El mundo está lleno de
Punkys de postal
con huevos de codorniz
que piensan que con esa cara
pueden cargar a alguien,
pobrecitos.
Mosquitas muertas,
que se creen muy vivas
y estarían mucho mejor
estacionando autos.
Negras que morirán,
siendo negras.
Gordas con problemas
de autoestima
que lloran si alguien
no quiere ser su amigo
y que tiene su séquito de tibios
que leen Clarín
mientras miran 678
comiendo su mierda
con una linda cuchara
Pero
Pero
Pero
No hay nadie como tu,
mi amor.
lunes, 25 de marzo de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Hincha del fútbol
La mayoría de las
personas a las que les gusta el futbol lo ven desde una perspectiva y solo una:
el club del que son hinchas. Así visto desde esa perspectiva todo lo demás se
deforma. Para un hincha de River, Riquelme es leeeeeeento. Para un hincha de
Boca Ortega no es nada más que una persona con problemas con el alcohol. Para
un hincha de Newells, Rosario Central no existe. Y viceversa. Yo tengo un
problema. O una solución. Soy hincha de muchos equipos, por eso puedo elegir
donde pararme para ver a los demás equipos, lo que me permite hacer algo que
muchos no hacen cuando ven un partido de fútbol: disfrutar.
Soy hincha de
Boca, ante todo. La razón son algunos parientes que me llevaron para ese lado,
supongo. O tal vez para llevarle la contra a mi padre que le gusta más el
automovilismo, pero es de River. Por eso también soy un poco de River. Y de
Ferro, porque era el equipo de mi abuelo José. Y de Platense, el equipo del que
es hincha (además de ser ahora hincha de Messi) mi abuela Heidi.
Pero mis gustos
futbolísticos no están limitados por la transitividad parental. Tengo simpatías
con los equipos más diversos por las razones más insólitas. Soy hincha de Wigan
de Inglaterra (y no desde ahora que está
en la Premier League) desde el ´90 cuando compre la camisetas por unos 30 pesos
y todavía era un equipo de segunda. También del Wolverhampton, por la misma
razón (eran los noventa, el dólar 1 a 1 con el peso). La camiseta me costó 19
pesos. O dólares.
Mis gustos
musicales también tienen que ver con algunas simpatías futbolísticas. ¿Cómo no
ser hincha del Fortuna Dusseldorf Alemán después de ir a ver un show de los Die
Toten Hosen? Imposible. Además de escuchar “You never walk alone” en el recital
y después en la cancha del Liverpool. Entonces, hincha del Liverpool
también. Y si Evaristo dice en el disco
en vivo “aupa el Celta” debe tener razón. Entonces soy también hincha del Celta
de Vigo. Y después de verlo a Fito Cabrales con la camiseta del Athletic
Bilbao… otro equipo más en la lista.
También soy hincha
del St. Pauli, no solo por que entran a la cancha con Hells Bells de AC DC, sino
también por sus ideales anarquistas, comunistas y socialistas. Además de ser un
club antifascista y símbolo de la cultura punk. Por eso también soy hincha del
Livorno italiano, histórico equipo de la izquierda, con Cristiano Lucarelli con
su camiseta 99 como emblema, festejando un gol con una camiseta del Che
Guevara. (Por eso también no soy hincha
del Lazio, por sus banderas y por ese festejo de Di Canio).
También la
lectura me llevó a ser hincha de algunos equipos. Como no ser hincha del
Arsenal después de lo que me costó encontrar el libro “Fiebre en las gradas” de
Hornby. Un excelente análisis racional de la irracionalidad del hincha. O como
no simpatizar con el Hibernian Escocés, después de leer alguno de los libros de
Welsh. O ser un poco de Rosario Central con los cuentos de Fontanarrosa.
Disfrutar de
todas estas películas, libros, canciones, anécdotas e historias me hizo posible disfrutar mejor del fútbol. Por
eso “¡Aupa el Celta!” y todos los demás.
lunes, 24 de diciembre de 2012
23 de Diciembre, "Dia internacional del Bardeo"
Que significa bardear?
Es como agredir, humillar, descalificar a otro. Lo está "bardeando" (lunfardo contemporáneo argentino)
yahoo preguntas
Durante las fiestas, principalmente el 24 y 25 de diciembre es normal que las personas se desean buenos augurios para estas fechas, y para el año que viene. No solo a familiares y conocidos sino también a cualquier gil que se te cruce, desde la panadera que te vende los miñones hasta el del peaje que te da un ticket para pasar. A todos, sin discriminar. Por ejemplo : “Profesionales y Técnicos Justicialistas (PROTEJUS), hace llegar a ustedes, el deseo de una Feliz Navidad y un Próspero Año 2012, colmado de éxitos” o “En esta época de Navidad y Año Nuevo, les deseamos unas Felices Fiestas, con la fe y la esperanza de que todos sus planes y metas se hagan realidad”. Y cosas asi por el estilo.Pero no se si se dieron cuenta que en el mundo existe un balance casi natural, como dice calle 13 “En el mundo hay gente bruta y astuta / Hay vírgenes y prostitutas”, pero también existe el frío y el calor, el dia y la noche, boca y river, el sol y la luna, el agua y la tierra, facebook y twitter. Todo tiene un balance, una forma de compensar a su otra mitad. Todo salvo la época de las fiestas. Por eso es necesario el festejo del 23 de diciembre.El día del bardeo nació por casualidad, pero también por necesidad. Una necesidad de balance mundial se podría decir. Una especie de compensación de lo que va a venir. Si después vamos a desearnos todos lo mejor de lo mejor, éxitos, felicidad y todo eso, el dia del bardeo justifica todo eso. En el día del bardeo esta permitido la agresión, burla, descalificación, en definitiva esta permitido “bardear” en el sentido verbal del término. Es algo que de alguna manera justifica lo que va a venir después. Justifica los buenos deseos sin sentido que se reparten a diestra y siniestra durante los días posteriores.Debo aclarar que el nombre oficial del día del bardeo es “Dia Internacional del Bardeo” (se cree que Misael lo decretó como día internacional un 23 de diciembre de la década pasada. Y fue solo por bardear.) y se celebra todos los 23 de diciembre sin falta, desde las cero horas hasta las 24 horas. Se permite bardear por mensajes de texto, cara a cara o a través de redes sociales. La única condicion es que el bardeado sepa quien es el agresor. Porque está permitido y porque nadie dice anónimamente “felices fiestas”. Y esto es casi lo mismo. Pero al revés.
viernes, 23 de noviembre de 2012
miércoles, 31 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
Una pelea maravillosa
La mejor pelea de box que vi en mi vida no fue por un campeonato del mundo.
Ni en el Luna Park. Ni siquiera estoy seguro quien fue el ganador. De lo que si
estoy seguro es que solo la vieron los 30 o 40 que estábamos esa noche en el
Club Rivadavia en Baradero. Y no, no se trasmitió por televisión.
A la pelea nos había invitado el
Manteca. El Manteca nos llevó las entradas, a Cartucho, al Negro y a mí, y se
aseguró que esa noche estemos ahí. En el Club Bernardino Rivadavia. Por lo que
yo sabía la única relación que el Manteca tenia con el boxeo era ver cada tanto
las trasmisiones por televisión, a veces alguno de los sábados que nos juntábamos
con los pibes en alguna casa. Eso y que hacía unas semanas había empezado a
practicar boxeo recreativo en el club. A la semana ya era el encargado de
organizar el evento. A las dos semanas era presidente de la comisión de Boxeo.
El día de la pelea ya era vicepresidente del club. Y creo que ya había abandonado
la práctica del boxeo. “es un entrenamiento muy exigente” me dijo cuando fuimos
a la estación de servicio a comprar dos bolsas gigantes de hielo.
La jornada pugilística se había organizado
entre dos o tres pueblos vecinos. Había representantes de Alsina, San Pedro,
Ramallo, Baradero y alguno más que no me acuerdo. Los representantes locales
hacia aproximadamente un mes que practicaban en el mismo galpón donde se iba a
llevar a cabo el combate. Llegamos temprano porque íbamos a ayudar al Manteca a
organizar todo, más que nada acomodar tablones, comprar cerveza, armar el ring y barrer un poco. Cuando se iba preparando la
primera pelea y la gente se acercaba al club compramos la primera cerveza de la
noche. Para evitar incidentes extra pugilísticos, el Manteca había comprado
unos vasos de un litro. Bien por él. Pero la cerveza la llevamos demasiado
tarde y no se había enfriado. Nada que unos hielos no puedan arreglar. Si,
hielo en la cerveza y aún así fue la mejor pelea que vi. Mientras tanto los
primeros boxeadores desfilaban por el ring. Cuando digo desfilaban quiero decir
peleaban y por el ring quiero decir los tablones que unas horas antes habíamos acomodado.
Eran la mayoría pibes que recién empezaban, casi ciegos por el protector (rojo
o azul según el caso) y con las manos pesadas por los guantes. A la tercera
cerveza la cosa se puso interesante.
¿Ese quién es? Preguntó Cartucho.
¿Ese? Señaló el Manteca Ese es el “Pode” Podestá. Mire para donde apuntaba el
dedo índice del Manteca. Ahí estaba un pibe flaco, acomodándose los guantes y
el protector. Cada guante tenía el mismo tamaño que su cabeza y debía pesar 30
kilos mojado. Ese era el “Pode” Podestá. Y estaba listo para subir al ring. Adentro del cuadrilátero lo esperaba un
representante de San Pedro. San Pedro queda al lado de Baradero y es a este
pueblo lo que Shelbyville a Springfield. Allá deben pensar lo mismo. Es decir
era el rival del pueblo rival. El clásico rival. La noche perfecta. Nosotros
cuatro sentados en la primera fila. “le tengo fe al “Pode”” dijo Cartucho. “¡Vamos
“Pode” Podestá!” Gritó el Negro. No era la primera cosa que gritaba el Negro en
la noche. La primera cosa, que no me acuerdo que era, casi provoca una pelea
que no tenía nada que ver con el boxeo y tenía que ver más con la cerveza, que
no llegó a llevarse a cabo. Por suerte. Creo que fue en la segunda cerveza.
Cuando llegó la cuarta cerveza,
ya sin hielo, sonó la campana y los boxeadores cruzaron un par de golpes. No me
pidan que hable de jabs, Uppercuts, swings o hooks. No me pidan porque no sé y
si supiera no me acuerdo mucho. Me acuerdo que “Pode” hacia lo que podía ante
los golpes del rival, que era más rápido, más bajo, más fornido y más técnico
que el representante de Baradero. Pero el “Pode” tenía algo, además de una
hinchada de cuatro personas en la primera fila. Algo difícil de explicar o
describir. Algo como la sonrisa de los que saben que tienen un as en la manga.
Algo como la mirada de los que saben el final de la película. Algo.
Cuando a la pelea le quedaba
poco el “Pode” recibió un golpe que lo tiró para atrás, no lo suficientemente
fuerte como para noquearlo, ni siquiera para tirarlo al piso. Pero fue fuerte y
los dos boxeadores lo sabían. Era un golpe que debería haber definido la pelea.
Pero no, porque el “Pode” hizo algo que los cuatro que estábamos en la primera
fila todavía recordamos. Y supongo que su rival de esa noche todavía recuerda. El
“Pode” todavía mareado por el golpe miró a su rival, hizo chocar sus guantes
entres sí y levantado los dos brazos le hizo un gesto totalmente impensado que
es entendido universalmente como “vení”. Hizo en la derrota lo que nadie hace,
ni en la victoria. Por eso debe ser que no me acuerdo como terminó la pelea.
Puede ser que el árbitro, si es que había árbitro, haya decidido que fue un
empate solo por ese gesto épico. Lo más probable es que cuando dijeron el
resultado estábamos los cuatro en la barra pidiendo una cerveza más. O tal vez
lo fuimos a acompañar al Manteca a comprar más hielo. No me acuerdo. Quizás estábamos
hablando de que nunca jamás íbamos a olvidarnos de esa pelea y el gesto final
del “Pode” Podestá.
jueves, 28 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
¿Que nos pasó?
Sé que en este
momento es medio inútil pensar. No es posible tener una postura intermedia
entre Kirchneristas anti kirchneristas, 678 o Lanata, Clarín o el Gobierno, a
pesar de que la gente tiene (o tenía) posturas propias antes y (quizás) las
tendrá en el futuro. Los que no se alinean bajo una de las dos formas de
pensar, son los tibios, los que no se juegan por nada. Los otros, en un momento u otro les toca defender lo indefendible
o leer su opinión en la prensa y repetirla como un anormal. En un país tan
politizado, polarizado y bipolar no existe nada en lo que las dos partes estén
de acuerdo (al menos públicamente) ya que cualquier toma de postura por parte
de uno lleva al otro a pensar exactamente lo contrario. A pesar de esto creo
que hay algo en lo que podemos estar todos de acuerdo, por más que en otros
aspectos de nuestras vidas no pensemos más…
sábado, 16 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
No todo es lo que parece
El mundo está lleno de
cervezas sin alcohol
bicicletas con motor
tatuajes temporales
motores con GNC
lunes feriados
balas de fogueo
milanesas de soja
corpiños push up
flores de plástico
entradas para el campo VIP
partidos amistosos
envidia sana
amigos virtuales
y demás traidores
a causas aún
menos urgentes
cervezas sin alcohol
bicicletas con motor
tatuajes temporales
motores con GNC
lunes feriados
balas de fogueo
milanesas de soja
corpiños push up
flores de plástico
entradas para el campo VIP
partidos amistosos
envidia sana
amigos virtuales
y demás traidores
a causas aún
menos urgentes
sábado, 14 de abril de 2012
La Paradoja Palahniuk
Si empezaste a leer libros después del año 1999 significa que si conocés a Palahniuk o leíste alguna vez un libro de él, la película El Club de la Pelea (Fight Club, 1999) fue lo que te llevó a leerlo. Por lo menos eso le pasó a algunos de mis amigos (los que leen) y a mucha otra gente que conozco. Ves la película, te enterás que está basada en un libro, ves quien escribió el libro, encontrás un libro del mismo autor y lo comprás, lo lees. Después de eso tu vida cambia, básicamente porque es muy difícil encontrar una copia del libro El club de la Lucha. Pero si por una de esas casualidades conseguís uno, o imprimís ilegalmente una copia de un pdf que encontraste por casualidad en internet y lees el libro, vas a saber lo que digo. Porque casi todos los que llegan a leer este libro tuvieron que ver la película El Club de la Pelea antes, es decir conocen el final de la historia. Y los finales de los libros de Palahniuk no son finales comunes. Y no es lo mismo leer el libro sabiendo el final. Para nada. Pero no hay vuelta atrás (salvo la amnesia o algo parecido). Para conocer a Palahniuk hay que ver la película El club de la pelea, hay que saber el final. Es eso o no conocerlo. ¿Y como sería leer el libro sin conocer la película? No lo sé. Estoy buscando a alguien que no vio la película para prestarle el libro, todavía no encontré a nadie. En eso se basa el “Proyecto Palahniuk”. Porque quiero saber que se siente leer ese libro sin saber el final. Quiero saber si no da demasiadas pistas, si no se anticipa un poco. O es sólo que yo sé el final y por eso me parece que cuenta demasiado. Sé que nunca voy a poder conocer la sensación de leer el libro y sorprenderme, saber qué sensación produce enterarte de a poco del final. Porque el que participe del “Proyecto Palahniuk” puede contarme, pero no es lo mismo. Una lesbiana nunca va a saber cómo es hacerse el amor a ella misma. Y yo nunca voy a saber cómo es leer El club de la pelea sin saber el final. Salvo que en un futuro el Alzheimer…
domingo, 4 de marzo de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
Ella
A ella le gusta la mùsica, la carne, la gente, la velocidad, le gusta la locura. Es nerviosa, inquieta, es celosa de sus amigos cuando ella no es el centro del mundo. Es hermosa, rebelde, joven, inteligente, cruel pero jamás lo admitirá. Odia las frutas y las verduras y el pescado. Ama la carne, el queso y la harina. No se priva de nada que le guste, come, toma, se droga y dibuja y pinta. Lee. No mira televisión. No tiene vergüenza de expresar lo que siente y también miente. Ella ama el público y el reconocimiento. Tiene muchos amigos y pocas amigas. A veces besa a sus amigos en la boca. Los abraza a todos, incluso a los que acaba de conocer. Siempre conoce gente nueva, atrae a la gente. Vuelve locos a los hombres. le gustan las fiestas y odia la música de moda. Ama a los buenos artistas y a algunos malos también. Le gustan los perros, los viajes. Nunca se peina. Le gusta la ropa cómoda y jamás usa corpiño. Nunca demuestra debilidad y habla continuamente sin aburrir. No sé cómo coge.
domingo, 8 de enero de 2012
Manifiesto
¿Por qué A.M.E.B.A.?
AMEBA son las siglas de Arte Móvil Experimental Buenos Aires.
Arte en tanto dos definiciones posibles del término: Por un lado la pretensión de que nuestra actividad sea considerada como una manifestación de nuestra visión personal del mundo, a través de recursos expresivos, sin los condicionamientos que impone la academia o el mercado. Pero arte también en el sentido de virtud o disposición para hacer algo, más cerca de un saber hacer que un sistema exclusivo de artículos catalogados como arte.
Móvil porque la esencia de AMEBA es el movimiento. No tiene lugar fijo, ni bandera, ni tiempo. No intenta conquistar un lugar y quedarse allí si no avanzar, moverse por los márgenes, por los recovecos que no son aprovechados por los demás, los lugares que el arte consagrado descarta por efímero y transitorio. Las obras permanecen en los museos para siempre. Las obras de AMEBA aparecen y desaparecen, mutan, se destruyen, cambian, se rompen, pasan a mejor vida, se mueven.
Experimental porque no hay un curso definido, no hay un plan a seguir, una ruta marcada. No hay condicionamientos, ni siquiera los propios. No hay bocetos, ni pretensiones. AMEBA se adapta a los lugares que encuentra y allí se desarrolla, adopta la forma necesaria y sigue adelante.
Buenos Aires porque la ciudad es nuestro hábitat. Si los museos conservan el arte consagrado, nuestro lugar son las calles, si la vida moderna exige velocidad, intentamos encontrar la pausa. Si los cuadros están en los museos y la basura en las calles, tratamos de mostrar que a veces esto puede ser al revés. AMEBA es necesariamente urbana, se nutre de relacionarse con artistas, peatones, muralistas, stencils, grafitis, ciclistas y garabatos.
http://ameba2011.tumblr.com/
Arte en tanto dos definiciones posibles del término: Por un lado la pretensión de que nuestra actividad sea considerada como una manifestación de nuestra visión personal del mundo, a través de recursos expresivos, sin los condicionamientos que impone la academia o el mercado. Pero arte también en el sentido de virtud o disposición para hacer algo, más cerca de un saber hacer que un sistema exclusivo de artículos catalogados como arte.
Móvil porque la esencia de AMEBA es el movimiento. No tiene lugar fijo, ni bandera, ni tiempo. No intenta conquistar un lugar y quedarse allí si no avanzar, moverse por los márgenes, por los recovecos que no son aprovechados por los demás, los lugares que el arte consagrado descarta por efímero y transitorio. Las obras permanecen en los museos para siempre. Las obras de AMEBA aparecen y desaparecen, mutan, se destruyen, cambian, se rompen, pasan a mejor vida, se mueven.
Experimental porque no hay un curso definido, no hay un plan a seguir, una ruta marcada. No hay condicionamientos, ni siquiera los propios. No hay bocetos, ni pretensiones. AMEBA se adapta a los lugares que encuentra y allí se desarrolla, adopta la forma necesaria y sigue adelante.
Buenos Aires porque la ciudad es nuestro hábitat. Si los museos conservan el arte consagrado, nuestro lugar son las calles, si la vida moderna exige velocidad, intentamos encontrar la pausa. Si los cuadros están en los museos y la basura en las calles, tratamos de mostrar que a veces esto puede ser al revés. AMEBA es necesariamente urbana, se nutre de relacionarse con artistas, peatones, muralistas, stencils, grafitis, ciclistas y garabatos.
http://ameba2011.tumblr.com/
domingo, 25 de diciembre de 2011
Nacida en 1984
Julieta había nacido en 1984. Lo sé porque nos llevamos dos años. Ahora y
hace un tiempo, cuando éramos novios. Fue un amor eterno que duró unos dos
años, ni malos ni buenos. Sé que nació en 1984 porque lo dice su perfil en la
red social en la que me acaba de aceptar como “amigo”. Si alguien te acepta como amigo es que le va
bien. O mejor que a vos, por lo menos. La gente que alguna vez conociste y no
acepta tu amistad virtual es que no quiere que veas que le va peor que a vos. Y
eso es que le va muy mal (en algún aspecto de su vida, no necesariamente en
todos). Julieta me aceptó. Quiere decir que le va bien. O mejor que a mí, al
menos.
En su perfil también dice que es
Diseñadora Gráfica. Así, con título. Todas las ex novias se reciben. Es así. No
sé por qué. Hasta Fernanda, la que le dio impresión ponerme una curita cuando
me corte con el cuchillo tratando de cocinarle algo ahora es médica. Así es la vida.
Y gracias a las redes sociales sé todo sobre todos a los que le va mejor que a mí.
Estas redes virtuales son como la vida misma que, como dice la canción, alarga el pasado, encoge el presente y reparte futuros, juntando y separando gente. Yo todavía no me
recibí. Todavía. Sigo trabajando gratis y escribiendo como si me pagaran (y
como si me pagaran mucho).
Ella está de novia, por
supuesto. Todas las ex novias tienen novio. Por las fotos no era una mejora
considerable respecto al modelo anterior, o sea yo. No era muy diferente
tampoco. Salía mejor en las fotos, tenía el pelo largo, tatuajes y barba
candado, pero tampoco era un modelo de alguna marca de calzoncillos. Se los veía
bien juntos, pero cuando vi la foto no pude dejar de pensar que yo podría haber
estado ahí, sonriendo al lado de ella. ¿Por qué no? Ni siquiera recuerdo por
que nos peleamos. O porque nos separamos. No recuerdo mucho de ella en realidad, solo un
viaje que hicimos a Córdoba y un fin de semana que pasamos en la ciudad de Colonia
en Uruguay. Y nada más.
Las fotos de sus últimas vacaciones
eran espectaculares, una playa que parecía el Caribe, cocos, tragos, fiestas, ella,
su novio, todos sonrientes, casi como una postal, un folleto turístico. Lo único
que le faltaba era la leyenda “Visite las playas de…” y listo. Yo iría. Si
tuviera la posibilidad o con quien ir. No es que sienta envidia, si no que a
veces pienso que las cosas suceden por razones que están más allá de nuestro entendimiento.
Alguien que no conocemos tira los dados y no nos deja verlos. En eso pensaba
cuando me quedé dormido.
Cuando una pareja se termina hay
una separación (afectiva) y una separación (de bienes). Si cada uno es una
esfera individual, parte de esa esfera se funde con los límites del otro y las
cosas se mezclan, se pierden, se funden. Libros, discos, películas, fotos. Ahora
que me acuerdo no tengo nada de ella. Quizás es por eso que no me acuerdo mucho
de ella. Las fotos de Córdoba y las fotos de Colonia se las quedó ella. O las
tiró. O borró en todo caso, porque las sacamos con una cámara digital y no sé
si alguna vez se imprimieron en papel. Necesitaba ver si existían. Tal vez para
recordar algo que en ese momento fue bueno y ahora no se bien que es porque no
me acuerdo. Entré en la sección de fotos de Julieta. Tenía miles. 3422 para ser
más exacto, distribuidas en varios álbumes que representaban momentos
importantes de su vida. Cumpleaños, fiestas, el dia que se recibió, viajes,
trabajos, boludeces que se compró, el perro que adoptó, la casa a la que se
mudó. Cada acontecimiento de su vida era un álbum de fotos. Busque los
primeros, revolví un poco en el pasado y lo encontré. “Vacas en Córdoba” era el
título. “Vacas” por vacaciones, por supuesto. Las primeras fotos eran paisajes,
y ahí empecé acordarme, el dique, las montañas, la plaza, el hotel… la que
sigue tiene que ser de nosotros dos frente al lago. Pero no. La foto estaba,
pero no era como la recordaba. Es decir. Era la foto. Pero el de la foto no era
yo. Ella estaba abrazada a su novio. Su novio “de ahora” con su pelo largo,
tatuajes y barba candado. Se los veía bien
juntos. Pero esas eran mis vacaciones con ella. En las fotos que seguían tampoco
estaba yo. Era otro el que sostenía un chopp de cerveza, era su novio actual el
que sonreía en el asiento del micro, el que posaba en la cima de la montaña. Busque las fotos de Colonia. Lo mismo. El
tomando el helado, en la cubierta del barco en el que fuimos, saltando en el
recital, Julieta y él, enamorados en ese banco de la plaza donde un jubilado se
ofreció sacarnos una foto y salió fuera de foco pero no la borramos porque nos
queríamos reír de eso en el futuro. Pero no hubo futuro y al parecer, tampoco había
pasado. Todos mis recuerdos con ella ahora le pertenecían a otro.
Apague la computadora y me senté
un momento en silencio. No me acordaba de ella y ella me había reemplazado de
alguna manera en sus recuerdos. Yo no era nadie para ella. Tal vez me aceptó
como amigo como se acepta a un desconocido, para conocerlo y ver si es alguien
interesante. Yo no era nadie para ella. Y tal vez tampoco era nadie para mí.
Miré de nuevo las fotos como alguien que espía la vida de los demás. Había algo
raro en ellas. Además de que debería estar mi cara en esas fotos, en mis
recuerdos. Tal vez el que estaba
equivocado era yo. Mire las fotos en mi perfil y todo seguía igual, eran mis
amigos, mis fiestas, mis fracasos, mis recuerdos. Decidí abandonar por un tiempo esto de las
redes sociales.
Volví a ver el perfil de ella
hace poco. No sé bien por qué. Para ver si todo esto había sido un mal sueño o
algo así. Pero no. Su perfil seguía igual.
Julieta había nacido en 1986. Lo sé porque nos llevamos cuatro años. Ahora y
hace un tiempo, cuando éramos novios. Fue un amor eterno que duró unos dos
años, ni malos ni buenos.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Cosas que no envejecen
"Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra".
Hace rato que estoy cansado de la ola setentista, esa es la verdad. Pero este cuento de Rodolfo Walsh, escrito en 1963, no puede circunscribirse a una época. "Esa mujer" es un texto que tiene una fuerza tremenda, mantiene en todo momento la tensión y no te suelta. Una poesía que se ríe del tiempo. Parece que el tipo lo hubiera terminado de escribir hace cinco minutos.
Hace rato que estoy cansado de la ola setentista, esa es la verdad. Pero este cuento de Rodolfo Walsh, escrito en 1963, no puede circunscribirse a una época. "Esa mujer" es un texto que tiene una fuerza tremenda, mantiene en todo momento la tensión y no te suelta. Una poesía que se ríe del tiempo. Parece que el tipo lo hubiera terminado de escribir hace cinco minutos.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
Degeneraciones
Chavales follando en la acera
Bebiendo cervezas
Arrojando guijarros
Haciendo carreras
en carros desvencijados
Jovencitas sin bragas
mostrando el coño
en el ordenador
Fumando canutos
Cogiendo autobuses
Sufriendo el paro
Generaciones y
generaciones
de jóvenes
Arruinados
por las traducciones
de Anagrama.
jueves, 27 de octubre de 2011
lo mejor es no saber
un día, cuando menos se lo espera, algo se inicia. te sorprende de repente, cuando estabas ahí parado, y enseguida abre un mundo de posibilidades. un día, lo que esperabamos, también sucede. después de mucho se concreta en forma de final. el viento sopla la quietud. nunca nada es definitivamente.
lo mejor de un viaje es no saber qué es lo que viene. y estar atentos, sensibles, despiertos, inquietos, vivos. no sé cómo hacen los que saben todo. o viven creyendo que saben.
lo mejor de un viaje es no saber qué es lo que viene. y estar atentos, sensibles, despiertos, inquietos, vivos. no sé cómo hacen los que saben todo. o viven creyendo que saben.
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