo por una peatonal o ingerir sustancias alucinógenas. Todo está penado por la ley. Con el objetivo de generar un malestar, una infelicidad de no poder hacer lo que uno realmente quiere. Responder a los instintos más primarios es algo negativo y ahí es donde se aplica el control. Policías en la esquina, cámaras de seguridad, demás autoridades están ahí solo con el objetivo de coartar ese instinto que posibilita la felicidad.

Una persona feliz, sin inhibiciones es difícil de controlar. Si alguien hace lo que quiere, lo primero que se le cruza por la cabeza es tan impredecible como el vuelo de una mariposa, y como tal puede provocar un tornado. Por eso las autoridades buscan la infelicidad de la mayor parte de la población por medio de diferentes métodos. El principal es la prohibición pero también la condena social juega un papel importante. La desvalorización de las clases bajas o populares se basa en que por lo general son las más felices, al no depender del bienestar económico encuentran la felicidad en cualquier lado.

El trabajo es otro de los métodos utilizados para generar infelicidad. Se le paga a la gente para tener trabajos que no quieren, se los obliga a permanecer sentados frente a una computadora haciendo nada con tal que sean infelices. Te pagan para hacer algo que no querés con el único objeto de aumentar tu infelicidad. Y está comprobado que el dinero (que te pagan) no compra la felicidad.

Existen excepciones a esto. Hay personas que trabajan de lo que les gusta, ganan millones y al parecer son felices. Son por lo general futbolistas, tenistas, actores, etc. Quienes además de pagar el precio de la fama (que no se bien cuanto es) sirven para generar una infelicidad mayor en los que saben que nunca van a llegar a tener ni la décima parte de lo que ellos ganan haciendo lo que les gusta. Esta es la parte más perversa del sistema. La gente famosa es un instrumento de la infelicidad y a la vez no puede llegar a ser feliz, por eso es que se casan, divorcian, drogan, suicidan y por lo general después se mueren sin llegar a ser del todo felices. Como el resto de la gente. Nadie escapa.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...