domingo, 29 de julio de 2007

Instrucciones para conseguir asiento en el colectivo

Hoy en este mundo tan moderno y tan jodido cualquier actividad es una carrera donde sólo unos pocos llegan y el resto quedan librados a su suerte. Conseguir asiento en un colectivo es sólo una muestra de lo cruel que es este sistema, quizás el ejemplo más cruel ya que en esta competencia nos encontramos en total desventaja contra viejos decrépitos, mujeres hermosas, deformes, inválidos, madres solteras y embarazadas.
Conseguir un asiento en un colectivo es una cuestión de percepción del entorno. Igual, ahora que mi cerebro está en superatomático lo único que hago es pararme unos minutos delante de un asiento ocupado. Al rato la persona se levanta y yo me siento, así de fácil. ¿Suerte?. No. Años de viajar en colectivos hacen que mi percepción funcione de forma inconsciente.
Veamos lo que hay que saber. Nunca sentarse en los asientos de adelante, aunque sean los únicos disponibles. es una trampa para novatos. Eso te deja en una posición totalmente vulnerable, como tener un jugador lento y jugarse al offside. Siempre hay que elegir los asientos que se encuentran lo más atrás posible (nadie cede el último asiento).
El conocimiento del recorrido del colectivo ayuda. En la cercanía de puntos neurálgicos de la ciudad hay un recambio de pasajeros que puede (y debe) ser aprovechado. Toda interseccion con trenes, subtes u otras lineas de colectivos son el lugar y el momento indicado para conseguir ese preciado asiento.
Como paso final se debe observar a la gente. No amenazadoramente, sino analizar esas pequeñas cosas que nos hacen supones que esa persona se dispone a bajar. Y en este caso, como Dios (o Kafka), hay que estar en los detalles. Una mirada hacia afuera puede ser un indicio certero, también un movimiento rítmico con el pie, apretar la cartera con la mano, volver a ponerse una campera o bufanda, atarse los cordones o cerrar un libro que se está leyendo. Esto sirve para casi cualquier punto del recorrido, pero también hay cosas que se deben observar en casos específicos, como estar atento a la ubicación de escuelas, universidades, clubes de fútbol, eventos y relacionar a los pasajeros con dichos lugares o instituciones. Sabemos que los chicos con guardapolvo se bajan en las escuelas y las chicas alternativas en recitales de El Otro Yo. También los factores geográficos inciden en las posibilidades de obtener un asiento. Sabemos reconocer quienes se bajan en el barrio chino y también a los turistas que terminan su recorrido en Caminito.
Si todo esto no funciona quedan dos posibilidades: estudiar los momentos en los cuales el colectivo que deseamos tomar va vacío y reorganizar nuestra vida a partir de eso ("Me encantaría ir, pero a esa hora el 42 es un infierno"); o también podemos prescindir de alguna extremidad o simular alguna desventaja que nos otorgue una ventaja en esta selva. Pero eso ya es otra historia.

1 comentario:

Anitaaa! dijo...

matuteee! sin palabras...todo lo decis vos en cada linea que escribis...sabes que admiro en cantidades tus escrituras...te falta la del sindicato de cajeritos..o de tu amiga cajerita =D

te quiero chiquitooo!!!

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